Por: Max Lesnik
A los comienzos de la televisión comercial en Estados Unidos uno de los programas de mayor éxito fue “Reina por un Día” que hasta tuvo una réplica en la televisión cubana de la época.
En eso show televisivo todas las semanas se llevaba ante las cámaras a un grupo de concursantes, entre los cuales se escogía a uno por votación de la teleaudiencia- preferentemente a una mujer- a la que se le proclamaba “Reina por un Día”, colmándola de regalos de todo tipo, desde un paseo en un carro convertible por toda la ciudad , alojándola en un hotel de lujo, cenas con todos sus acompañantes, a los mejores restaurantes de la capital y una cuenta de Banco que cubriera sus gastos y los de su familia por lo menos de medio año.
La “Reina” por supuesto, estaba feliz y contenta con sus patrocinadores, que a cambio de las dádivas otorgadas a la concursante ganadora, le sacaban el provecho publicitario deseado por los anunciantes del popular programa televisivo.
Dice un refrán que nunca segundas partes fueron buenas. Pero hay en Miami quienes se empeñan en repetir y volver a repetir el mismo espectáculo, aunque la gente les diga como en los bailes de carnaval : “Te conozco mascarita”´
¿Quien en Miami se acuerda de “Cuca la balsera”? Me refiero a aquella infeliz cubana que llegó a Méjico en balsa, que fuera deportada por ese país a Cuba y que el gobierno mejicano reclamó después al gobierno de la isla a petición de la Fundación del difunto Jorge Mas Canosa. “Cuca la balsera”- como ella fuera bautizada por el humor criollo- se bajó de un avión en el aeropuerto de Miami, envuelta en una bandera cubana como si fuera un heroína a lo Mariana Grajales, mientras una claque preparada la vitoreaba con entusiasmo digno de mejor causa . ¿ Quién se acuerda hoy de “Cuca la balsera” que una vez en Miami fuera “Reina por un Día”.
¿Y quién se acuerda hoy de Paula Valiente aquella cubana de la raza negra que se paseaba por La Habana con una Virgen de la Caridad- imagen que después trajo a Miami- y a la que también llevaron viren en brazos al Capitolio de Washington para que le pidiera al Congreso norteamericano que le apretara las tuercas al pueblo cubano.Pero repito que nunca segundas partes fueron buenas.
Triste espectáculo el que nos viene hoy a la memoria. Pobre gente esa a la que visten de seda para ser algo tan fugaz como “Reina por un Día”. Reina de que, Reina de quien, Reina de nada.
Les habló para Réplica de Radio-Miami, Max Lesnik.