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martes, 4 de febrero de 2014

¿Y la crisis acabó? Sí, de confirmarse…

Cuba no ha "adivinado" ni una. (Foto: Elyxandro Cegarra)

Cuba no ha “adivinado” ni una. (Foto: Elyxandro Cegarra)

Por Reynaldo Cruz

Quería esperar a que Villa Clara terminara su actuación en la Serie del Caribe para publicar esto, pero el reciente resultado contra República Dominicano dejó a mucha gente en cierto modo pensando, desalentada, derrotada… podría decirse que no importa cuando el equipo pierde, pero muchas personas en la calle (y estoy hablando de Holguín solamente, pues la réplica podría ser en otra ciudad cubana cualquiera) hablan y hablan de lo mal que ha lucido el conjunto naranja, campeón de la Serie Nacional 2012-2013, derrotando al equipo de Matanzas de manera espectacular. Pensé en algún momento que iba a pasarme la Serie del Caribe haciendo resúmenes de los partidos, y en realidad me la he pasado intentando analizar a mi manera lo que le ha sucedido a la representación cubana.

Ahora todos se levantan a intentan señalar todo aquello que está mal con el béisbol cubano, como si fuese algo nuevo y no un fenómeno que se repite y se repite por los siglos de los siglos, amén… claro, que no es tanto tiempo, pero sí es cierto que estamos hablando de la peor administración (sí, vamos a llamarlo de esa manera) del béisbol cubano en la historia de las Series Nacionales y los eventos internacionales en los que ha tenido participación. La gente parece haber olvidado la última vez que se ganó un torneo serio, y los torneos de Holanda (al que por cierto, Cuba no asistirá este año, por razones que aún desconocemos) y las Copas Intercontinentales se convirtieron sin duda en el refugio que se buscó para dar una evidente nota de triunfalismo que encontró su colchón principal en el primer lugar que se ocupaba —sí, porque ya no se ocupa— en el Ranking Mundial de la IBAF.

La Serie del Caribe de Isla Margarita 2014 es sin dudas LA PEOR actuación de un elenco cubano en un torneo oficial desde 1959. Independientemente de cuál sea el resultado de hoy ante Puerto Rico, los Azucareros “molieron” muy poco en esta presentación, y como ya dije, se presentaron bien por el suelo, motivados en gran medida por diversos factores externos (y dos o tres cosas que también ignoramos), pero con GRAN incidencia de los elementos de juego y del pobre pensamiento técnico-táctico no solo de los peloteros villaclareños, sino de todo el conjunto en general.

Pero bueno, ¿quién le pone el cascabel al gato?

Vamos, que no creo que con el equipo de Villa Clara completo, o con el equipo Cuba completo, o con cualquier equipo de Cuba (con refuerzos o sin ellos) se habría tenido un resultado diferente.

En los últimos años las deserciones han sido un factor extremadamente fuerte y definitorio en lo que ha venido ocurriendo, pues estas son cada vez más numerosas y se sienten más (digan lo que digan), al tiempo que los que abandonan el país son cada vez mejores también. Pero esta no es la principal causa… es solamente una de las bacterias que ha atacado a un organismo enfermo que no venía funcionando al 100% desde hacía ya un buen rato.

La inmovilidad viene siendo otro elemento que viene saboteando al béisbol cubano. Una inmovilidad que ha sido enmascarada con constantes cambios en la estructura de competición, cuando el que se impone verdaderamente es el de una estructura que aglutine a ocho equipos (uniendo a dos provincias por conjunto), que tenga además otros ocho conjuntos que funcionen a modo de farm system (con ascenso y descenso de peloteros).

Dice Michel Contreras en El Síndrome de Huckleberry Hound, publicado en Cubadebate que:

Jugando así, tan mal, ganar se modifica de ambición en utopía, y ni siquiera quedarían a tiro los humildes colegiales que vencíamos antaño. Es increíble, pero dar un escón –un simple escón- nos ha exigido la archifamosa travesía en bicicleta por el Niágara. Una historia que deberá cambiar, y de golpe y porrazo, si se pretende superar a Puerto Rico. (…)

No es culpa de los peloteros, y ni siquiera lo es de la dirección del equipo, que se ha visto tal vez con las mismas presiones que les ha pasado a los muchachos. Es realmente responsabilidad de cómo ha estado funcionando, o mal-funcionando, el béisbol en Cuba. En ocasiones la dirección del béisbol en el país (demasiado longeva ya, en mi opinión) se ha tornado agresiva con la prensa (los que han tenido el valor de criticarles), los blogueros (que los criticamos a veces hasta en demasía) y se han puesto a la defensiva, manejando las cosas con secretismo extremo, y hasta mintiendo abiertamente ante los ojos de once millones de incrédulos o inocentes cubanos.

