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martes, 30 de julio de 2013

CUBA DEPORTES: SE ABREN CIEN FLORES

Barata Por: Jorge Gómez Barata

El calibrado deshielo de la administración del presidente Raúl Castro se refleja, entre otros aspectos de la vida social, en el deporte, esfera en que la se rompen tabúes vigentes por cincuenta años y se avanza hacía una actualización de los paradigmas.

Además del esclarecimiento de la situación migratoria de los deportistas que han abandonado o abandonen el país en el futuro, comienzan a tratarse con respeto y naturalidad las competencias y los deportistas profesionales, y se trasmiten por televisión, en muchas ocasiones en tiempo real, los espectáculos profesionales.

En la comodidad de sus hogares, gracias a esfuerzos y gastos del Estado, en centros de recreación y otros lugares, los cubanos pueden presenciar copas y campeonatos mundiales de futbol y seguir prácticamente todas las ligas europeas, disfrutar del Roland Garrós* y los torneos de tenis de Wimbledon, el Tour de Francia de ciclismo, incluso esta tarde he visto carreras de caballos y no me extrañaría encontrar en la programación alguna corrida de toros.

Las exhibiciones y competencias de velocidad con motor como carreras de motos, incluyendo circuitos GP son ya rutinarias, no hay limitaciones para la Fórmula Uno, el match Paris-Dakar, resúmenes de las 500 millas de Indianápolis y los innovadores “deportes extremos”. Son asequibles al gran público los juegos de basquetbol la NBA, se anuncian las peleas de la Liga Profesional de Boxeo donde Cuba cuenta con una franquicia, y un equipo cubano de pelota estará en la próxima Serie del Caribe. Por ahora lo estelar son las transmisiones de juegos de las grandes ligas de beisbol norteamericanas.

Lo más espectacular de la apertura es sin embargo la variedad de políticas que las federaciones deportivas y sus jerarcas, (que los hay), han comenzado aplicar.

A las flexibles regulaciones competitivas de la Federación de Ajedrez que fue siempre un mundo aparte y cuyos atletas compiten prácticamente por cuenta propia, reciben ingresos e incluso alinean en clubes extranjeros, se ha sumado la Comisión Nacional de beisbol que autoriza a los atletas para que, en temporadas en las que no juegan con sus equipos nacionales, ingresen en clubes profesionales de otros países, y dirigentes del voleibol han sugerido que atletas que viven en el extranjero y que con su salida no perjudicaron a la selección nacional, participen con esta en eventos de alta competencia.

En otra línea la Federación de Atletismo regida por el ex astro de las pistas Alberto Juantorena muestra el lado intransigente al negarse a que Dayron Robles, campeón olímpico y ex recordista mundial de los 110 metros con vallas, quien solicitó la baja de la selección nacional, cosa que le fue concedida, compita con clubes extranjeros. La pregunta es ¿en qué daña a Cuba que un joven que ha sido ejemplo de modestia y caballerosidad y que aportó glorias al país, decida conducir su vida deportiva de otra manera? Todos respetan las elecciones de Juantorena, él debería ser consecuente.

La variedad de políticas me parece correcta, uniformidad hemos tenido bastante; sin embargo, habrá que impedir que al deporte cubano le ocurra lo que al olimpismo y al movimiento deportivo mundial, controlado por elites, en algunos casos de millonarios que desde cargos vitalicios en el Comité Olímpico Internacional y las federaciones respectivas controlan y rigen, a veces caprichosa y arbitrariamente, el deporte.

Cuba podía marcar la diferencia haciendo que los miembros del Comité Olímpico Cubano y los ejecutivos de las federaciones nacionales fueran postulados y electos por los atletas. ¡Que florezcan cien flores y se abran cien escuelas! Allá nos vemos.

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*Deben su nombre al primer aviador francés que en 1913 cruzó el Mediterráneo