Por: Nelson Páez del Amo
En el día de hoy, en un reportaje televisivo transmitido en el Noticiero Nacional de la TVN en su emisión del mediodía- no fue retransmitido en el espacio estelar- en ocasión, de celebrarse, según la periodista, el quincuagésimo quinto aniversario de la base aérea de San Antonio de los Baños, se mostraron entrevistas a fundadores de la actual Brigada Aérea de la Guardia”Playa Girón”, incluido el legendario piloto, recientemente fallecido, el general de división, Héroe de la República de Cuba Enrique Cabrera Rolás, y se destacó el muy meritorio papel jugado por nuestra aviación militar revolucionaria y su cien veces heroico personal a lo largo de más de medio siglo de existencia y su enfrentamiento constante al enemigo, tanto en la defensa del suelo patrio- sobre todo durante los combates de Playa Girón- como en el cumplimiento de misiones internacionalista en la que nuestros pilotos y personal de vuelo demostraron con creces, su arrojo, su valentía, su sentido de la solidaridad y su decisión de victoria.
Lo que me pareció inadecuado y falto de rigor histórico es ignorar olímpicamente, sin hacer la más mínima mención a la existencia anterior al triunfo revolucionario de la citada base aérea.
La base aérea de San Antonio de los Baños fue inaugurada en septiembre del año de 1942 en virtud a un convenio firmado entre la República de Cuba y los EEUU, motivado por el incremento de la actividad enemiga en el mar Caribe, con el aumento de los ataques de submarinos fascistas a los convoyes norteamericanos que transportaban azúcar de Cuba y otros suministros a las tropas aliadas, para la apertura de sendas bases aéreas, una en San Antonio de los Baños, la que también funcionaría como un Centro Especial de lucha antisubmarina para el personal de la aviación y otra en San Julián en Pinar del Río, que estaría bajo el mando de la Marina de EEUU (USNavy). Se estipulaba en el acuerdo, que una vez finalizadas las hostilidades, las instalaciones y todo el material bélico pasaría a la Fuerza Aérea del Ejército de Cuba (FAEC), lo cual se llevó a vías de hecho durante el gobierno de Grau San Martín en el 20 de mayo de 1946 aunque, de hecho, siempre estuvieron bajo el auspicio y el control de la Fuerza Aérea de los EEUU y sirvieron a los intereses del gobierno yankee.
Si bien es verdad que la base aérea de San Antonio comenzó a servir, verdaderamente, a los intereses de la nación cubana después del 1º de enero del 59, no es menos cierto que del seno de las FAEC salieron pilotos dignos que se opusieron al régimen tiránico de Batista y lo combatieron desde dentro, como fueron los casos de los pilotos de combate Silva Tablada, Álvaro Prendes, del Pino- posteriormente traidor, no solo a la Patria, sino a su propia gloria- y el Héroe de la República de Cuba Enrique Cabrera entre otros.
Mucho se ha hablado sobre como enseñar la historia de Cuba a nuestras nuevas generaciones y que esa responsabilidad no debe recaer solamente en los profesores de la asignatura en cuestión. Los medios de difusión son un vehículo idóneo para que nuestros pinos nuevos conozcan, de primera mano, la historia de su heroico pueblo sin sesgos u omisiones innecesarias. La historia debe contarse lo más fidedignamente posible, para que nuestra juventud pueda valorarla en todos sus matices, sin mistificaciones u ocultamientos de hechos que puedan dar pie a que acudan a versiones manipuladas y malintencionadas que los enemigos de la revolución ofrecen al por mayor.
Este abordaje de la historia patria se resume en dos paradigmáticas frases de nuestro historiador de la ciudad Eusebio Leal: “Al futuro hay que ir desde el pasado” y “no podremos entender la revolución sin la república”.
Los medios masivos deben constituirse en verdaderos difusores de valores usando su infinito arsenal creativo y enterrar, de una vez por todas, el dogmatismo, el facilismo y la falta de profesionalidad. Para ello solo se necesita dar cumplimento cabal a los lineamientos del Partido y a los acuerdos del Congreso Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba y realizar un periodismo más investigativo que refleje de forma más transparente la realidad, tanto histórica como cotidiana.
“Lo pasado es la raíz de lo presente. Ha de saberse lo que fue, porque lo que fue está en lo que es” José Julián Martí Pérez.