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jueves, 17 de noviembre de 2011

La lucha contra la corrupción

La lucha contra la corrupciónPor Elsa Claro

Circula entre computadoras el último caso de corruptela administrativa registrado en Cuba. No debe tardar el anuncio oficial de las condenas, si se mantiene la política de publicar en todos los medios difusivos, las sanciones y los nombres de los culpables.

Según indicios, la componenda fue descubierta por la Controlaría General de la República. Una dirigente, su contable y otros funcionarios de una provincia oriental, programaban actividades culturales con artistas habaneros, cobraban por ellas, pero no se llevaron a efecto nunca, o inflaron los costes de las que sí se hizo.

Al margen de este suceso, pues ya casi concluye, el 2011 pudiera quedarse en la historia reciente como el año en que fueron procesados una memorable cantidad de altos y medianos funcionarios, casi todos enviados a prisión, como corresponde, y sentando un saludable hacer aplaudido por los ciudadanos de a pie.

A inicios de mayo, fue publicada la sentencia de 15 años de privación de libertad contra quien fuera ministro de la Industria Alimenticia, Alejandro Francisco Roca Iglesias, por prolongados delitos de cohecho o soborno, como se quiera decir, y “Actos en Perjuicio de la Actividad Económica o de la Contratación”, según el reporte trasladado a la prensa donde, además, se daba a conocer la condena, en ausencia, del empresario chileno Joel Max Marambio Rodríguez, a quien le fueran impuestos 20 años por comprobados delitos de “Estafa y Falsificación de Documentos Bancarios o de Comercio”, que, sumados a los de soborno, practicara de forma mantenida en las empresas mixtas de turismo y procesamiento de alimentos que mantenía en Cuba.

Otro extranjero, el francés Jean-Louis Autret, fue hallado culpable en agosto, por el delito de lavado de dinero, ligado con el narcotráfico y el fraude fiscal.

Este mismo verano, el presidente del Instituto de Aviación Civil fue destituido y 14 funcionarios de Cubana de Aviación que actuaron a favor de compañías extranjeras y de su propio bolsillo, en perjuicio de las empresas cubanas, resultaron sancionados a entre 3, 10 y 13 años de prisión. Otro tanto ocurrió con la Empresa Comercializadora de Productos Farmacéuticos, donde también hubo robo y demostradas violaciones.

Quien tuvo durante varios años a cargo de importaciones de alimento (ALIMPORT), Pedro Álvarez, también ha evadido la justicia de la cual salió huyendo al ver que se extremaban los controles y estos llegarían a sus actos fraudulentos.

Hay otras pruebas de diversa índole probatorias de que está en marcha una fuerte cruzada contra un mal tan viejo como los seres humanos pero crecido en exceso al calor de la prolongada crisis y una indulgencia de marca mayor, que encontraron en los descontroles su mejor pasto.

En la reciente reunión ampliada del Consejo de Ministros, al analizar los frenos al crecimiento de la masa pecuaria, se hizo referencia a un operativo de envergadura gracias al cual pudo ser recuperada una parte significativa de las reses robadas a sus dueños (por encima del 60 % del ganado mayor pertenece a propietarios individuales), pero al mismo tiempo, el presidente Raúl Castro Ruz reiteró que sin una administración severa y el rigor contable adecuado, junto a contratos mal hechos o sin respetar, seguirán existiendo facilidades para la actividad ilícita en cualquiera de sus formas.

El recuento, lamentable e incompleto, pero ilustrativo, es prueba de que hay un empeño fuerte en marcha, pues, como dijera Gladys Bejarano, jefa de la Contraloría General de la República, la lucha contra la corrupción forma parte de la defensa de la soberanía e independencia nacional. En el centro de esos delitos, están errores inocentes o perniciosos, mezclados a veces con vicios que se arrastran o son favorecidos por cierto letargo de unos, permisividad de otros y fallas en el diseño socioeconómico.

La también vicepresidenta del Consejo de Estado, admite que perviven conceptos erróneos entre quienes dirigen a diferentes niveles, e incomprensión sobre lo imprescindible de contar con un sistema de control interno óptimo integrado a la gestión empresarial.

Criterios de ese corte los sostuvo durante el V Encuentro Internacional sobre la Sociedad y sus retos frente a la Corrupción, recién concluido en La Habana, y del cual participaron unos 400 delegados de varios países latinoamericanos, europeos y un delegado del FMI.

En nombre de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDC) intervino Antonio Mazzitelli, representante para México, Centroamérica y el Caribe quien puso en el orden del día una impresionante realidad: “el crimen transnacional y toda la ordalía que genera, mueve 2,1 millones de millones de dólares, lo cual representa el 4,7 por ciento del producto interno bruto del mundo. La espiral de las organizaciones criminales sobre el planeta tiene tres escaladas: la corrupción, la intimidación y la violencia”. Este experto aseguró que la Mayor de las Antillas tiene la menos tasa de violencia y criminalidad en el Caribe, algo utilizable por otras naciones del área. Vale citarlo, aunque la desgracia ajena no disminuye la propia, por supuesto.

En 1996 entró en vigor el Código de Ética de los Cuadros del Estado Cubano, pero por los casos citados y quién sabe cuántos a conocer, no es suficiente apelar a la conciencia del individuo cuando este dispone de recursos cuantiosos si las verificaciones de sus competencias y labor son flojas.

Se han realizado 6 comprobaciones nacionales por la Contraloría. En la última de ellas y con algo más de 770 auditorias, indicaron mejoras, pero aún el 36% por ciento de las unidades tuvieron calificación de deficientes o malas.

Para el Fiscal General de la República, Darío Delgado, la corrupción tiene diferentes causas y es cierto que procede de conductas individuales, pero no se puede pasar por alto que si influye lo moral actúa también la baja vigilancia que favorece la violación de lo legalmente establecido.

Ante las reformas emprendidas, dijo Delgado, los retos del país aumentan, en particular con respecto a la protección de los intereses cubanos en las empresas mixtas y otras asociaciones del momento. Mientras, se impone continuar saneando las filas empresariales internas, han comenzado a establecerse patrones de estricto cumplimiento que son parte de la fortificación de la institucionalidad del país. Eso requiere cambio de pensamiento y mucha honestidad, materiales hoy día bastante escasos en el mundo ¿o no?