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lunes, 7 de julio de 2014

Nuestro quehacer de hoy y el pensamiento de José Martí

Por: Rolando López del Amo

Mientras en el otro lado del estrecho de la Florida se debate como liquidar a la revolución cubana, si por la vía tradicional o por otra nueva, acaramelada, nuestro pueblo trata de salvar su proyecto de independencia nacional y justicia social, su modelo de sociedad basada en el respeto a la dignidad humana y la solidaridad. Pero, como bien advirtió José Martí, “en pueblos como en hombres, la vida se cimenta sobre la satisfacción de las necesidades materiales”. Es por eso que el último congreso del Partido Comunista de Cuba concentró sus discusiones en los temas económico-sociales. Los lineamientos aprobados entonces son, en la práctica, el programa de las tareas inmediatas a realizar para consolidar el socialismo cubano. Pero no basta con disponer de un conjunto de directivas acertadas: hay que llevarlas a la práctica. Y en esa tarea andamos.

A nadie se le escapa que en este esfuerzo de conservación de logros y rectificación de errores y deficiencias el Partido Comunista de Cuba tiene que desempeñar, a través de sus organismos y militantes, un papel de impulsor y supervisor del quehacer nacional. Claro está que eso no lo puede hacer solo, sino contando con las organizaciones sociales y de masas, los sindicatos, las asociaciones campesinas, juveniles, estudiantiles, femenina, de vecinos, de profesionales. Por supuesto que eso no se logra por decreto. El papel dirigente no es algo que se impone, sino que se reconoce por los dirigidos, El liderazgo es algo que se conquista con el esfuerzo constante. Por ello es imprescindible no solamente tener la razón, sino ser ejemplo. Y para los que desempeñan funciones dirigentes en cualquier rama, hay que medir su trabajo no sólo por el esfuerzo realizado, sino por los resultados alcanzados, porque como dice el viejo refrán, el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.

Contamos con miles y miles de cuadros instruidos y experimentados para enfrentar las situaciones más complejas. Lo hemos demostrado en muchas circunstancias a lo largo de decenas de años. La clave está en ubicar a cada cual de acuerdo con sus capacidades y posibilidades. Ya Martí nos dejó advertido de los peligros de tener al frente de una empresa a alguien no preparado para ello. “¿Qué ha de ser un hombre ignorante en el gobierno, sino la presa natural de los que conocen y halagan sus defectos?” Y para los de mala intención también advirtió el Apóstol que “ los malos no triunfan sino donde los buenos son indiferentes”.

Martí también nos previno que “las cosas no se hacen con lo que se desea, sino con lo que se puede” (3-438) Y en eso de hacer las cosas con lo que se puede y hacerlas bien y salir adelante, la revolución cubana, el pueblo cubano, tienen sobrada y victoriosa experiencia. Claro que trabajar con lo que se puede requiere más inteligencia, dedicación, esfuerzo. ¿Y que otra cosa ha hecho en todos estos años nuestro movimiento de racionalizadotes e inventores? No digamos ya nuestros científicos de la nueva Empresa Biofarma que han sabido combinar, acertadamente, la investigación, la producción y la comercialización dentro y fuera de fronteras, como acabamos de conocer en el actual período de sesiones de nuestra Asamblea Nacional. Y allí fue dicho por alta instancia del gobierno que ese ejemplo era practicable en el resto de la economía y los servicios. Y hubo diputados que lo reafirmaron y pusieron ejemplos del potencial que se desaprovecha en otras áreas fundamentales que le cuestan a nuestra magra economía un gasto de dos mil millones de dólares en importaciones, cuyo 70% podría ahorrarse con producciones nacionales. Confieso que se hiela la sangre cuando se dice que en el primer semestre del año se han perdido 70,000 cabezas de ganado vacuno por falta de alimentos y escuchar a un diputado comentar que hay a quienes se les muere el ganado por encerrarlo sin comida y sin agua para que no se lo roben. Y todo esto es obra humana no atribuida a sabotaje de la economía nacional, sino a negligencia o incapacidad. No le escuché a nadie decir que debido a que no se contaba con alimento y agua suficientes se sacrificaron esas reses para vender la carne a la población y aprovechar los cueros en las tenerías. ¿Cómo dejar morir las reses? ¿Qué hacen con ellas?

Otro diputado habló sobre la producción lechera e indicó que había productores que preferían venderla directamente a consumidores o elaborar yogurt (o queso blanco) para venta directa a consumidores, muchas veces con intermediarios que traen esos productos a la capital porque aquí no están disponibles. La sugerencia de mejorar el precio de acopio estatal recibió un rechazo inmediato por las autoridades del sector. Pero esa cuestión de precios salió también en comisiones respecto a los frijoles. ¿No deben ser escuchadas y analizadas con toda seriedad las observaciones y sugerencias hechas por los diputados que han ido a la base a investigar los problemas?

Todos sabemos que el conjunto de problemas a resolver es complejo. Hay cosas que escapan de nuestras manos. Que el gobierno de los EEUU aumente su persecución mundial contra quienes mantienen relaciones económicas, comerciales y financieras con Cuba, podemos denunciarlo y movilizar a la opinión pública en su contra, pero no evitarlo. Que nos afecte un ciclón, no está en manos del Instituto de Meteorología ni en las nuestras evitarlo, aunque sí prepararnos bien para tratar de minimizar los daños siguiendo las informaciones meteorológicas y las instrucciones de nuestra Defensa Civil.

Pero todo lo que corresponde a problemas organizativos de todo tipo y a todos los niveles sí depende de nosotros. No basta con diagnosticar el problema, sino ofrecer la solución. En lugar de autopsias necesitamos sanación, la medicina que cure la enfermedad. Y eso depende de nosotros.

