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viernes, 4 de octubre de 2013

Periodismo y CSI

Por Rafael Cruz Ramos

En el cadáver del viejo periodismo encontraron un par de docenas de proyectiles en las muchas heridas. Las ciencias forenses son cada vez más exactas. Así que como pasa en esos programas de televisión: por las huellas, los hallazgos, el olfato de los perros, la luminosidad de los microscopios y la sagacidad de los investigadores descubrieron, uno a uno, a los asesinos.

En una casa lujosa encontraron, satisfecho consigo mismo, a un sujeto llamado Sectarismo (alias extremismo, alias oportunismo) La falta de humildad le cargó el arma asesina.

Muy cerca de allí el rastro condujo a los investigadores hasta donde habitan unos que tienen dedos y miradas solo para el teclado y el chat de Facebook. Son gente que nunca hablan con los que labran el polvo. Esos, sorprendidos ante los agentes, confesaron haber disparado varias veces.
Humeante aún estaba la pistola de aquellos que: por modernizar la noticia terminaron frivolizándola tanto que perdió su esencia y trastocó sus destinos.

Otros asesinos sediciosos fueron la prisa, la impaciencia y la insolencia. También ebrios de estereotipos fermentados sorprendieron, sentados en un parque, a unos que no querían ser oficialistas y todo lo esencial les parecía retórico.

El rastro fue nítido hasta llegar a ciertos individuos del poder, sujetos vestidos con una camiseta rotulada. Un texto fosforescente exigía en mayúsculas “CAMBIO DE MENTALIDAD” satisfechos de su ingenio los tipos escribieron el argumento de tal modo que solo los otros los podían leer.

Fue una investigación rápida y brillante.

En la nota de prensa que se publicó al día siguiente confesaba: “El cadáver del viejo periodismo mostraba múltiples heridas de bala” tan solo eso. En el informe del forense apareció una línea aterradora “Dentro de su vientre encontramos muerto, el feto, aun inmaduro, del nuevo periodismo”