Por: Jorge Gómez Barata
Tengo un amigo que cree que: La masa de emigrantes latinoamericanos trasladan a EE.UU la ideología predominante en sus pueblos, con mayor precisión la de sus habitantes más pobres: él asume que esto originará una mutación en ese país.
Aunque para el 2050 alrededor del 25 por ciento de los estadounidenses tendrán algún ancestro hispano, no creo que haya un cambio sustancial en el país aunque si puede haberlo en los emigrados, sobre todo a partir de la segunda generación que serán norteamericanos.
Estados Unidos, un país del Nuevo Mundo y la única de las grandes potencias que fue colonia, es uno de los fenómenos políticos más relevantes de la era moderna y probablemente la nación que más rápido se haya desarrollado y construido una identidad, a la vez nacional y cosmopolita, adoptando el nombre del continente. Ellos llaman América a su país y utilizan americano como gentilicio.
Desde hace cuatro siglos Norteamérica y la sociedad estadounidense ejercen enormes atractivos y capacidad de absorción. En los siglos XVII y XVIII desde Europa llegaron 400.000 europeos. Es usual que los emigrantes a Norteamérica aspiren a convertir a ese país en su hogar. Se sabe que 7 de cada 10 emigrantes manifiestan su intención de vivir y realizar allí la reunificación familiar.
Aunque se trata de una nación y de un estado fundado por acuerdo de 13 entidades coloniales y no de una nacionalidad formada mediante dilatados procesos históricos y culturales, los Estados Unidos forman una entidad única, probablemente indivisible y difícilmente penetrable.
Aunque desde su fundación, la emigración desempeña un papel relevante el crecimiento de su población (un millón cada año), no por ello los llegados de alrededor de 100 países ejercen un papel relevante en la formación de su cultura y muchos menos en su “ideología” término que pocos norteamericanos entienden y al cual suelen atribuir un significado negativo.
Aunque de alguna manera los emigrados de primera generación, principalmente asiaticos e hispanos sufren algún tipo de discriminación, nunca han llegado a los abusos padecidos por los afroamericanos. La situación de la población negra, debe ser estudiada de modo particular porque no se trata de emigrados sino de norteamericanos, la mayoría con más de 20 generaciones de antigüedad que sin embargo no alcanzan una integración plena.
A diferencia de países como España, Rusia o Canadá que son multinacionales, lo cual con mayor o menor intensidad genera tendencias y tensiones separatistas, los Estados Unidos no son ni siquiera multiculturales y mucho menos plurinacionales.
A beneficio de inventario, utilizo el término multiculturalismo, para referir la presencia de personas provenientes de diferentes culturas que se integran en una misma nacionalidad y estado sin alterar la identidad de esta. Tal es el caso de los Estados Unidos, donde conviven 300 millones de personas, 40 de ellos nacidos en otros países, cosa que no los convierten en una entidad multinacional al estilo de Rusia o España.
Estados Unidos actua como un imán para cientos de millones de personas de todos los confines, no sólo pobres en busca de trabajo sino de todas las categorias que procuran establecerse allí. Creer que Estados Unidos va a cambiar desde dentro puede ser una equivocación como también puede serlo confrontar a quienes aspiran a radicarse allí.
Con enfoques avanzados y creadores, India, China, Corea, Taiwan y muchos otros países, entre ellos algunos latinoamericanos, han adoptado políticas que convierten lo que orginalmente era un trauma geografico e incluso económico en oportunidades para asimilar la tecnología y los metodos gerenciales estadounidenses. Solo las remesas son para América Latina un ingreso mayor que el de la invesión extranjera.
No obstante mi credo, es posible que los juicios de mi amigo sean atinados, ni estoy seguro de que los cambios pronosticados sean beneficiosos. No obstante es un tema con mucha tela por donde cortar. Allá nos vemos.