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martes, 21 de octubre de 2014

RESPUESTA RAPIDA

BarataPor: Jorge Gómez Barata

Aproximadamente un mes después de que, Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas se dirigiera al presidente Raúl Castro para solicitar apoyo en la lucha contra el Ébola, con un fraternal apretón de manos el líder cubano despidió en La Habana a los 165 profesionales de la salud que partieron hacía Sierra Leona.

Una semana después de que los presidentes de Cuba y Venezuela intercambiaran ideas acerca de la pertinencia de un esfuerzo común para preparar a la región, se efectuó en La Habana la Cumbre de la Alianza Boliviariana para las Américas sobre el Ébola. En la cita se anunció que otros dos contingentes cubanos partirían hacía Liberia y Guinea. De eso se trata la “Respuesta Rápida”; tan rápida que el Secretario de Estado John Kerry y el New York Times han tomado nota.

La novedad es la crisis, no la práctica. En 50 años más de 76 000 colaboradores cubanos han prestado sus servicios de salud en 39 países africanos, y en las universidades de la Isla se han formado 3 392 médicos provenientes de 45 naciones. Actualmente otros 4 000 sirven en 32 países de ese continente. Por añadidura, en 25 países latinoamericanos trabajan 45 mil 952 médicos y enfermeros cubanos. En 15 años, en Cuba se han formado 23 mil 944 médicos para el continente.

Es difícil recordar una amenaza global, no militar ni económica, con efectos a corto plazo, que su peligrosidad haya preocupado tanto a Estados Unidos, cuyo presidente ubica al Ébola como: “El principal desafío que enfrenta la humanidad…” La percepción de riesgo de Obama, sin embargo, no ha logrado una reacción equivalente al peligro.

Recién la humanidad toma conciencia de la indiferencia y la lentitud de los gobiernos africanos concernidos, así como de las potencias y organizaciones internacionales relacionadas con la salud, las ciencias, las finanzas y el comercio mundial, que tardaron 40 años para reaccionar ante una enfermedad cuya presencia, diagnóstico y carácter letal se conoce desde 1976 cuando debutó en Zaire, y que se ha reiterado en unos 20 brotes en media docena de países.

El Ébola es una amenaza global que requiere respuesta en la misma escala en que, no obstante, no acaba de concretarse, y frente a la cual los pronósticos de la OMS no pueden ser más preocupantes. En apenas unos meses, en siete países se han infectado más de 9.000 personas, de las cuales casi 5.000 han fallecido. De aquí a diciembre la cifra puede duplicarse. Otros 14 países africanos se consideran como de “alto riesgo”

La gravedad de la situación no es equivalente con el magro aporte realizado, que además de incluir pocos médicos y especialistas, tampoco es abundante ni decisiva en dinero y equipos. Ban Ki-moon y otros lideres mundiales han sido enfáticos: “Se necesitan más médicos, enfermeras, instalaciones y centros de tratamiento y, como mínimo, mil millones de dólares. De esa cifra se han recaudado menos de 400 millones que no llegan al 40 por ciento.

Ante lo misérrimo de la contabilidad, al intervenir en la cita de La Habana, David Navarro, representante del Secretario General de la ONU para la coordinación de la lucha contra el Ébola, refiriéndose al aporte de Cuba fue categórico:”… Cuando mañana haya concluido su despliegue, habrán enviado 255 trabajadores al África Occidental.  Esto es más que lo enviado por Médicos Sin Fronteras o la Federación Internacional de la Cruz Roja, es más que lo que ha enviado Estados Unidos o el Reino Unido, más de lo que ha enviado China…”

La presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, donde han muerto mas de 2.000 personas, dijo que el Ébola ha paralizado a su país, y existe el peligro que una generación de niños y jóvenes africanos se pierda a causa de la enfermedad y la ruina económica.

No menos dramática fue la doctora Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud, que al dirigirse a la Cumbre de la Habana dijo: “…Capaciten a su personal, hagan simulacros, midan el desempeño, redacten protocolos, establezcan sistemas, obtengan el apoyo del público y de los medios…Comprometan a su comunidad. Protéjanse contra los errores…”

El pánico conque han reaccionado algunas capitales europeas, más preocupadas por blindar sus fronteras que por combatir la enfermedad en sus orígenes, contrasta con la serena reacción de las autoridades latinoamericanas reunidas en La Habana.

El New York Times ha escrito: “…El pánico que ha generado la epidemia alrededor del mundo no ha producido una respuesta adecuada por parte de las naciones que tienen la capacidad de contribuir. Aunque Estados Unidos y otros países han ofrecido su disposición a contribuir con dinero, únicamente Cuba y unas pocas organizaciones no gubernamentales están proporcionando lo que se necesita con mayor urgencia: profesionales médicos dispuestos a atender pacientes…”

Es lamentable que fuera necesario una amenaza de proporciones globales para que el Times y el Secretario de Estado John Kerry se percataran de algo que, con ejemplar consecuencia y generosidad, Cuba y los cubanos realizan hace más de 50 años. No obstante ante un peligro de tales proporciones, la isla depone cualquier reserva ideológica, se abstiene de buscar ventajas políticas, y se muestra abierta a la colaboración con los Estados Unidos. ¿Hará Washington lo mismo? Allá nos vemos.