MÍRIAM ZITO
Tomado de Exclusivo de Cubahora
Prolongar la vida y ganarle tiempo a la muerte en la lucha frontal contra el cáncer es hoy palabra de orden ante el incremento mundial de las enfermedades malignas.
A los tratamientos oncogénicos específicos se suma ahora, en el servicio de Oncología del Hospital Enrique Cabrera, de La Habana, la aplicación de la medicina herbolaria, con resultados sorprendentes al mejorar la calidad de vida y reducir en muchos casos el volumen tumoral.
Sobre el tema conversamos con el doctor Leonel Pedro López Rodríguez, quien hace más de veinte años, tras graduarse en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Habana, llevó a la práctica el uso de plantas medicinales como vía alternativa ante disímiles afecciones, mientras ejercía como Médico de la Familia en el poblado de Ganusa, en San José de Las Lajas.
"A final de la carrera —recuerda—, mi padre enfermó de cáncer de pulmón, caracterizado histológicamente como de células pequeñas indiferenciadas, pero mucho antes de que falleciera pude tratarlo con este tipo de medicina alternativa y comprobé la incidencia de esas plantas en la mejoría evolutiva del paciente.
"Muchos síntomas como el dolor, la disnea, la falta de apetito, la astenia o cansancio físico, mejoraron a lo largo de su enfermedad, con el uso de esos procederes terapéuticos".
Al regresar a La Habana, el doctor López Rodríguez empezó a prestar servicio en el Policlínico 30 de Noviembre, en Lawton, y ante la convocatoria para segundas especialidades, optó por Oncología, que inició en 1997 en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, donde la concluyó en diciembre de 2001.
Tras ejercer en el hospital Julio Trigo se traslada para el Enrique Cabrera como oncólogo general, donde pone en práctica, junto con el doctor Rodolfo Delgado Almansa, la aplicación de microdosis de plantas medicinales en pacientes con cáncer avanzado (fases 3-4).
Corrobora el especialista que existen en el mundo infinidad de corrientes científicas que apoyan la teoría o hipótesis de que el tratamiento alternativo en casos oncológicos puede tener buenos resultados.
En Cuba se usan la toxina del Alacrán Azul, ahora formulado por Labiofam, así como el Vimang (a partir del mango macho), entre otros preparados con determinadas plantas, pues su aplicación inhibe la mitosis o crecimiento de las células tumorales de forma selectiva. En otros casos tienen un efecto quimiotóxico sobre las mismas, lo cual no solamente clasifica esos preparados como medicamentos alternativos, sino que los hace efectivos sobre algunas líneas tumorales, afirma el doctor López.
"De inicio, tratamos de no combinar los tratamientos y si el enfermo estaba bajo medicamentos oncoespecíficos no se tomaba otra conducta hasta culminarlo", explica. "Cuando ya aquellos no surtían efecto, entonces aplicábamos la medicina alternativa. En muchos pacientes había quedado un volumen tumoral alto y podía esperarse una recaída, por lo que resultaba ventajoso ese tratamiento, que de alguna manera garantiza una mejor calidad de vida y evita la recaída por un tiempo en algunos casos".
¿QUÉ COMPRENDE EL TRATAMIENTO ALTERNATIVO?
"Abarca un sinnúmero de procederes, algunos ya formulados como la toxina del Alacrán Azul y el Vimang, además de otros constituidos básicamente por productos herbolarios como las microdosis, donde utilizamos una variedad muy extensa de plantas teniendo en cuenta sus propiedades terapéuticas.
"En ese sentido he podido comprobar que al combinar el tratamiento alternativo con otro oncoespecífico ha dado un efecto sinérgico, es decir, la respuesta ha sido superior, en particular en tumores de ovarios, colon-recto y mama.
"Hemos iniciado la combinación de ambos tratamientos en el curso de este año y ha podido evaluarse la respuesta antitumoral, ya que en casos donde la extensión del tumor toma otros órganos se ha alcanzado una reducción ostensible, según resultados preliminares.
"Hasta hoy la repuesta ha sido suficientemente convincente como para apoyar la idea de que no es descabellado realizar ensayos clínicos con un número mayor de pacientes, con cortes a cinco y a diez años, como se hace con el resto de las investigaciones oncológicas.
"Actualmente el servicio oncológico del Enrique Cabrera, ubicado en una instalación mayor, dispone de cinco camas ambulatorias, tres de las cuales se destinan a cuidados paliativos, y se prevé iniciar los primeros estudios en ese sentido, entre los cuales se priorizará el control de síntomas y la respuesta antitumoral".
EL PACIENTE, UN SER PSICOSOCIAL
"El paciente no lo podemos ver como un enfermo solamente", afirma el doctor López Rodríguez, "no solo es un ente biológico, sino también psicosocial.
"Además de acudir a nuestra consulta, esa persona, casi siempre va a ver a un mal llamado biólogo, quien desconoce los principios básicos de nuestra especialidad y le suministra algún preparado empírico a la par de nuestro tratamiento, lo que puede interferir negativamente en los resultados en algunos casos.
"De ahí la importancia del papel rector del oncólogo en la terapéutica de estos pacientes. Ese papel requiere un interrogatorio que le permita al médico obtener toda la información necesaria acerca del uso de otras terapias concomitantes y evaluar si son necesarias o no.
"Cuando se nos presenta un enfermo en etapa avanzada y sabemos que no va a tener respuesta adecuada a los tratamientos oncoespecíficos, entonces combinamos estos últimos con otros de carácter alternativo, lo que ha posibilitado un efecto sinérgico en gran número de ellos, mejorándoles la calidad de vida y sembrando en ellos esperanza de solucionar su problema de salud.
"En otros usamos solo la conducta alternativa, con una lista de plantas que poseen efecto analgésico, antiinflamatorio, espasmolítico, diurético y astringente, y garantizan una mejoría ostensible.
"La vida —afirma convencido el doctor López— puede ser un minuto, un mes, diez o cien años o más; siempre es vida útil cuando está exenta de síntomas como dolor, falta de aire e imposibilidad motora, anorexia, insomnio, depresión y otros. Si usted le brinda al paciente una vida sana ha cumplido su objetivo fundamental como médico.
"Lo cierto es que la disposición mental del paciente ayuda mucho, pues cuando ve que su enfermedad progresa y el tratamiento no ha sido efectivo, empieza a deponer sus armas anímicamente y a sentirse vencido. En estos casos los cuidados paliativos con métodos alternativos vienen a suplir el efecto de otros medicamentos, devienen un nuevo aliento para esa persona que se veía vencida por el cáncer.
"Si logramos convencerla de reanudar un tratamiento, cualquiera que sea, entonces estamos reiniciando una nueva etapa en su vida. Somos finitos, pero esa finitud hay que alargarla. Es válido ganarle tiempo a la muerte".