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jueves, 19 de junio de 2014

RESUELTA LA CAUSA, CESA EL EFECTO.

Por Nelson Páez del Amo.

Después de leer el artículo de Esteban Morales: “Los precios: Una alerta para movilizarnos contra la corrupción”, me doy cuenta como la conducta indigna, corrupta y delincuencial de la mayoría- sí, la mayoría y que nadie se llame a engaños- de los dirigentes y trabajadores del comercio, sobre todo del área de “la moneda fuerte”, es capaz de desestabilizar hasta al más ecuánime de nuestros ciudadanos honrados.

Esteban Morales, a quien no tengo el honor de conocer, pero que respeto y admiro a través de sus acertados artículos de los que soy asiduo lector, siempre lo consideré una persona, amén de probo, honesto y valiente en sus planteamientos, muy inteligente, profundo y altamente reflexivo. Me imagino- pues a mí también me han sacado de mis casillas tamañas inmoralidades- que el reconocido y eminente académico haya producido el mencionado escrito bajo un estado de creciente ira e indignación contra esa lacra de mercaderes inescrupulosos. Él, es un brillante economista y sabe perfectamente, que el terror, sea verde, rojo o amarillo, lejos de resolver los problemas los agudiza, creando el caldo de cultivo ideal para los oportunistas y revanchistas- la historia está llena de ejemplos harto aleccionadores.

La única forma de erradicar esas prácticas execrables y nocivas es eliminando, de raíz, la causa que las motiva y esa es una sola: la incapacidad del estado para administrar los medios no fundamentales de producción y servicio. Cuando directivos y trabajadores se beneficien, de manera real y tangible de la eficiencia de su gestión y de su trabajo, cuando de los resultados de su labor, y no de robarle al estado, dependa su pan de cada día y su bienestar, cuando a la rentabilidad y prestigio de su negocio esté sujeta la existencia misma de su modus vivendi, otro gallo cantará y ellos mismos se cuidarán, pues unos dependerán de los otros y todos de los resultados finales.

Alguien podrá preguntarse: ¿Y la forma de propiedad acabará también con el maltrato y el robo al público?

Es lógico pensar que, si el prestigio y el buen nombre de un establecimiento o producto constituye la garantía para el éxito de una empresa, y este depende de la calidad, el buen trato, el servicio de excelencia- presentes actualmente en la mayoría de los servicios de cuentapropistas y cooperativas, pese a no existir aun una exigente competencia entre ellos por lo insuficiente de su número- estas cualidades estarán presentes cuando cese la centralización estatal con todos sus vicios e inconvenientes.

Con respecto al robo a los usuarios, la solución sería la creación de entes de protección al consumidor que respondan a los intereses del cliente frente a los comerciantes; por cierto, el profesor Guillermo Rodríguez Rivera, en un brillante artículo de su autoría, que no me canso de citar, propuso un sistema muy bien pensado por el autor y que merece ser analizado, puesto en marcha y generalizado.

La necesidad del debate abierto, incluyente, desprejuiciado y dirigido a la solución de los problemas más acuciantes de nuestra sociedad se impone sin dilaciones ni retóricas fuera de tiempo y contexto. Los problemas son de todos y entre todos deben resolverse en un ambiente de diálogo constructivo y no con imposiciones preelaboradas de una minoría que se afana por arrogarse el derecho de decidir los destinos de diez millones de cubanos y creída, equívocamente, que tiene en sus manos la verdad absoluta. Ante todo hay que despojarse de la arrogancia y la prepotencia y aprender a escuchar a la otra parte. Potencial intelectual es lo que sobra en Cuba, darle voz y voto a ese potencial es la solución más sensata para solucionar nuestros problemas y salir del atolladero en que nos tiene sumidos el inmovilismo y el voluntarismo.

Hoy más que nunca, la obra del más universal de los cubanos cobra vigencia de primer orden y todo cubano honesto y patriota debe estudiarla con profundidad.

Nuestro deber siempre será, como dijera el Apóstol de nuestra independencia:

“Fundar en Cuba…una nación capaz de asegurar la dicha durable de sus hijos y de cumplir, en la vida histórica del continente, los deberes difíciles que su situación geográfica le señala”.

Web-Blog Cubano ( www.cubano1erplano.com )