Por: El Duende
Traducido del más allá al más acá por Max Lesnik.
Cambio globo por botella.
La estrella norteamericana de los escenarios multitudinarios Beyoncé- la que cantó el himno de Estados Unidos en la toma de posesión del Presidente Barack Obama- se fue La Habana de paseo con su esposo el popular cantante rapero Jay-Z en abierta demostración del pueblo norteamericano de amistad para con el pueblo cubano que los recibió con los brazos abiertos.
Coincidía la presencia de Beyoncé en la capital cubana con el momento en que un grupo de cubanos exilados- medio millar de personas en total cuando en Miami vive más de un millón- se reunía con la “Bloguera Viajera” esposa de “Macho Rico” para decirle que el exilio estaba “vivo” y que le daba todo su respaldo como nueva líder de la oposición a la Revolución cubana.
“Cambio globo por botella” recitaba un viejo pregón callejero de la vieja vieja Habana. Y yo digo lo mismo. En el cambio me quedo con Beyoncé. Otra vez Miami perdió con La Habana. Es que los “vivos” de aquí de Miami están muertos y no lo saben.
La culpa la tiene el Totí, digo yo.
Un miembro activo de la Alianza Martiana nos envía una carta en la que nos expone con lujo de detalles una de las tantas dificultades que se confrontan en Cuba a la hora de recoger un paquete que se envía desde el exterior destinado a un familiar de la isla. Vale la pena dar lectura a esta carta diciendo de antemano que bien pudiéramos titularla “Como se fabrica un Disidente”. Dice así la carta en cuestión:
“Señor Duende yo soy miembro activo de la Alianza Martiana y me llamo Efrén Pérez de la Guardia. Vivo en Miami pero tengo familiares en Cuba y visito la isla con mucha frecuencia. Aquí van los hechos y la queja de alguien que como yo que no soy enemigo de la Revolución y mucho me preocupo para que mi país salga adelante a pesar de todo el daño que hacen los enemigos del pueblo cubano. Vamos al punto:
Con fecha 23 de julio de 2012 envié 4 paquetes para Cuba por la agencia de servicios “PaQba”, que según me dijo esa compañía debía poner destinatarios distintos, aunque podía ser para la misma dirección en la isla.
Envié dos cajas, una con una computadora y la otra con miscelánea, además de dos televisores de 32 pulgadas.
El pasado viernes 15 de marzo (casi 8 meses después de su envío) mi hijo recibió en Santa Clara, ciudad donde vive una llamada telefónica , a las 7 p.m. comunicándole que el ese domingo, día 17, debía de personarse a las 12 meridiano en la Aduana que se encuentra en la Avenida del Puerto de La Habana y la línea del ferrocarril del pueblo de Regla. Eso era para la recogida de los dos paquetes. Yo que estaba en la isla de visita traté de comunicarme con la entidad que estaba citando. Trate de obtener el teléfono de Trans-Cargo que es la empresa que tramita estas cargas, pero en la guía telefónica no aparece.
En la factura que se me entregó en Miami aparece una pizarra con seis teléfonos. Llamé a todos ellos y me dice una voz automática "que el número no está asignado a ningún usuario". Llamé entonces a información de la empresa telefónica Etecsa y me dijeron que no me podían dar teléfonos de La Habana, le pedí el teléfono de información de La Habana y me dijeron que no tenía acceso desde Villa Clara. Así las cosas, llame a un amigo a La Habana y este después de ver páginas amarillas y otras gestiones, logró comunicarse con alguien que le informo que Trans-Cargo no trabajaba los sábados.
El sábado en la noche, sobre las 8.p.m. recibimos llamada esta vez de un hombre, informándome sobre la recogida de los paquetes. Le dije que faltaba uno y me contesto que él no sabía de eso. Le pregunté que debía de hacer para recoger un paquete, cuyo destinatario no podría viajar a La Habana. Me informó que hiciera un papel autorizando a la persona que lo recogería, con su carnet de identidad.
Salimos el domingo a las 7 a.m rumbo a la dirección antes mencionada, llegando a las 11.00 a.m. y nos encontramos allí, alrededor de 100 personas, debiendo pedir por supuesto "el último turno".
