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martes, 2 de septiembre de 2014

CONFLICTO DE CIVILIZACIONES AHORA

BarataPor: Jorge Gómez Barata

Hasta hace poco el choque de civilizaciones formaba parte de un debate académico que recientes aventuras militares y políticas han convertido en un fenómeno letal. No es una reproducción de la confrontación del Islam con la Cristiandad en épocas de las Cruzadas, sino eventos de reciente factura que pueden alcanzar cualquier punto del planeta.

El choque de civilizaciones originario es un nefasto resultado del proceso histórico. Las cruzadas europeas y las respuestas árabes, la conquista de América, la trata de esclavos y la esclavitud; así como el neocolonialismo crearon sedimentos tóxicos que las recientes aventuras imperialistas de Estados Unidos y la OTAN en el Oriente Medio han revuelto envenenando los ambientes internacionales.

Un capitulo inédito es el que hoy enfrenta al Islam contra el Islam, Estados árabes con ejércitos que combaten o se alistan para hacerlo con la participación sesgada de un occidente laico en un conflicto con formas y métodos excepcionalmente sangrientos, incluyendo la crucifixión, los degüellos y los fusilamientos en masa.

El caos confesional y étnico creado en el Medio Oriente y África del Norte por la intervención y ocupación de Estados Unidos y la OTAN, han creado un escenario que asume connotaciones estatales. Las tensiones promovidas por Boco Haram en Nigeria y al-Shabab y otras organizaciones terroristas en diversos países, sobre todo africanos, añaden tensiones.

Todo se hace más difícil por la necesidad de combatir al Califato Islámico que, además se ha atrincherado en Siria donde ocupa 11 ciudades y la cuarta parte del territorio. La participación de Estados Unidos y Europa que, actuando de buena fe, pudieran contribuir a la liquidación de ese flagelo, es obstaculizada por la descalificación de Bachar al-Assad. Operar en Siria contra el Estado Islámico, sin el beneplácito de las autoridades nacionales, seria hacerlo contra ellas.

Es difícil calcular las consecuencias de que Siria combata contra Estados Unidos y la OTAN que ingresen en su territorio para combatir al Estado Islámico. Tal eventualidad colocaría a un país extenuado por tres años de intensa guerra, a abrir un cuarto frente que se sumaría a la confrontación con la oposición legítima, las huestes terroristas y las levas del estado islámico.

La situación ofrece a Estados Unidos y la OTAN la oportunidad para enmascarar una agresión contra el gobierno sirio cuyas fuerzas armadas parecen desbordadas por el agotamiento de tres años de intensas luchas.

No debe pasarse por alto que los chiitas y sunitas con sus contradicciones y rivalidades, están presentes no solo en Irak y Siria, sino en todos los países del Medio Oriente, principalmente en Arabia Saudita, los emiratos del golfo, Yemen y África del Norte. En todo el mundo los musulmanes son unos mil millones.

El entuerto se torna mayúsculo porque el apoyo o la rivalidad con el Califato islámico colocan a Estados Unidos y la OTAN y algunos de sus aliados en el Medio Oriente en bandos diferentes. Está por ver como se resolverá la contradicción. Luego cuento más.