Siguenos en Facebook Síguenos en Twitter Siguenos en YouTube Siguenos en Blogger

viernes, 31 de mayo de 2013

Calabaza, Calabaza

duendePor: El Duende
Traducido del más allá al más acá por Max Lesnik.

Calabaza, calabaza cada uno p´a su casa

Titular  del  diario “El Nuevo  Herald"  de hoy  jueves :  “ Represalias contra los  Disidentes  que regresan”. ¿Pero  cuáles  fueron  esas  represalias? Pues fueron  las mismas  medidas  de  la Inmigración y  la  Aduana que  le  hacen a  todos  los viajeros  que  entran a un país,  que no son otras  que  el chequeo  de  sus  documentos  de  viajes   y  revisión   de  su equipaje  y por  supuesto,  la exigencia  del  pago  de  las mercancías  que traen del exterior  sujetas  a  impuestos  que son de obligatorio  cumplimiento  para  todos  los  ciudadanos, ya sean  simpatizantes  de la  Revolución  o  contumaces  opositores al servicio de  un  gobierno extranjero,  como es el caso  de los  llamados  “Disidentes”.

A ninguno  de  ellos  se  le  llevó  a  la cárcel,  se  le  maltrató  de  palabra, o por fuerza  bruta, o   se  le decomisó ninguna mercancía   que  estuviera permitida importar  por  la ley. Ni tampoco se  les  recriminó   por  declarar  en  el extranjero- que  debía  apretarse  el  Bloqueo a  Cuba  mientras  ellos  lo rompían  con  sus cargamentos  de sobrepeso,  que  pagaron  con  moneda  nacional cubana,  mientras  los  extranjeros y   los  cubanos que viven  como  residentes  en  el exterior  tienen que pagar la  Aduana  en  moneda dura convertible.

En resumen,         que  no  hubo ninguna  represalia  como  dice  El  Nuevo  Herald contra  los  llamados  “Disidentes”  que  han regresado del  exterior  después  de  unas  largas  y  suntuosas  vacaciones  alrededor  del  mundo,  viajando  a cuerpo  de  rey  gracias  al presupuesto  de  Washington  que  pagan  los  contribuyentes  norteamericanos,  entre  ellos   este Duende  de  Miami.

Calabaza, calabaza,  cada  uno  p´a su casa. Y   a ver  que  inventan  para seguir  jorobando  la  pita. Que  para  eso  les pagan, aunque  nadie  en Cuba   les  haga caso.  En Miami  sí,  que  Miami  es  otra  cosa.

La mediación que  no llegó a  nada.

Se acaba  de publicar  en Madrid  un  libro que con el título  de “Una página  difícil de  arrancar”,  de  la  editorial Planeta,  relata  las memorias del  ex vice  presidente  del  gobierno  español  Alfonso  Guerra,  la  segunda figura  del  Partido Socialista  Español  en  tiempos  de  Felipe González.

Guerra  relata entre  otras  historias una  en   la  que fue  protagonista principal,    cuando  fue  a La  Habana  en  calidad  de mediador  entre  los  gobiernos  de  Estados  Unidos  y  Cuba  en  el año  1996.

En la edición  de  hoy  del  periódico Diario  Las  Américas  y fechada  en Madrid,  aparece  una crónica  firmada  por  el  periodista  Mark Wieting en el  que  se  resume  el capítulo  del  libro  de  Alfonso Guerra  sobre su misión  mediadora  en Cuba,  aceptada por  el  líder  cubano  Fidel  Castro,  pero  que a   todas luces  no  llegó  a  ningún resultado  porque  el  gobierno  de  Estados  Unidos  se echó  para  atrás.  Dice así  el  revelador  reportaje  del  Diario  Las  Américas:

“La Habana, año 1996. En el Palacio del Consejo de Estado, Fidel Castro ha organizado una cena donde está presente parte de su Gobierno con motivo de la visita del político español Alfonso Guerra. El vicepresidente de España, desde 1982 hasta 1991 con Felipe González, viajó a la isla para comunicarle que tenía como misión intermediar entre Cuba y Estados Unidos por petición de los norteamericanos.

La persona que propició que Guerra pudiera sentarse con Fidel fue el senador demócrata Gary Hart. El político español cuenta en el libro que recibió su inesperada visita en Madrid en septiembre de 1996. Éste le comunicó que tenía informes en su poder que le señalaban como un mediador adecuado entre Castro y los intereses de la Casa Blanca. Se trataba de una petición de grupos cercanos a Bill Clinton, quien gobernaba en aquellos años, pero donde no estaba involucrado el Gobierno.

A Guerra le sorprendió el ofrecimiento porque él había sido muy crítico con la ley estadounidense Helms Burton, que reforzaba el bloqueo con Cuba, sin embargo aceptó ponerse a trabajar para mejorar las relaciones entre ambos países siempre que los cubanos aceptasen esa mediación.