Otra información que nos hace pensar es la cantidad de delitos económicos, robo, hurto. Claro que el robo es tan antiguo como la civilización humana y entre los diez mandamientos que Jehová le indicó a Moisés, según la Biblia, uno es no robar. Detrás del robo hay razones económicas, sociales y culturales entrelazadas. Es una batalla de la familia, la escuela, los medios de comunicación y de las autoridades gubernamentales y empresariales, además de los tribunales y las fuerzas de orden público. Pero muy preocupante es que el segundo lugar, después del robo, lo tienen los delitos de violencia contra las personas. Si hay una virtud que destaca el turismo internacional que viene a Cuba es el de la seguridad de las personas. El cubano, valiente en la guerra, es afable y cordial con el visitante. Esa ha sido nuestra tradición. Estos hechos de violencia, en cuya evitación deben participar los mismos factores que mencionamos con respecto al robo, requieren de una presencia más numerosa de fuerzas de orden público en el seno de la comunidad. No solamente el carro patrullero, sino el hombre de a pie que cubre un área fija y conoce a y es conocido por los vecinos y personas que trabajan en el área. Eso nos falta. Actividades económicas y de servicios aparte, hay tres funciones que impactan directamente en el seno de la comunidad y cuya labor hay que reconocer y destacar:

el médico, el maestro y el policía. Son tres pilares del orden social: salud, educación, y seguridad y paz ciudadana.

Mientras más se airean nuestras dificultades más claro queda que las mayores están en la base económica. Es nuestro talón de Aquiles. Aún en lo que estamos haciendo mejor hay que recordar la advertencia que dio Lenin en su tiempo de evitar que los éxitos se nos suban a la cabeza. El propio sector farmacéutico sufre de ausencias de algunos medicamentos genéricos a disposición del mercado nacional. Queda suficiente espacio para seguir mejorando lo que se hace.

Para salir adelante necesitamos la gente capacitada en los lugares adecuados. Pero no basta la capacitación. Se necesita la voluntad de trabajar con ganas para hacer las cosas cada vez mejor y para ello es imprescindible que el trabajador se sienta entusiasmado con lo que hace. Es muy difícil que eso se logre si los resultados que se obtienen del trabajo no le permiten al trabajador satisfacer sus necesidades razonables. En nuestro modelo de sociedad no podemos promover que cada persona posea un automóvil, pero sí que haya un transporte público satisfactorio. Tampoco podemos promover que cada familia sea propietaria de una gran mansión, pero sí de una casa o un apartamento decoroso. No debemos cansarnos de insistir en los valores humanos del socialismo frente a las enormes desigualdades del capitalismo. Pero el trabajador tiene que palpar los resultados que una conducta ética socialista significan: distribuir a cada cual según su trabajo.

Cuando se comienza una transformación revolucionaria existe una situación que José Martí definió así: “De todos los problemas que pasan hoy por capitales, sólo lo es uno: la ignorancia de las clases que tienen de su lado la justicia” (Prólogo al libro “Cuentos de hoy y de mañana”, de Rafael Castro Palomino) Por eso, desde sus inicios, la revolución cubana puso –y sigue poniendo- tanto énfasis en la educación. Pero ya hay un excelente capital humano que no aprovechamos adecuadamente.

Martí también nos enseñó que “el producto de lo de todos sea para el bien de todos” y que “mientras haya un pobre, a menos que no sea un perezoso o un vicioso, hay una injusticia” (Artículo para el periódico El Partido Liberal, México, Mayo 9 de 1887) También enseñó que “el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero” (Ensayo Nuestra América) “Endurece y pervierte a las naciones el amor exclusivo a la fortuna” (Artículo en el diario hondureño La Pepública, 24 de agosto de 1886) “La prosperidad que no está subordinada a la virtud avillana y degrada a los pueblos; los endurece, corrompe y descompone” (Artículo publicado en la revista La América, Nueva York, septiembre de 1884) “Nación que no cuida de ennoblecer a sus masas, se cría para los chacales” ( Artículo en La Nación, Buenos Aires, Julio de 1884)

Todo este conjunto de observaciones del padre espiritual de la nación cubana deben estar presentes en nuestra cotidianeidad, tan agredida por toda la basura política y la chatarra cultural que los amos del imperio propagan a través de sus colosales medios de desinformación. Para Martí, preparar y unir es el deber continuo de la política en todas partes.

Martí aspiraba a que estableciéramos “una república de trabajo y de pensamiento” (Artículo publicado en Patria el 22 de abril de 1893) “una mesa sin casta ni color, con la riqueza junto al jornal y la pluma junto a la chaveta” (Artículo en Patria del 14 de marzo de 1893) y advertía que “si la república no abre los brazos a todos y adelanta con todos, muere la república” (Nuestra América) Esas son las ideas que tomó Fidel como bandera y en torno a ellas nos supo unir para enfrentar todos los desafíos. Este es un logro que debemos cuidar con el mayor esmero.

La política de la revolución cubana ha sido, desde el comienzo de su lucha, heredera del pensamiento martiano, el autor intelectual de la revolución. Martí nos enseñó que ” hay una política sin crimen, que es la que conoce y mueve los elementos reales de un país para su mayor bienestar y la habitación decorosa del hombre en él” (Artículo en Patria, Noviembre, 4 de 1893) “Bueno es dirigir;- pero no es bueno que llegue el dirigir a ahogar” (Ver Obras Completas, tomo18, página 290) “La política es el arte de hacer felices a los hombres” (Patria, 19 de Marzo de 1892) “Contra el dogma del mal eterno, el dogma nuevo del eterno trabajo por el bien” (La Nación, Octubre 21 de 1884)

Si no perdemos de vista esas divisas, nuestro trabajo puede estar a la altura de nuestras necesidades y aspiraciones como pueblo.