Por: Nelson Páez del Amo
Siempre me pregunté, siendo niño y luego joven, por que entre la gente mayor existía esa manifiesta propensión al empleo de refranes y ahora, con más años encima de los que quisiera tener, me doy cuenta de la inmensa carga de sabiduría popular que ellos encierran. Hoy mismo, reflexionando sobre la derrota de nuestro equipo en el Clásico de beisbol y en actuaciones anteriores, que estoy seguro ha llenado de tristeza a los amantes del deporte en nuestro archipiélago, recordé uno de los más aleccionadores proverbios de nuestro idioma.: “No hay peor ciego, que el que no quiere ver”.No es necesario ser un especialista consumado, para darse cuenta de lo que acontece con nuestro deporte, especialmente los colectivos.
Los conjuntos cubanos brillaron, cuando en otros tiempos, el no muy bien catalogado como deporte aficionado de los países socialistas, marcaba la pauta mundial. En aquella época, muchas de esas naciones constituían las mayores potencias deportivas del planeta y Cuba jugaba con los mejores equipos del mundo, ergo, los equipos de la mayor de las antillas, se codeaban constantemente con la crema y nata mundial en un buen número de deportes de equipo, mientras que en el beisbol enfrentaban novenas muy por debajo de su calidad competitiva y los mayoreaban fácilmente, excepto cuando los EEUU formaban conjuntos universitarios de alta calidad.
Después vino la desintegración del bloque socialista y las reformas en los que quedaron, excepto en Cuba. El amateurismo cedió su espacio al profesionalismo y hoy en día, para topar con el primer nivel, no queda otro remedio que insertarse en el mundo del deporte rentado., aunque nos disguste y tengamos que hacer de tripa corazón. Lamentablemente, el mundo no es como deseamos que sea, sino como realmente es y hay que lidiar con esa realidad objetiva, para poder transformarla.
Fui deportista durante toda mi juventud, y tanto en el bachillerato, como en la universidad moscovita donde estudié, jugué como pasador regular de los respectivos equipos de voleibol y les aseguro, que el verdadero deporte, el más limpio, en el que realmente la camiseta lo es todo, el más puro y emocionante es el aficionado; así lo creo y lo sostengo. Recuerdo cuando el mejor baloncesto y el más selecto rugby norteamericano en EE.UU se jugaban, no en la NBA o el Super Bowl, sino en las universidades del país. Empero, el deporte no escapa, ni a las a la influencia del mercado, ni a los avatares de la política. Con la caída del campo socialista el deporte se convirtió, en prácticamente todo el mundo, en otra mercancía más y en otra fuente de sustanciosas ganancias. La fauna capitalista, en su sempiterno afán de lucro, vio los cielos abiertos. Había llegado la hora de poder presionar a su antojo, para incluir a los deportistas rentados en los eventos olímpicos y agrupar a la casi totalidad de los equipos del deporte colectivo de élite en ligas profesionales altamente lucrativas, ahora con la participación de los astros de los ex países socialistas. Los habitantes de todos los rincones de la Tierra, a través de los satélites, tendrían la oportunidad de admirar a sus rutilantes estrellas, compitiendo con la camiseta nacional ¡Que viva el “big show” las multimillonarias ganancias y el mercado de atletas!
Se define como profesional en el diccionario, a la persona que practica habitualmente una actividad y vive de ella. Nuestros deportistas de alto rendimiento se enmarcan en esta definición, sólo que son mal remunerados. Además, están imposibilitados de topar con los mejores equipos del mundo por falta de recursos monetarios suficientes y, aun más, se les prohibe jugar como profesionales en otros países. Todo esto conspira contra la obtención de la forma deportiva óptima y el logro de los resultados de antaño.
Pese a las innumerables evidencias, persiste la omisión oficialista, sobre las verdaderas causas de la disminución en el rendimiento de nuestras selecciones nacionales y culpan a los directores, entrenadores y jugadores de los desaciertos. Como siempre, los árboles no nos dejan ver el bosque. Los tabú y la falta de una discusión abierta, oyendo los criterios de todos, así como el análisis desprejuiciado y carente de dogmas nos mantienen en un círculo vicioso, apegados a conceptos predeterminados por la dirigencia de “rosca izquierda”
Todo individuo que ejerza una profesión y que se entregue a ella con pasión, desea desenvolverse en el nivel cimero; mostrar sus condiciones en las más selectas palestras, y ¿por qué no? obtener un mayor beneficio económico. Ejemplos los tenemos entre nuestros artistas, quienes muestran lo mejor de sus actuaciones fuera de Cuba, remuneración mediante, y nadie los tilda de desertores. Ellos regresan a su tierra natal y nuestro pueblo disfruta de su arte exquisito y luego marchan nuevamente a cumplir sus contratos. ¿Qué de pecaminoso hay en ello? Todos responderán que nada; entonces ¿por qué a los deportistas de alto rendimiento y a los miembros de otras profesiones les está negada esa posibilidad sin tener que renunciar a su condición de cubano? No solamente es injusto, sino anticonstitucional, pues nuestra Ley Primera proclama la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, amén de haber sido una práctica histórica en nuestra isla; ejemplos ilustres sobran.
Hay que modificar todo un rosario de criterios arcaicos y dogmáticos, que aun perviven en la mentalidad de muchos de nuestros dirigentes, unos de buena voluntad otros no tanto… La descentralización de la dirección debe ampliarse a todos los sectores del país y despojarnos de cualquier manifestación de exclusivismo y discriminación.
Debemos marchar con los tiempos y sacar provecho de todo lo que hemos sembrado durante medio siglo. El potencial es enorme, sólo hay que ponerlo en marcha sin restricciones ni impedimentos injustificables, que nada tienen que ver con la esencia del socialismo, tal y como fue planteado por los clásicos. ¡Que sean los capitalistas quienes prohiban, no nosotros!
Construyamos una Patria próspera, sin exclusiones de ningún tipo y demostremos con nuestro ejemplo y con nuestra vida misma, que el socialismo es la única vía para lograr toda la justicia y ese mundo mejor que todos anhelamos.