Por: Jorge Gómez Barata
Al menos por ahora, ningún modelo económico, en ninguna parte prescinde de las pequeñas y medianas empresas privadas, nacionales, extranjeras u operadas por emigrantes. Las PYME manejadas por hispanos en los Estados Unidos superan los dos millones y su facturación alcanza los 300.000 000 000 de dólares.
En México las pequeñas y medianas empresas privadas constituyen la columna vertebral de la economía. De los 4 millones de entidades económicas más del 90 por ciento son (PYMES) que crean más de la mitad del PIB y generan el 70 por ciento de los empleos. En Argentina son alrededor de 700 000, aportadoras de 70 de cada cien empleos. El 15 por ciento de ellas son exportadoras.
En India donde la economía crece a ritmos del 6 por ciento anual y que para el 2050 pudiera convertirse en la tercera economía mundial con un mercado de 1 200 millones de consumidores y donde un 60 por ciento del PBI proviene del consumo interno, las oportunidades para sus 30 millones de PYMES, tanto de capital local como extranjero, que aportan el 45 por ciento de la producción industrial y generan el 10 por ciento del PIB, las oportunidades se incrementan de modo sostenido.
En Estados Unidos las PYMES suman casi 25 millones y en conjunto realizan alrededor del 60 por ciento de las ventas en el mayor mercado interno del mundo proporcionando casi el 70 por ciento de los empleos. Las grandes compañías, incluyendo algunas transnacionales otorgan franquicias a más de 600 pequeños negocios que emplean a unos 10 millones de personas.
En los años noventa en la Comunidad Europea existían 17 millones de PYMES que crearon 67 millones de puestos de trabajo. Actualmente son 23 millones y proveen más del 90 por ciento de los empleos. Los operadores políticos europeos consideran que las PYMES contribuyen a la aparición de nuevos actores económicos, propician la especialización y aportan a la estabilidad política y al desarrollo social
Expertos y autoridades económicas de diversos países consideran que las PYMES, núcleo del tejido productivo, tienen un impacto que trasciende el beneficio para dueños y empleados, ejerciendo una influencia positiva en el conjunto de la sociedad al incorporar a millones de personas a la gestión económica, propiciar una distribución geográfica equitativa y dando lugar a un movimiento de masas en torno al desempeño económico del país. Las pequeñas empresas participan de la innovación tecnológica. Cada micro empresario es un promotor económico.
La salud de todas las economías del planeta, incluyendo las más desarrolladas, depende en gran medida de sus empresas medianas y pequeñas. En Cuba, donde se ha decidido desplegar un sector no estatal de la economía nacional, no es lógico que tal arquitectura prescinda de ellas.
No se trata de discutir las preocupaciones de las autoridades cubanas para preservar a la sociedad de las desigualdades que entraña el desarrollo de la economía privada sino de actuar con realismo y prever procesos que parecen inevitables y es preferible conducir que dejar a la espontaneidad. .
No hay otra alternativa que elegir opciones y tomar riesgos para alcanzar el objetivo estratégico de hacer prosperar la economía nacional, para lo cual parece imprescindible aproximarse a los estándares internacionales, cosa evidenciada en la adopción de la Ley de Inversión Extranjera. Allá nos vemos.