¿Cuál será la justificación de ahora? No creo que tengan la desfachatez de aludir al intento de agresión de la derecha venezolana, pues estos incidentes, totalmente intrascendentes para la delegación cubana, ocurrieron luego de la segunda derrota. Muchos hablan de haber tocado fondo… pienso que no lo habíamos hecho antes por falta de suerte. Las cosas llevan demasiado tiempo funcionando mal, y como dije una vez, abusamos de nuestra suerte hasta que la vida nos pasó factura.

La lista de decepciones es tal vez demasiado larga, pues al clásico de 2006 siguieron sendas derrotas en el Preolímpico de La Habana y la Copa Mundial de Taipéi de China en 2007 (ambos reveses contra Estados Unidos). Luego, el descalabro en la final de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 contra Corea del Sur. Más tarde vino el desastre del Clásico Mundial de Béisbol de 2009 (donde los Samuráis Japoneses no dejaron que Cuba anotara una carrera en 18 episodios), y el revés ante Estados Unidos en la final de la Copa Mundial de Europa, en ese mismo año… por supuesto, que a esto siguió la fatídica incursión de los antillanos en el Pre-mundial de Puerto Rico en 2010, aunque con la Copa Intercontinental se respiró un poco más tranquilamente. 2011 trajo el fracaso ante los holandeses en la final de la Copa Mundial de Panamá, y apenas se había recuperado el béisbol cubano con el triunfo en Haarlem 2012 cuando la Serie Samurái nos hizo volver cabizbajos. El Clásico Mundial de Béisbol de 2013 fue la confirmación de una realidad que estamos tratando de evitar: ESTAMOS MUY MAL. La barrida de los Universitarios de Estados Unidos debió terminar de sacudirnos, pero no… mientras tanto, se ha ganado y se ha perdido indistintamente en torneos de Holanda (Haarlem o Rotterdam).

¿Fin de la historia? Para nada. ¿Culpa de los managers? Mucho menos: Rey Vicente Anglada, Higinio Vélez, Esteban Lombillo, Antonio Pacheco, Germán Mesa, Eduardo Martín, Alfonso Urquiola, Roger Machado, Víctor Mesa, Ramón Moré. No creo que ninguno tenga intenciones de perder, y si bien se ha cambiado el manager del equipo cubano con la misma frecuencia que se cambia un lanzador en una entrada dilatada de  varias vueltas en la alineación, cuando el tercer out está en peligro de extinción y encontrarlo se torna más difícil que el Santo Grial, una cosa ha permanecido totalmente inamovible: la dirección del béisbol, la comisión nacional, su comisionado, y las estructuras de mando de ahí en adelante. ¿Es este el secreto? No, si con una nueva directiva se continúa haciendo exactamente lo mismo que ha llevado al béisbol cubano al fondo del pantano, y no quiero escuchar A NADIE decir que la pelota cubana no está en crisis, porque si esto no es crisis, me gustaría que la RAE me buscara una palabra para definirla… ¡ah! Acabo de encontrarla: desastre.

No culpemos a Villa Clara, no culpemos a tal o más cuál refuerzo o a todos. Se ha perdido porque el béisbol cubano es evidentemente inferior al de sus rivales, se ha perdido porque esos peloteros que son verdaderos profesionales, están pensando en UNA SOLA COSA: el juego de béisbol… ya tendrán tiempo para pensar en otra. Se ha perdido porque cada bateador se especializa en estudiar los lanzamientos que le hacen, y pueden ser engañados una sola vez, quizás dos, pero NO tres. Se ha perdido porque los lanzadores no lanzan bolas que son evidentemente bolas, y porque tienen mejor concentración que los nuestros. Se ha perdido porque si nuestros jugadores no se enfrentan con frecuencia a peloteros de nivel, no podrán vencer cuando los tengan delante en un torneo. Se ha perdido porque sí, y punto. Ya era hora de despertar del sueño inducido por somníferos llamados “conferencias de prensa” y “Al Duro y sin Guantes”.

Esperemos solamente que al menos esta vez el desastre no quede sin consecuencias… esta nave zozobra, ya desde hace un tiempo. Las señales de S.O.S. de todos los que se atrevieron a decir que las cosas andaban mal nunca fueron escuchadas porque, como cuando el Titanic, pensaron que andábamos de fiesta, sin saber que naufragábamos de manera inevitable.

Terminada la jornada de ayer: los Navegantes de Magallanes encabezan la tabla de posiciones con balance de 2-0, seguidos a media raya por los Naranjeros de Hermosillo (2-1), y a un juego completo por los Tigres del Licey y los Indios de Mayagüez. Villa Clara cierra con 0-3, obligados a ganarle hoy a Puerto Rico y rezar para que los boricuas caigan en el desafío de mañana… casi nada.