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lunes, 4 de noviembre de 2013

EL CAMINO DE LOS CAMBIOS NECESARIOS

Por: Nelson Páez del Amo

El cambio de lo viejo por lo nuevo jamás ha sido un parto eutócico, por el contrario, su alumbramiento y consolidación siempre van acompañados de las más diversas distocias, cuya magnitud e intensidad están en dependencia de sus efectos lesivos sobre los estratos privilegiados por el orden de cosas que queremos cambiar; eso que los clásicos denominaron contradicciones antagónicas, podemos enunciarlo con la paráfrasis de un apotegma martiano: La lucha entre los que aman y fundan y los que temen y frenan”.

Nuestro actual proceso de cambios para lograr un socialismo más eficiente y próspero no está exento de ese enfrentamiento que se manifiesta, de forma solapada, en todas y cada una de las reformas emprendidas retrasándolas, distorsionándolas, acomodándola a sus intereses, manipulándolas, siempre en detrimento del bienestar y la opinión popular.

La máxima dirección del país, a través de un formidable ejercicio democrático, trazó los lineamientos de una nueva política económica con sus inevitables cambios sociopolíticos, y la burocracia inmovilista, desde las sombras, sin rostro preciso, mueve sus tenebrosos resortes, ora para desacreditar su impacto ante la opinión pública y crear descontento, ora obstaculizando el debate abierto, la toma de decisiones y medidas concretas creando desasosiego…Todo bajo un denominador común que se resume en mantener su poder y sus prerrogativas a como de lugar.

¿Cómo resolver esa acción “retranca” que trata de frenar el proceso de cambios? La solución es solo una y consiste en identificar el problema fundamental y suprimirlo de raíz. La respuesta no pude ser la represión, la organización de purgas, o la espera de comprensión por parte de esos elementos detractores. El quid del asunto es acabar de ver, de una buena vez, la verdadera génesis del problema : El Estado no puede administrar y, mucho menos tener a su cargo la responsabilidad directa de toda la actividad productiva y de servicios del país.

Ese Estado “benefactor e igualitarista” tiene que desaparecer y con él la ineficiencia y el poder ilimitado de la burocracia. La propiedad estatal debe ser sustituida, SIN DILACIONES INNECESARIAS, por la propiedad cooperativa fundamentalmente y por la privada en aquellos casos donde la primera no resulte práctica o viable. Con ello se le pondrá fin a uno de las peores lacras que arrastramos actualmente: el robo a la propiedad estatal que se ha convertido, prácticamente, en deporte nacional y en causa de muchos de los males que hoy nos aquejan, especialmente la corrupción.

La instauración de una moneda única, cuyo proceso lo han convertido en otro innecesario secreto, provocando el la difusión de desatinados comentarios de la Radio Bemba, no debe dormir el sueño eterno. Ella es clave para una eficiente gestión productiva, comercial y de servicios y decisiva para una correcta estimulación laboral que devuelva al trabajo su papel social como única vía de bienestar y creación de riquezas.

Hay que acudir a los amigos foráneos para que inviertan en Cuba y se incremente la tan deprimida oferta de bienes de consumo a la población con el objetivo de retornar al dinero su valor de cambio y poder recuperar las dañadas relaciones monetarias mercantiles. No nos perdamos ni nos empantanemos en tecnicismos ni retóricas sin ninguna vigencia, no dejemos que los árboles no impidan divisar el bosque. Como acertadamente expresara el poeta soviético Vladimir Mayakovsky. “Arriesgarse es perderse un poco, no arriesgarse es perderlo todo”. La obra que tenemos por delante es gigante y las causas magnas precisan de grandes e inaplazables decisiones…Así ha sido desde el inicio de los tiempos. Decía Séneca y comparto el criterio, que a muchas cosas no nos atrevemos, no por que estas sean difíciles en sí, sino que se hacen difíciles, precisamente, porque no nos atrevemos.

Hay que tener bien clara la idea de lo que queremos pues, como también manifestara el mencionado filósofo: “Cuando no sabemos a que puerto nos dirigimos, todos los vientos son desfavorables”. El rumbo ya está trazado, sigámoslo pues, en pos de un socialismo eficiente, mucho más justo, y más equitativo.

“Las revoluciones no triunfan, y los pueblos no se mejoran, si aguardan a que la naturaleza humana cambie; sino que han de obrar conforme a la naturaleza humana y de batallar con los hombres como son o contra ellos…Los pueblos no están hechos de los hombres como debieran ser, sino de los hombres como son ( Obras completas 2-62)

José Julián Martí Pérez.