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viernes, 4 de julio de 2014

Algunos rasgos del mundo que nos rodea

Por: Rolando López del Amo

Mucho cambió el mundo desde 1959 hasta la fecha. La realidad internacional, siempre en movimiento, es otra. Ya no existe la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ni el resto de los países del llamado campo socialista europeo. Hasta la Yugoslavia autónoma y no alineada, fue desintegrada totalmente con la acción de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN). Tampoco quedaron fuera de la acción destructiva otras naciones del llamado Tercer Mundo que procuraban mantener una actitud independiente. Afganistán, Iraq y Libia fueron el antecedente de los intentos para derrocar al gobierno de Siria paralelamente a la desestabilización de Irán. ¿Qué resultado dejó la acción militar de los EEUU y sus subordinados socios en estos países? La resistencia de los talibanes –por cierto que ellos son un engendro norteamericano-saudita-paquistaní de los tiempos de combate a la presencia soviética en Afganistán- sigue en pie, tanto en Afganistán como en Paquistán, y el gobierno de Obama viene de negociar con ellos la devolución del último prisionero de guerra yanqui en esas tierras a cambio de la liberación de cinco prisioneros en la ilegal base yanqui en Guantánamo. Se irán las tropas extranjeras y el porvenir es incierto. En Irak, la intervención yanqui ha dejado un país destrozado y en permanente violencia en el que se atizaron los odios nacionales y confesionales y con un gobierno de confesión shiita que lo acerca más al vecino Irán, al que no han podido desestabilizar a pesar de las sanciones. Ahora el país está, de hecho, fraccionado por la acción de las fuerzas organizadas y financiadas por los EEUU y sus aliados europeos y árabes para derrocar al gobierno sirio y que ahora se han desplazado velozmente por Irak y han proclamado un nuevo califato. En Libia nadie sabe quien gobierna. Es un país fragmentado. En tanto que en Siria, la guerra por medio de mercenarios que ha causado tanto daño humano y material, ha terminado en un fortalecimiento del gobierno que querían derribar.

Si en el caso de Libia, tanto Rusia como China adoptaron una posición de no apoyo al régimen de Khadaffi con la abstención en las votaciones del Consejo de Sguridad de las Naciones Unidas respecto al país norafricano, la experiencia de lo ocurrido los llevó a cambiar su actitud respecto a Siria. Ya la agresión no podía ir envuelta en la bandera azul del organismo internacional. A ello se unió la actitud hacia Irán, también favorecido por las posiciones rusas y chinas. Y este fue quizás el evidente punto de giro del hasta entonces mundo unipolar hacia un mundo multipolar. El fortalecimiento de las relaciones estratégicas entre Rusia y China, refuerza aún más esta nueva multipolaridad que incorpora también a los otros tres integrantes del grupo BRICS , a saber Brasil, India y Sudáfrica y que parece incluirá también a la Argentina. Eso, en momentos en que el G-8 regresó a ser G-7.

En América Latina, el triunfo de la revolución bolivariana en Venezuela marca, como diría el presidente ecuatoriano, un cambio de época. La solidaridad continental de la América Latina y de esta con las islas del Caribe, comenzó con el ALBA y Petrocaribe, siguió con UNASUR y se ha remontado hasta la CELAC. Hasta en la vieja OEA, antiguo ministerio de colonias yanquis, ya se pide el fin del bloqueo económico contra Cuba y se advierte, por varios países, que no asistirán a la próxima Cumbre de las Américas si Cuba no es invitada. Basta dar una ojeada a los gobiernos latinoamericanos de hoy para ver cuánto han cambiado las cosas. En Uruguay, Nicaragua, El Salvador y Brasil, los presidentes electos son antiguos jefes y combatientes guerrilleros, un dirigente indígena gobierna Bolivia, un obrero del transporte gobierna en Venezuela. Y todos electos en elecciones multipartidistas, al igual que Rafael Correa, también de estirpe bolivariana, valiente y solidario. Qué decir de las dos señoras que gobiernan, respectivamente, en Chile y Argentina, hija de un mártir de la dictadura pinochetista la primera. Mujeres patriotas, progresistas y con visión de integración latinoamericana. El olvidado Haití, bajo la presidencia de Martelli, ha comprobado que los mejores amigos de su pueblo son los gobiernos de Venezuela, Brasil, Cuba. Los efectos beneficiosos de estos cambios se dejan sentir en Colombia, donde por primera vez en más de 50 años la paz de la nación aparece como una posibilidad real y no remota. El PRI se recuperó en México tras los nefastos años de los gobiernos del PAN. Paraguay, Guatemala y Honduras tratan de encauzarse en gobiernos civiles más abiertos a los aires que predominan en la región. Los países del CARICOM, el Caribe de habla inglesa, se vincula cada vez más con sus vecinos latinos.

Frente a esta situación, el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica trata de reforzar sus vínculos con Europa y crear un gran mercado libre bajo la tutela de la OTAN, cuya existencia se justificó en el combate al comunismo, pero ahora demuestra que es un instrumento de dominación de los Estados Unidos y que se expande por toda Europa, hasta las fronteras con Rusia, el país más extenso del mundo y el gran plato apetecido por los intereses imperialistas. La más reciente patraña es el caso de Ucrania. Frente al desarrollo de China se trata ahora de sumar al Japón a la nueva aventura imperialista yanqui, esta vez como aliado.

Sería lamentable que los países que fueron víctimas del expansionismo militarista japonés en la década de los años treinta y cuarenta del siglo pasado y de la agresión yanqui después olvidaran lo ocurrido y prestaran su concurso a la nueva política de dominación imperialista en la región de Asia.

En medio de este complejo panorama, Cuba resiste los embates, mantiene sus posiciones de principio y su solidaridad con todas las causas justas, mientras defiende, para su pueblo, el logro de los sueños de justicia y bienestar por los que han luchado y entregado sus vidas los mejores hijos de dos siglos de generaciones de cubanos.