Por: Jorge Gómez Barata
“Tengo bolígrafo y teléfono”. Así plantó Obama sus banderas ante el boicot del legislativo a sus políticas. El presidente no puede actuar contra el Congreso, aunque sí avanzar sin él…un trecho.
Por ser revolucionarios, los fundadores de los Estados Unidos fueron anti monárquicos y demócratas. Una de sus preocupaciones fue que, dotado de excesivos poderes, el presidente se transformara en un “rey sin corona” George Washington se ofendió cuando se le trató de “majestad”. ¿Cómo llamarlo entonces?, le preguntaron. “Con señor basta”. Respondió. Cierta o no, la anécdota expresa un credo.
La base del sistema político norteamericano es la separación de poderes. En 1788, en El Federalista No 47, James Madison escribió: "No puede haber libertad donde los poderes legislativo y ejecutivo están unidos en la misma persona, o cuerpo de magistrados…"
En atención al precepto, el artículo I de la Constitución de los Estados Unidos establece que: “Todos los poderes legislativos residirán en un Congreso…” Obviamente: cuando un cuerpo tiene todos los poderes, los demás no tienen ninguno. Esa lógica inhabilita al mandatario para “crear leyes”. No obstante, el presidente Obama ha advertido que, de continuar el bloqueo del Congreso a sus políticas, pudiera implementarlas por decreto.
No obstante el precepto constitucional citado, desde 1789 el Congreso y el Tribunal Supremo han permitido a los presidentes dictar “Órdenes Ejecutivas” que, a todos los efectos tienen fuerza de ley y deben ser cumplidas; la salvedad es que pueden ser impugnadas ante el Tribunal Supremo, o derogadas por quien la emitió, o por otro presidente.
La tolerancia ante las órdenes ejecutivas, en su inmensa mayoría referidas a cuestiones triviales o rutinarias, se debe a que la Constitución norteamericana, una de las más breves del mundo (7, 698 palabras), y la única que ha soportado la prueba del tiempo, es omisa en multitud de asuntos, lo cual se salda confiriendo amplios márgenes discrecionales al Congreso y al presidente. Las órdenes ejecutivas son herramientas para gobernar, legitimados por la práctica consuetudinaria
La primera Orden Ejecutiva fue dictada por George Washington para crear la Casa de la Moneda. Al no pronunciarse en contra, el Congreso asumió el precepto de que: “Quien calla otorga”. Tal vez sea originalmente inconstitucional, pero esa es la tradición jurídica estadounidense, y ese es el precedente.
El único presidente norteamericano que ha enfrentado una guerra dentro del país fue Abraham Lincoln, circunstancias que lo obligaron a acciones extremas, entre ellas a dictar una Orden Ejecutiva suspendiendo el “Habeas Corpus”.
Mediante ese instrumento ejecutivo, Franklin D. Roosevelt internó en campos de concentración a más de un millón de personas de origen japonés, muchos de ellos ciudadanos de los Estados Unidos, y desplegó el proyecto Manhattan. En los años cincuenta, Dwight Eisenhower abolió por decreto el patrón oro, y Harry Truman puso fin a la segregación racial en las fuerzas armadas de Estados Unidos
¿Podrá el presidente Barack Obama avanzar en el tema migratorio mediante órdenes ejecutivas? Ahora se agotó el espacio; mañana les cuento. Allá nos vemos.