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martes, 26 de agosto de 2014

Los fondos buitres del Estado buitre

Argentina-EEUU-buitresPor: Rolando López del Amo

Mucho se habla en estos días de los “fondos buitres”, los especuladores que adquieren bonos de deuda pública de los Estados a precios muy por debajo de su valor para luego tratar de sacarles el máximo de provecho por cualquier medio.

Que empresas de capital privado tengan tal conducta es reprobable, pero que reciban respaldo estatal para sus juegos especulativos es verdaderamente bochornoso para el estado que así actúa.

Tal es el caso actual de Argentina cuyo gobierno, después de renegocia la deuda adquirida por gobiernos neoliberales anteriores con más del noventa por ciento de sus acreedores y cumplir con los pagos acordados en los tiempos establecidos, ahora se ve agredida extraterritorialmente por un anciano juez de Nueva York, respaldado por el poder judicial supremo, ante la indiferencia del gobierno federal de ese país.

De esta forma, por apoyar a un poderoso grupo mafioso, congelan los pagos ya situados en un banco norteamericano a nombre de los acreedores con los que se renegoció la deuda y dárselos a los buitres. Quieren llevar a la Argentina a una situación extrema de no pago para sumirla, nuevamente, en una acogotadota y renovada deuda que se trague las riquezas del país, incluyendo las de hidrocarburos recién descubiertas que convierten a la Argentina, nuevamente, en un país petrolero.

Resulta que un Estado que ha asumido el pago de la deuda externa heredada, sin renunciar al desarrollo económico, la inclusión social y una política exterior independiente, favorable a la integración latinoamericana y caribeña y que reclama pacíficamente, amparada en el derecho internacional, la parte de su territorio arrebatado por el imperio británico en el siglo XIX, es un mal ejemplo según los cánones imperiales y, además, un bocado apetitoso.

¿De dónde viene la fuerza de los fondos buitres? Sencillamente que sus propietarios son parte de la esencia del sistema imperialista mundial, son parte del reducido grupo de personas que detentan, realmente, el poder en los Estados Unidos de Norteamérica. ¿Y es que el Estado Federal que son los Estados Unidos de Norteamérica no es acaso un Estado buitre? ¿Cómo calificar el bloqueo económico, financiero y comercial que aplican a Cuba desde hace más de medio siglo y la ocupación militar de parte de nuestro territorio por más de un siglo? ¿Cómo definir la persecución a escala global a las empresas que osen realizar transacciones con Cuba y, en particular, a los bancos, ya sean suizos o franceses, para imponerles multas de cientos o miles de millones de dólares aunque no sea instituciones norteamericanas? ¿Cómo definir a un país que acusa a Cuba de apoyar el terrorismo cuando es él quien más lo practica y el lugar donde los terroristas confesos andan en libertad protegidos por sus agencias de inteligencia y seguridad, mientras tres cubanos antiterroristas purgan en las cárceles norteamericanas injustas y brutales condenas impuestas en juicios amañados por el gobierno de ese país?. ¿Sabía usted que los Estados Unidos de Norteamérica era en el año 2012, proporcionalmente, el décimo país más endeudado del mundo y que su deuda equivalía, según el Fondo Monetario Internacional, al 106% de su Producto Interno Bruto?

Lo que el Estado buitre y sus fondos de la misma calaña no acaban de comprender es que en Nuestra América y el mundo se ha iniciado un cambio de época que no deja lugar a la filosofía del despojo. Es el ocaso de los buitres y un nuevo amanecer, para decirlo con palabras de Nicolás Guillén, se anuncia con un trino esperanzador.