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viernes, 14 de diciembre de 2012

Cuba grita

Un joven grita Cuba, y el cielo se abre en señal de bendición.

El grito abierto, franco, siempre será un hermoso cielo abierto.

Por: Alejandro Ulloa

Los gritos se oyen cada vez más altos, y me gustaría creer que no son gritos de “condenados”. Esos gritos, una y otra, y otra vez se levantan como nubes de fuego; pero la lluvia es poderosa, tiene carnet, poco entiende de razones y puede barrer lo que como nube de fuego se levanta; ya, incluso, ha comenzado a barrer solapadamente.

Los gritos dicen Cuba, y Revolución, y crítica, y ley de prensa, y contra la corrupción, y por la economía, y por la verdad, y no a la censura, y no me callo, y si quieres no lo publiques pero no lo arreglo, y si me impides el blog más alto será el grito, y por qué no hay explicación del cable de Venezuela, y cómo que impuestos con corruptos desfalcando miles de dólares, y por qué no se les enjuicia públicamente, que el pueblo sepa, si no sabe no defenderá, y a su lado, presidente, ni al frente ni a sus espaldas, a su lado…

Y entonces me asusto. Miro a mi alrededor, pero por suerte, mis colegas siguen en lo suyo, el aire acondicionado, roto desde hace más de seis meses, sigue con su bulla de ventilador. Por suerte nadie oyó tan altos gritos… ¿Por qué por suerte? ¿No es mi deber que se oigan mis gritos? ¿No es mejor para Cuba tenerme a su lado, gritándole lo que pienso para que corrija o me enseñe el camino? No, no puedo responder a tantas preguntas yo solo. Y más, si las respondo corro el riesgo de comenzar a gritar otra vez, y entonces, quizá, puedan oírme…

Pero me da la gana de gritar, es más grito:

Desde que el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba culminó, lo que más me levantó ronchas, con exceso de picazón, quizá por mi oficio y profesión, fueron las palabras del Presidente Raúl Castro acerca de la ineficacia de la prensa y los periodistas. Hum…, sí, lo apoyé en aquél momento, y aún lo hago; pero, ¿dónde está el apoyo a la prensa y a los periodistas que aun estoy esperando?

Luego de un año y siete meses, la prensa sigue estática, temerosa, gritando aisladamente, pero como gritan los condenados, pensando en el cocotazo cuando ya comienza hierve la sangre y no queda más remedio que ¿ser suicida? y denunciar, criticar, alzar la voz contra los problemas…, o al menos, contra las ramas de los problemas, pues criticar la pésima gestión de un funcionario público –casi siempre el mayor de los problemas– puede ser considerado injuria, calumnia (artículo 144, Código Penal). Y luego de tanto tiempo, dicen que la economía está primero: ¿Y nosotros: el sustento ideológico e informativo de la Revolución? ¿Dónde está mi apoyo, el apoyo a la prensa?

Fea se pone la cosa entonces cuando dos o tres, o doscientos o trescientos cerebritos entienden –o peor, no entienden– y se ponen a censurar, a decir que el bloqueo, que el enemigo, que somos jóvenes aún y no comprendemos –Dios me libre de “comprender” a su forma–, que no somos revolucionarios, o padecemos de, escuchen, lean bien esto: “diversionismo ideológico”.

Pero, mucho peor se pone la cosa cuando te enteras, nunca por tu prensa, mi prensa, siempre por los enemigos o por “la calle”, que la corrupción se destapa  por miles y millones de dólares; que el tráfico de influencias está a la orden del día; que la mentira es la ley, precisamente, para no recibir cocotazos, o peor, porque la meta es cuidar que las nalgas reposen eternamente en el camposanto de sus carros, o que el poder del que disfrutan siga siendo intocable… Jah, y el cable sigue sin aparecer.

Entonces leo que el Ministerio de las Comunicaciones pretende socializar la conectividad a internet y a la telefonía celular –ah, cuántas preguntas le hiciera yo al Ministro–; que La Joven Cuba es prohibida, ah, no, o creo que no, ya por suerte publica de nuevo –ojalá que ya sostenidamente–; pero me entero de que la cosa está en candela en Televisión Serrana; y me pronostican por todos lados que el 2013 será un año difícil, de muchos cambios, decisivos en el rumbo de mi Cuba, de la Revolución… Ah, mucha y diversa información: ¿dos países distintos o guerra de intereses dentro del mismo? La historia me lo dirá.

Los gritos se oyen, por suerte, cada vez más alto: Esteban Morales,  Harold Cárdenas Lema, Alejo 3399, la revista Temas discute en su Último Jueves y por suerte, alguien siempre comparte algo de eso en las redes, los universitarios preguntan a Alfredo Guevara cómo enfrentar la censura y –suficientemente esclarecedor para mí– solo responde que luchen como hicieron ellos, Raúl Castro insta a la renovación de los cuadros y su superación, y yo digo al fin, y ojalá…

Pero me preocupa cierta gente. Una que no se ve pero determina demasiado: los políticos inteligentes y de doble moral, los políticos brutos y manejables, los brutos pero corruptos, los decentes pero vencidos. Los empresarios más ricos que lo que ganan con su salario, los que trafican con su poder y se alían a los políticos inteligentes y de doble moral, los mentirosos municipales, provinciales y nacionales, que luego, ojalá pronto, son defenestrados por “los grandes”, cuando ya robaron o vendieron medio país. Esa, esa gente es la que más me preocupa. Y más, me preocupan porque pueden abrir las puertas a los bárbaros de al frente, pueden, sin saberlo, sabiéndolo, vender a Cuba como en subasta.

Los gritos se oyen, y se oirán, mucho, mucho más alto, espero que no sean gritos que auguren cierres, prohibiciones, censuras, silencios; espero que no sean gritos provocados, inducidos por esa gente que me preocupa; espero que no sean gritos, mis gritos, por estar ya “condenado”. Espero que sean gritos de parto, de nacimiento, de luz.