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Este post lo empecé a escribir el pasado 4 de abril sentado en la Plaza Cadena de la Colina. No se trata de una metáfora ni ningún guiño a las luchas que se realizaron hace algunos años en ese mismo lugar. Simplemente llegué demasiado temprano al encuentro que tendrían Karol Cariola y Camila Vallejo con algunos estudiantes (y estudiantas) de la UH. Me senté entonces y garabateé algunas líneas con ideas que ahora leerán.
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Desde las 7:30 pm ya estaba ahí. Repasaba una vez más las preguntas que haría. Ninguna fuera de lo normal. Simples. Pero no la simpleza que a veces se vincula con la genialidad de un periodista, no. Más bien simples porque qué le voy a decir a Camila y a Karol que no le hayan preguntado ya. ¿Cuál era la gran pregunta? Yo no la tenía; al menos no se me ocurrió el 4 de abril mientras esperaba a que ellas aparecieran a la grabación de la Mesa Redonda de TeleSur en el ICRT.
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Llegaron Camila y Karol. Las miradas, por supuesto, para la Camila, la bella, la inteligente, la mundialmente conocida; pero cuidado, esta no es la historia de “La Bella y La Bestia” ni mucho menos. Karol es hermosa también, espléndida. La secretaria general de la Jota (25 años) es inteligente, locuaz, comunista, perdón, asquerosamente comunista (como debiéramos ser los jóvenes cubanos).
La bienvenida la dio el moderador, un señor mayor, cuadro superior de la Organización Pensemos Como Nuestros Abuelos (OPCNA) de 24 años y estudiante de Derecho. Un guión muy bien planificado y estructurado (como se evidenció al final del encuentro) con un discurso que describiré con un solo adjetivo: vergonzoso.
¡Dios mío! ¡Papa mío! La Karol y la Camila hablaron y todos callamos, silencio absoluto, hay que escuchar a Mella, Villena, Echevarría, al Ché. Lo voy a decir simple y rápido: tremenda galleta sin manos que nos dieron las lindas chilenas, a mí, a Javier, a Darío, a Rafa y Carlos que no estaban ahí, al señor de Derecho, al Presidente de la FEU Nacional, a la Secretaria General de la UJC (38 años)
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Llegaron Camila y Karol. Nos presentaron e inmediatamente aceptaron concederme unos minutos. Me senté por separado con cada una y les realicé las mismas preguntas. Las simples. Empecé con Karol, no quería que se sintiera disminuida de ninguna manera frente a Camila, al menos yo no iba a contribuir a eso.
Confieso ahora que me fue difícil la conversación. La dulzura de su voz junto a la pasión de sus argumentos me atraían tanto que perdía la concentración. Casi al final caí en la cuenta de lo que sucedía en realidad. Karol me golpeaba, duro, muy duro. Por un momento imaginé que se paraba y me golpeaba realmente y no me quedaba más remedio que aguantar.
Vergüenza. Esta joven comunista venía a Cuba nada más y nada menos que para las celebraciones del 50 aniversario de la UJC.
Era el turno de Camila. Lo que realmente me dijo lo descubrí horas después cuando edité la entrevista. Mientras conversaba con ella entendí otra cosa. “Ustedes los jóvenes cubanos no tienen nuestro problemas, ya tienen educación y salud gratis y de calidad, pero se olvidaron de lo que significa ser joven y comunista. Llevan ya muchos años dormidos. Ya olvidaron cómo se siente ser irreverente, rebeldes, locos, histéricos”, me parecía que estas dolorosas palabras salían de sus hermosos labios.
“La burocracia y la inmovilidad mental son los parásitos de una sociedad socialista y una organización como la UJC ya no tiene la habilidad para desinfectar y limpiar el país. Sus organizaciones políticas de jóvenes deben, en mi modesta opinión, transformarse y replantearse muchas cosas”. Debemos dinamizarlas y desde dentro, reconstruirlas, pensé yo.
Solo luego descubrí que en realidad Camila me habló de Fidel, de lo feliz de su visita a la isla y de lo mucho que nos admiraba.
La presencia de las chilenitas me hicieron sentir cierta pena. Camila me recordó todo lo que no siempre somos, ni atrevidos, ni creativos, ni valientes, ni siquiera radicalmente comunistas.
Que los CDR sean un desastre lo entiendo, una organización de masas con todo el pueblo no puede aspirar a la excelencia. Que la FEU tampoco sea todo lo que queremos y con elecciones irreales y pocos serias también lo entiendo: no todos los estudiantes universitarios son buenos. Pero es inconcebible una organización de jóvenes de “vanguardia”, repito, de jóvenes, que no dinamice la Cuba actual, que no sea un dolor de cabeza para los burócratas y que no sea el orgullo de los verdaderamente revolucionarios.
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Para el final del encuentro no había sucedido nada extraordinario. Ya nos es común los discursos manidos y vacíos, incluso ya es algo manido criticar estos discursos. Las lindas chilenas, las que no pronuncian las s, aceptaron responder a dos preguntas del auditorio cada una.
El miembro de la OPCNA señaló con nombre, apellidos y cargos de la FEU o la UJC a cada uno de los que tuvieron el privilegio de hablar. Miró en varias ocasiones para la esquina donde estábamos sentados algunos estudiantes de la Facultad de Comunicación pero no señaló a nadie de entre nosotros. Quizás no nos merecíamos dirigirnos directamente a las invitadas. La verdad no lo sé.
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Al finalizar la entrevista hice algo que nunca me atrevo: les pedí a Karol y a Camila una foto, y a la última que me firmara su libro. Ellas, por supuesto, encantadas de complacerme. Yo, entre tanta belleza y solo pude pensar en aquella tarde en el Aula Magna, cuando no dejaron que la facultad hablara. No importa, pensé, ahora están aquí, junto a mi y puedo decirles lo que quiera.
Tomado del Blog: Ladrando a la Luna
5 Comments:
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kaloian
Lo cuelgo en facebook y páginas aledañas. Te lo podrán poner en Cubadebate? sería bueno.
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kaloian no creo q lo publiquen en Cubadebate, ni siquiera lo voy a pedir, me alegro q te gustara, un abrazo
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gabriella
genial!
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Anónimo
Por Cubadebate no, debería estar en los próximos analisis politico ideologico de nuestras reuniones ordinarias, no crees?? jaja. Ya en serio, te felicito, me gustó mucho realmente. Sigue así
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Dariana
muy buen escrito.. genial, la verdad!
