Traducido del Más Allá por Max Lesnik.
Revienta el director de El Nuevo Herald.
Según aparece publicado en una discreta nota de página interior, publicada en del diario El Nuevo Herald de Miami de la mañana de hoy jueves, su director el cubano Manny García ha renunciado a su cargo en esa empresa al ser contratado por otra publicación periodística del Estado de La Florida.
Lo cierto es que desde hace tiempo El Duende venía indicando a sus lectores y oyentes sobre la crisis por la que viene atravesando el Nuevo Herald a consecuencia de su galopante baja tanto en anuncios publicitarios como en circulación, que ha llevado su tirada, siempre en descenso, a una suma que apenas llega a menos de 50 mil ejemplares diarios, para una población hispanoparlante que pasa de más del millón y medio de habitantes.
Por otra parte la verdad es que al director de El Nuevo Herald Manny García la empresa McClatchy, propietaria de El Herald en inglés y su versión en español, que estaba a su cargo, se le venía pidiendo cuentas por su poca efectiva labor como cabeza de la publicación, por lo que más bien lo “renunciaron” sin más contemplaciones, ante el evidente fracaso de sus gestiones como director.
Su salida del diario está fijada para el próximo día 18 de Octubre día en que se cumple el fin de su contrato con la empresa del Miami Herald.
En la nota sobre la salida de Manny García de El Nuevo Herald no se dice cual es la publicación floridana que lo ha contratado como periodista, ni tampoco se anuncia quien será su sustito, por lo que ya han comenzado a surgir las especulaciones , barajándose los nombres de varios periodistas de la propia empresa o relacionados con ella, como son Juan Tamayo- que según me dicen ha dicho que no acepta el cargo- el escritor Carlos Alberto Montaner y la actual directora de las páginas editoriales de The Miami Herald, la cubana de extrema derecha Miriam Márquez, más conocida el ambiente periodístico por “La Verruga de El Herald”.
La crisis por la que desde hace años viene afectando a El Nuevo Herald en Español sin embargo no se va a resolver cambiando de director porque el mal no está solo en los hombres escogidos para el cargo, sino en la propia naturaleza y filosofía de la publicación, cuya misión no ha sido hasta ahora la de un verdadero medio informativo para un variado publico de origen hispano, sino más bien un órgano de propaganda sectaria sobre el tema cubano que no toma en cuenta a las otras múltiples comunidades latinas que viven en el sur del Estado de La Florida a las que El Nuevo Herald apenas toma en consideración.
¡Se va de El Nuevo Herald Manny García! La noticia es de primera plana pero salió en una página interior. Solavaya, digo yo.
Retoña McCarthy en el Senado.
Según el influyente periódico norteamericano The New York Times el Senador tejano de origen cubano Ted Cruz a quien se parece en su estilo, pensamiento y hasta en su físico personal es al tristemente Senador, también Republicano, Joseph McCarthy .
McCarthy, un odiador fanático de extrema derecha que con su anti-comunismo irracional llegó a poner en peligro a la democracia norteamericana viendo comunistas en todas partes, desde el Departamento de Estado hasta en la misma CIA, parece que ha resucitado de su tumba oscura para reencarnar en el Senador Ted Cruz que también con su fanático proceder, amenaza la integridad de su propio Partido Republicano.
Ted Cruz el nuevo McCarthy cubano quiere aspirar a la presidencia de Estados Unidos en los próximos comicios presidenciales. Su rival más cercano dentro de su Partido Republicano es Marco Rubio, también cubano y de derecha, ambos cuentan como la simpatía del extremista grupo “Tea Party”.
La noticia es buena para Hillary Clinton y los Demócratas que aspiran a quedarse con la Casa Blanca en las elecciones del 2016. Nada mejor en política que tener un enemigo extremista.
La Mariguana y sus tantos apodos.
Con esto de la tos aguda que vengo padeciendo desde hace días, producto de una Gripe galopante que invade a medio mundo, del que no escapa nuestro Miami siempre revuelto, no me ha quedado otro remedio que refugiarme en mi tumba fría, bien lejos del mundanal ruido del cotidiano ajetreo, dedicando mi prolongado obligado descanso , a mis investigaciones lingüísticas sobre el lenguaje vernáculo de nosotros los cubanos.
