Siguenos en Facebook Síguenos en Twitter Siguenos en YouTube Siguenos en Blogger

lunes, 9 de abril de 2012

CUBA: DEL ATEISMO AL LAICISMO

Barata Jorge Gómez Barata

Publicación Original en Cubano1er.Plano

Aunque haya renuencia en admitirlo, paulatinamente las reformas en Cuba, revelan sus perfiles no económicos. El abandono del ateísmo y la definición del perfil laico del Estado es un botón de muestra.

Durante unos 40 años el Estado, el Partido Comunista y todas las instituciones cubanas fueron radicales en la práctica del ateísmo que llegó como parte del paquete de socialismo “prêt a porter” copiado de la Unión Soviética. Está por ver si serán igualmente consecuentes en el ejercicio del laicado, cosa que ha comenzado ser puesta a prueba.

Un colega me comentó que había preguntado a diez personas menores de 40 años con instrucción superior a la media y políticamente activos el significado del término “laico”. Ninguno pudo definirlo con certeza, ello se debe a que, hasta hace poco, excepto para la crítica, la cultura general y política fomentada en Cuba excluyó la religiosidad y la fe. La normalización y la convivencia con las religiones, las iglesias y los creyentes darán lugar a nuevos énfasis.

El asunto es particularmente importante para las vanguardias políticas, sociales, culturales y académicas, incluso para los líderes y funcionarios del Estado que deberán asumir nuevos comportamientos para lo cual necesitarán sumar otros conocimientos.

La tarea es particularmente difícil para quienes hasta la víspera lucharon contra los “prejuicios religiosos” y ahora deberán hacerlo contra los del ateísmo. Un decreto nos convirtió en ateos y otro nos devolvió al laicismo. La ignorancia sirve para practicar la intolerancia y el dogmatismo, mas no convive con la apertura y la dialéctica.

En virtud de la Reforma Constitucional de 1992 el Estado cubano y todas las instituciones asociadas al mismo se convirtieron en laicas, definición que de hecho adoptó el Partido Comunista al admitir a religiosos en sus filas. El cambio significó el fin de toda discriminación por motivos religiosos y permitió a los practicantes de la fe asumir todos los cargos y funciones, incluyendo el derecho (aun no ejercido)  de acceder a los círculos de poder.

QUE ES EXACTAMENTE EL LAICISMO EN CUBA AHORA.

Históricamente la separación de la Iglesia del Estado significó para la primera la conversión en una fuerza espiritual cuyo liderazgo es ejercido al margen del poder temporal y para el Estado la adopción con fuerza jurídica del precepto de que la religión es asunto privado de los  ciudadanos y que la “cosa pública” es ajena a los postulados de la fe.

La separación de la iglesia y del Estado, es resultado de un devenir histórico al que occidente y la cultura judeo-cristiana llegaron primero que otras civilizaciones y que constituye uno de los logros de la Ilustración y un triunfo ideológico y político del liberalismo. Aunque hubo de transitar por intensas luchas, la separación de instituciones y la diferenciación de roles entre la Iglesia y el Estado fue de mutuo acuerdo.

El examen del asunto comienza por el esclarecimiento del término laico que presenta cierta ambigüedad.

En cuanto a la lengua española no parece haber problemas porque laico se define como “Aquello que no tiene ordenes clericales” y como adjetivo se refiere a lo que es: “Independiente de cualquier organización religiosa y ajeno a los compromisos con la fe”. Desde este punto de vista el laicismo establece que la organización y las funciones del Estado y todas sus instituciones están orgánica y funcionalmente separadas de Iglesia.

A diferencia del ateísmo el laicismo reconoce y respeta la libertad de conciencia, no critica ni condena los valores religiosos ni realiza ningún género de actividad antirreligiosa, tampoco a la inversa. El estado laico no condena ninguna fe aunque tampoco la favorece.

No obstante, en la medida en que la fe religiosa es profesada por la mayoría de la población a la cual el Estado representa, las instituciones públicas no pueden ser omisas. La fórmula es que el Estado funciona al margen de la religión pero no es indiferente ni contrario a su existencia, es consistente con el hecho de que el ejercicio de la fe se realiza en concordancia con las leyes, en ocasiones implican a las autoridades y muchas veces tienen lugar en espacios públicos y en escenarios de la sociedad civil.

La ambigüedad respecto al laicismo proviene de la interpretación de la Iglesia Católica que asume al laico como: “El católico bautizado que no forma parte del clero…” De ese modo, laico es prácticamente todo el pueblo. Por otra parte con la creación de la Acción Católica por el papa Pío XI, el término laico adquirió una connotación orgánica y una función social definida. De hecho los laicos se convirtieron en: “…Los agentes de la acción social de la Iglesia” y las asociaciones laicas han sido responsables de la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia.

Así, aunque separada del Estado, operando en sociedades laicas y sin poder temporal, la Iglesia interviene en los asuntos públicos mundanos. Según la Instrucción de la Congregación de la Doctrina de la Fe sobre Libertad Cristiana y Liberación: “…No toca a los pastores de la Iglesia intervenir directamente en la construcción política y en la organización de la vida social. Esta tarea forma parte de la vocación de los laicos que actúan por propia iniciativa…”      

El transito pacifico del ateísmo al laicismo en Cuba y la reforma, o como mínimo los cambios de comportamientos visibles no sólo en el Estado y el Partido Comunista sino también en la Iglesia Católica, comportan otras aristas. Luego les cuento. Allá nos vemos.