Este lugar está cercado exteriormente por unos paneles de 3 o 4 metros de altura y el acceso es por una puerta estrecha, que da paso a una zona de área verde, con una cerca de alambre que lo separa de una explanada a unos 100 metros de la nave donde se entregan los paquetes. Al fondo está esa nave, con asientos, la mayoría están rotos, puertas y ventanas desvencijadas y los pisos en su mayor parte inundados con agua, producto de un salidero de los baños del lugar.
La mecánica para obtener los paquetes es la siguiente: Se hace una cola a lo largo de la cerca de alambres, (al sol). Un empleado recoge 30 Carnets de Identidad de los ciudadanos que hacen la larga cola para recoger sus paquetes. El hombre se lleva los carnets de Identidad y los lleva a la nave. Alrededor de una hora después, regresa el empleado y manda a pasar a esos 30 ciudadanos, procediendo a recoger otros30 carnets. Tanto los que están por entregar sus carnets, como los que ya los entregaron, permanecen al sol todo el tiempo. En mi estancia allí, se desmallaron dos personas mayores. Demás esté decirle, que no hay nada para asistir a estas personas, solo la ayuda solidaria de los que estábamos allí haciendo cola de espera.
La tercera ronda de recogida de carnets, se realizo sobre la 12.30 del día. Y esos no entraron a la nave hasta las 3 de la tarde, es decir dos horas y media después. Esto provocó la ira de muchas personas, incitando a entrar por la fuerza, ya que se veía a las claras que estaban entrando personas por la parte lateral de la nave.
Según se comentaba allí, son personas que sobornan a empleados, cosa que no tengo confirmada, pero que no me extraña. Llamé al custodio de la puerta y le sugerí que hablara con algún funcionario de la Aduana, para que viniera a aplacar a las personas, que incluso una de ellas, comenzó a ofender, cosa que le criticamos y no estuvimos de acuerdo. Al fin me tocó entregar el carnets de mi hijo que estaba conmigo y el papel de su mamá, autorizándolo para recibir el paquete. Sorpresa la mía, cuando el empleado me informa que el papel debía estar NOTARIZADO y que no podría recoger el paquete. Le solicité que me permitiera entrevistarme con el Jefe' de la Aduana, a lo cual accedió.
Me acompañó hasta la nave donde entregan los paquetes y llamo al Jefe' de Aduana. Muy atento, me preguntó en que podía ayudarme. Le expliqué todo el trámite y que nadie me había informado sobre que se debía notarizar el documento. Me dijo que lo sentía, pero que era una directiva de Aduana. Le pregunte que donde estaba eso escrito y me contestó que no sabía. Le pregunté quién lo sabia para dirigirme a él y me dijo que esa medida debía ser interna de Aduana.
Le pregunté que si yo pedía los documentos internos de Aduana me los dejarían ver y me dijo que pensaba que no. Le mostré los documentos que evidenciaban que yo era la misma persona que había enviado los paquetes y su respuesta fue genial: "Al Ud. enviarlos, ya no es el dueño de los paquetes, sino el receptor, aunque el creía en mi honestidad" Yo le dije que no le estaba pidiendo que me creyera, que podía demostrarle con documentos, que yo era el que había enviado los paquetes desde Miami. Por último, le pregunté si él creía que las condiciones existentes eran adecuadas para recibir un paquete del exterior y sonriendo me dijo, que” bueno, son las que existen”.
Una vez en Santa Clara, llame suavemente al lugar donde me habían orientado y para sorpresa mía es una casa particular y la muchacha que cita, me dijo que ella estaba haciendo "un favor" al hacerle referencia a la información que me dieron para recoger el paquete (el papel firmado) me comunicó que era su padrastro, que no sabía nada de eso y que él solo llamaba para que fueran a recoger los paquetes. Hasta el día de hoy 4 de abril del 2013 no he tenido más noticias de mis paquetes.
Un abrazo, Efrén Pérez de la Guardia.
Hasta aquí la carta-protesta recibida por El Duende de Miami. ¿De quién es la culpa de todo este enredo burocrático de marca mayor? La culpa de todo la tiene el Totí. Digo Yo.