Se lo comunicó a Felipe González y le pareció bien su tarea aunque le sorprendió cuando le dijo que conocía un mediador mejor que él: el Papa.

En la ya histórica cena en el Palacio del Consejo de Estado en La Habana, le recibió Fidel Castro y le condujo a un salón donde estaban los vicepresidentes Carlos Lage, José Ramón Fernández, el responsable del Partido Comunista, José Ramón Balaguer y el entonces  secretario de Fidel, Felipe Pérez Roque.

El político español recuerda que la conversación entre todos fue tranquila y que nadie se atrevía a rebatir las ideas de Castro en la mesa excepto Pérez Roque, que tiempo después sería nombrado Ministro de Asuntos Exteriores.

Según avanzaba la noche, Alfonso Guerra no sabía cómo exponerle a Castro el motivo de su viaje ante esas personas. Después de dos horas, preguntó dónde estaban los aseos, Fidel inmediatamente le dijo: “Yo te acompaño”. Estando los dos a solas, fue el momento idóneo para que el político español comunicara a su anfitrión que querían que mediara entre Cuba y Estados Unidos. A Fidel no le molestó el ofrecimiento, todo lo contrario. Le llevó a un salón aparte y le expresó que la discreción estaba asegurada, solo se lo comentaría a Lage y Balaguer pero tomó una decisión al instante: “Que digan fecha para iniciar los contactos”.

El mensaje trasladado por el “mediador” español se produjo en una época en la que Fidel le reconoció estar incómodo por los incidentes del 24 de febrero de 1996, fecha en la que se produjo el derribo por la Fuerza Aérea Cubana de unas avionetas de la organización “Hermanos al Rescate” de Miami.

Cuando regresó a España, Guerra comunicó a las autoridades norteamericanas que el viaje había sido fructífero porque había recibido por parte de los cubanos una buena disposición para iniciar contactos. En un nuevo viaje de Gary Hart a Madrid, el político socialista que fue durante tanto tiempo la mano derecha de Felipe González, le dijo que él en persona debería ir hasta Cuba y verse con Castro.

El senador demócrata llevó a cabo la operación pero antes tuvo que sortear varias trabas propias de la legislación americana. Se ideó una estrategia de película para que pudiera aterrizar en suelo comunista. Tuvo que viajar primero a Cancún, y desde allí a Cuba pero con la compañía de alguien que se hiciese pasar por su “esposa española”. Guerra tuvo que pensar en quién podría cumplir con los requisitos del papel: ser joven, discreta, que hablase inglés y aceptara ser actriz por un día. Inmediatamente pensó en la asesora de la secretaría internacional del PSOE, Trinidad Jiménez, que luego sería Ministra de Asuntos Exteriores.  Ella aceptó y cumplió con su cometido varias veces porque tuvieron varios encuentros.

Fueron conversaciones que intentaron acercar posturas en años muy difíciles. Se habían producido atentados con explosivos en La Habana que los dirigentes cubanos atribuían a la oposición en Miami. En uno de estos encuentros, Castro entregó a Hart un documento donde mostraba su preocupación por estos hechos criminales. El demócrata, que estuvo cerca de llegar a la Casa Blanca si no es por el escándalo amoroso con Dona Rice, transmitió el compromiso de la Administración norteamericana de combatir cualquier tipo de actividad terrorista desarrollada desde suelo americano. Este encuentro coincidió con la detención de un grupo de cuatro cubanoamericanos acusados de intentar atentar contra Castro en la Cumbre Iberoamericana en Isla Margarita del año 1998. Fidel se mostró exultante ante este hecho y pensó que se estaba trabajando en la línea adecuada”.

El reportaje  del  Diario  Las  Américas  sobre  la  mediación  entre  Washington  y  La  Habana, intentada en 1996  por el político español  Alfonso Guerra  y  el Senador  norteamericano  Gary Hart, no dice que  a  fin de cuentas  que los cuatro  terroristas de  Miami  apresados por  el  FBI  no  fueron condenados  por  la  justicia norteamericana  y  que en cambio  a  quienes  encarcelaron fue a   los  Cinco  cubanos  antiterroristas de los cuales  todavía  hay  cuatro  injustamente  presos  en  Estados  Unidos. Bien vale  la aclaración.

Hasta aquí el revelador  reportaje  publicado  hoy por  el Diario Las  Américas sobre  la  misión  mediadora  de  Alfonso Guerra  y  Gary Hart  entre  Estados  Unidos  y Cuba  que  no  llegó  a  nada a pesar  de la buena voluntad  cubana según se desprende  de  las memorias  del  político  español.

El  Duende  que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría.  Bambarambay.