De ahí que ante el inoportuno reclamo del músico cubano Roberto Carcasés en el acto por la libertad de los cuatro cubanos antiterroristas que todavía quedan presos en cárceles norteamericanas, en favor de que se legalice la Mariguana en Cuba, a la que llamó “María”, para no mencionarla por su nombre, me di a la tarea de rebuscar en los archivos de mi memoria cuantos otros nombres se utilizan para mencionar a esa especie vegetal que lleva como denominación científica el de “Cannabis”.
Fueron los mejicanos los que primero le llamaron “Mariguana” a la Cannabis, y a partir de ahí, quizás con el propósito de disfrazar su identidad para evitar complicaciones con la ley, fue que surgieron otros nombres para identificar a la tan conocida especie vegetal que nosotros, por simple curiosidad lingüística, vamos a enumerar a continuación.
Comenzamos por “María” que es como prefiere llamarla el cantante Carcasés. “Que libren a María, cantaba él. Y de ahí saltamos a “Mary Jane” en inglés, una traducción de “María Juana” en castellano. Y le siguen “Marimba”, “Manteca”, “Maní de Baracoa”, “Maní de fumar”, “Prajo”, “Efori” que suena a africano, Bareta”, “Porro” le llaman los españoles, “Yerba”, “Oregano”,”Tabaco”, “Chivo”,” Cachito”, “MK2”, “Melma”,”Gallo”,”Burbujita”, “Mota”, “Tacha”, “Yesca”, “Gariffa”, “Corto”, “Hierbita”,”La Mona”,”Guaniquiqui”,”Pincho”, “Polilla”, “Chiruza” “Maracachafa”, “Varilla”, “Pucho”, “La Verde”, “Calilla” y para terminar la lista, rematamos con el “Pot” que es como le dicen los norteamericanos a la Mariguana.
La otra cara de USA según Stone.
El cineasta norteamericano Oliver Stone uno de los más grandes realizadores cinematográficos de Hollywood que tiene en su haber tres grandes obras monumentales sobre la Guerra de Vietnam- conflicto en el que estuvo de cuerpo presente como soldado de infantería- así como su película JFK sobre el complot para asesinar al Presidente Kennedy, y sus tres entrevistas a Fidel Castro que sirvieron para llevarle al pueblo estadounidense una visión más real del líder revolucionario cubano, cuya imagen ha venido siendo distorsionada por muchos años en gran parte de los medios de comunicación de este país, de nuevo ha saltado a la cima de la creatividad al presentar esta semana en el Festival de Cine de San Sebastián en España, una serie documental hecha para la televisión, en doce capítulos, con una versión en español, que con el título de “La historia nunca contada de Estados Unidos”, presenta al mundo la otra cara, la cara oscura, la verdadera historia de su país, los Estados Unidos de América.
El director estadounidense Oliver Stone ayer en San Sebastián. / JAVIER HERNÁNDEZ
Una crónica- entrevista con Oliver Stone del periodista Gregorio Belinchón, publicada en el diario de Madrid “El País” del día de hoy nos sirve para presentar en este espacio de El Duende en Radio-Miami, el pensamiento vivo de un gran cronista de nuestra época, que a través del cine nos ha venido revelando a través de los años, la real historia del mundo en que vivimos, una realidad dura y amarga que nada tiene que ver con la idealizada fantasía hollywodesca del llamado “Sueño americano”.
Dice así la entrevista de El País con Oliver Stone:
“El guerrillero cinematográfico, el amante de los excesos, el cineasta provocador viene hoy vestido con el atuendo de un profesor universitario de Historia. Oliver Stone- nacido en Nueva York en el año 1946- está en San Sebastián presentando el cuarto montaje —asegura que el definitivo— de la película Alejandro Magno y también su serie televisiva The untold history of United States (La historia nunca contada de Estados Unidos), 12 capítulos que desvelan la cara oculta —o al menos oscura— de su país. El primero, el dedicado a la Segunda Guerra Mundial, arranca su montaña rusa con un montaje vibrante, sin entrevistas cara a cara, pero sí con toneladas de documentos visuales y sonoros y la voz efervescente como narrador de Stone.
