Por: Jorge Gómez Barata
Sebastopol, urbe de Crimea y una de las más famosas plazas marítimas del mundo, ostenta el título de Ciudad Héroe, aunque pudiera poseer también el de rehén cosa que circunstancialmente ha sido a lo largo de una ejecutoria tan brillante como sufrida.
La distinción de heroína proviene de la era soviética; se otorgó por hazañas realizadas durante la II Guerra Mundial a 12 ciudades, cuatro de ellas ucraniana de las cuales dos, Sebastopol y Kerch son de Crimea donde además de héroes, a juicio de las autoridades soviéticas, hubo también villanos.
En 1945 los tártaros, parte la población autóctona de la península, fueron acusados en forma colectiva de colaborar con los ocupantes nazis y expulsados en masa en una de las limpiezas étnicas ordenadas por Stalin.
La decisión conllevó la degradación de Crimea de República de los Tártaros que le había otorgado la Revolución bolchevique a región administrativa (Oblast) categoría con la cual fue transferida a Ucrania. Por haber ocurrido en 1954 esta arbitrariedad no es atribuible a Stalin (fallecido en 1953) sino que es obra de Nikita Jruschov, ucraniano de nacimiento que a la sazón era Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética.
Entre heroica y trágica, la península transita por la historia desde el siglo V (a.C) cuando los griegos la convirtieron en colonia, época en se anexó al reino del Bósforo y en esa calidad pasó a manos de Roma hasta ser conquistada por los godos y en 1475, casi veinte años antes de que Colón desembarcara en América, llegaron los turcos que la poseyeron durante los siguientes trescientos años, hasta que en 1783, bajo el reinado de la emperatriz Catalina la Grande fue conquistada por Rusia. El dominio ruso duró 83 años.
El protagonismo de esta región en la política mundial se debe a la Guerra de Crimea (1854-1856) librada entre Rusia, Francia e Inglaterra y a las batallas de la II Guerra Mundial. El 22 de junio de 1941 Alemania atacó a la Unión Soviética y tres meses después el Grupo de Ejércitos Sur, invadió a Ucrania; el XI Ejercito de Hitler recibió la orden de conquistar Crimea y Sebastopol.
Aunque se trata de una sola operación estratégica, las crónicas recogen tres batallas: las de Ucrania, Crimea y Sebastopol. La última se prologó por ocho meses y en la misma intervinieron más de 450.000 efectivos de los cuales alrededor de 200. 000 fueron bajas y 95.000 prisioneros. El 29 de junio, luego de ocho meses de heroica resistencia, la ciudad cayó en poder de las hordas nazis.
En abril de 1944 en Crimea se inició otra batalla. Esta vez las tropas a la ofensiva no eran invasores sino liberadores, no procedían de Alemania sino de la Unión Soviética y no tardarían ocho meses sino uno para consumar la victoria. En la confrontación participaron 600.000 efectivos.
Los hechos recientes revelan que en Ucrania un gobierno aunque ineficaz, débil y cobarde, legítimo, ha sido derrocado y, en una confusa situación extra institucional, ha tomado el poder una leva de actores algunos de los cuales posee pésimos antecedentes, xenófobos y fascista. Como parte de ese proceso, sectores pro rusos han aprovechado para tomar el poder el Crimea y colocarse bajo la protección armada de Moscú.
La verdad es que Ucrania no es rusa ni nazi y los presuntos derechos rusos sobre Crimea, son como mínimo discutibles o producto de procesos históricos circunstanciales. Bajo criterios imperiales la península también pudo ser tártara, romana o turca.
El desenlace en Ucrania y Crimea está por ver, probablemente tome tiempo y tal vez sea trágico. La democracia y los derechos de los pueblos son por ahora los perdedores. Allá nos vemos.