Por Elsa Claro
Dicen por ahí que no han ocurrido cambios en Cuba, pero “el cuartico no está igualito”, mal que le pese a unos cuántos. Lo prueba la decisión de autorizar a los bancos el otorgamiento de créditos a quienes trabajan por cuenta propia (de octubre 2010 a la fecha unas 200 mil personas obtuvieron sus respectivas licencias). El principio, en parte, funcionaba ya para los campesinos. Ahora se amplía para ellos y nace con destino al resto de las actividades privadas. Eso supone un respaldo, un propósito reforzado, para ese tipo de actividades.
La decisión no es la única e implica un aspecto tanto o de mayor importancia, consistente en que el recién fortalecido sector puede vender sus productos y servicios a organizaciones del Estado. En la práctica –que a veces anda por delante de la teoría- se experimentaba por algunas empresas oficiales, con el suministro de materiales a cuentapropistas que elaboraban determinados artículos luego comprados por sus auspiciadores. Al parecer con éxito, pues la medida ya es de aplicación nacional y garantiza al fabricante un cliente al por mayor.
“Con esto puedo abrir ya mi negocito” –me dice Fabián Lebredo, quien pretende articular una pequeña fábrica de conservas de vegetales, en la finca que junto con los hijos mayores adquirió con las recientes regulaciones de entrega de tierras a usufructuarios. Ignoro si le será posible, pues todavía hay mala aplicación de las resoluciones emitidas por el Consejo de Ministros, por desconocimiento, dicen unos, por rechazo al cambio, alegan otros. Declaraciones frescas de la ministra de Justicia, María Esther Reus, indican que su entidad apresta las pautas para “una actualización normativa y el perfeccionamiento legislativo en el país, en correspondencia con la nueva realidad nacional y los objetivos propuestos". Eso implica preparar leyes y a quienes deban aplicarlas y/o vigilar su cumplimiento.
Pese a los buenos auspicios, también hay quejas, como las referidas al elevado precio de los insumos que se compran en las tiendas en divisas y lo que algunos consideran peor: la irregularidad en la existencia de diferentes géneros que “a veces obliga al acaparamiento si uno quiere seguir abierto y no caer en el trapicheo ilegal”, afirma un Manuel a secas, que agacha el hombro al decirlo.
Lo ideal sería que se creen almacenes mayoristas y el gobierno no lo ignora, solo que no tiene capacidades, de momento, para instalarlos. A falta de ello, se han puesto en venta liberada y precios no habituales, pero tampoco excesivos, algunos víveres que como el arroz y el azúcar, tienen un alto coste en el mercado mundial.
Las 178 actividades autorizadas a realizar en negocios particulares parecen insuficientes y hay quienes piden que se incrementen aquellas relacionadas con los estudios recibidos, que en definitiva, Cuba sigue teniendo la mayor tasa de universitarios y técnicos del Continente. Eso puede sobrevenir luego del VI Congreso, que comienza en apenas semanas, el día 17 de abril, pero hay atisbos de que también ese pedazo del panorama sufrirá transformaciones.
Me baso en dos factores, por ahora. Uno: la innovación del sistema educacional que se dirige a darle prioridad a las carreras de mayor demanda en la esfera productiva, sea a escala universitaria o en lo referido a la formación de técnicos medios, aparte de retomar la apertura de escuelas de oficios. Ello tendrá fuertes consecuencias a mediano y largo plazos. Ilustra que se piensa con perspectiva.
Dos: Me remito a lo dicho por Eusebio Leal, un hombre bien informado y hacedor de una experiencia administrativa especial que se le confiara para remozar el casco histórico de La Habana. Ante preguntas de colegas, expuso que se precisa de otras modalidades de ejercicio personal, “como cooperativas urbanas” de perfil variado. Los trabajos que dirige fueron "un anticipado anuncio" de la "actualización económica" basados en "un principio renovador y de sustentabilidad" y con "alto nivel de autonomía ejecutiva" donde no fue novedad el trabajo por cuenta propia. Leal tuvo a su cargo incluso la aplicación de tasas impositivas en esa zona de la capital con las cuales fue posible emprender obras sociales y urbanísticas complejas.
Si de citar ideas que se juntan con los hechos se trata, vale echar mano de lo expuesto por Raúl Castro cuando llamó a prestar atención a los detalles, por pequeños que sean, dado que “las soluciones de los problemas nacen de la profundidad con que se examinen”. Que proponga "ir modificando y corrigiendo las acciones para lograr enriquecer las experiencias y acercarlas cada vez más" a las necesidades del país, indica un sentido de realismo y dialéctica escasas, muy escasas, en el convulso mundo de hoy. Luego de lo dicho, si pongo aquí seguiremos informando, ¿se me entiende?
No hay comentarios :
Publicar un comentario