Ese capítulo es también el que le sirve como prólogo. “Queríamos darle la vuelta a todo, poner en duda lo establecido, porque lo que estudié yo, lo que han estudiado mis hijos, no es la auténtica verdad. Nací en 1946 y lo que he visto ha sido asombroso. Nunca sospeché que se derrumbaría el sistema comunista, que el gobierno estadounidense se convertiría en el imperio de un mundo del que es el policía. Les decimos a todos lo que deben de hacer. Edward Snowden ha huido de Estados Unidos a Rusia; en los años cincuenta hubiera salido de la URSS para llegar a mi país. El mundo está al revés. Estados Unidos es hoy el gobierno sin ley, nadie se mete con nosotros, somos el imperio que lo controla todo, una sociedad agresiva y militarista, y yo cuento cómo hemos llegado hasta aquí”, explica Stone.
Televisión Española va a emitir a partir del próximo lunes diez de esos capítulos. ¿Por qué solo diez de los doce? “Entregué los dos últimos episodios un par de años después de los primeros, y son una especie de prólogos que arrancan desde la guerra de 1898, pasando por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, y el periodo de entreguerras. Están llenos de nombres y lugares. Son más complejos para la gente joven”.
Oliver Stone jamás se ha quedado de brazos cruzados. Ante algo que le detuviera siempre reaccionó empujando fuerte. Contra toda frustración, siempre opuso acción. “No quiero sonar fatuo, pero esta serie documental es tal vez el mayor logro de mi vida profesional. Espero que quede para las generaciones futuras. Hay que hacer lo que debemos hacer aunque no haya esperanza, decía Martin Luther King.
Mi conocimiento es el del cineasta, y mi alma la de un director de ficción, pero a veces es imposible dramatizar, ficcionar la auténtica historia. Peter Kuznick, coautor de la serie y profesor de historia en la American University, además de experto en temas nucleares, dice que mucha de esa información se conoce en las facultades, pero que teníamos que llevarla a los chavales de los institutos. Usamos herramientas del cine de ficción, como la música y un montaje cañero para atraerles, y así aprendes mucho. No espero que la gente se lo vea del tirón, porque es más grande que una película”.
Con los años, Oliver Stone se ha convertido en director histórico: con sus películas uno puede recorrer y entender parte del siglo XX y lo que llevamos del XXI. “Bueno, es tu opinión, otros dirían que ese era John Ford. Yo soy un cineasta amante de la ficción al que le atraen las tramas políticas. Crecí en un ambiente muy conservador, y tenía el punto de vista de mi padre. Necesité más de treinta años en cambiar mis ideales, fue muy lento.
En los setenta viví algunas revelaciones que me transformaron: y cuanto más investigas más te das cuenta de lo equivocado que estabas. No es rebeldía contra mi padre, que murió hace ya mucho, sino sencillamente, que he madurado. Formo parte del imperio americano, vivo en Nueva York, he sido bendecido con un montón de privilegios, pero debes rebelarte contra esos privilegios. Roosevelt lo hizo en su presidencia. Si no, todos acabaremos como en Rebelión en la granja o 1984 de Orwell. Yo soy un cineasta con alma de historiador”.
Oliver Stone no apuesta por Obama —“es un producto del sistema que muestra la serie, y ningún hombre puede con el imperio. Solo Roosevelt y Kennedy lograron agitarlo”, sostiene— y rehúye cualquier teoría conspirativa alrededor del 11-S. “Lo que hizo Bush [con el que curiosamente el cineasta coincidió en Yale; él cree que llevan vidas paralelas] con sus acciones ha sido más dañino que el ataque original. Es una ecuación imposible de resolver ahora.
Esos fundamentalistas, a los que apoyamos durante años mientras eran útiles matando comunistas, no nos atacaron por odio, como decía el entonces presidente, sino por las malas decisiones de Bush padre en la primera Guerra del Golfo. Las conspiraciones son muy atractivas para la ficción, sin embargo, eso no nos hace comprender las cosas, las causas y las consecuencias”. El director asegura que fue la presidencia de George W. Bush la que le empujó a estos cinco duros años de trabajo en esta obra: “Él no es una aberración, sino otro mal ejemplo de la política imperialista americana”.
Así termina esta crónica-entrevista del periodista de El País de Madrid Gregorio Belinchón con el gran cineasta norteamericano Oliver Stone con la que ponemos punto final a nuestra intervención radial del día de hoy.