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lunes, 27 de mayo de 2013

Se iniciarán pruebas de la televisión digital en zonas de la capital cubana

!cid_image004_jpg@01CE5AB5 Cuba se prepara para la introducción progresiva de la televisión digital, en consonancia con la evolución tecnológica a nivel internacional.

Con ese objetivo se implementará a partir del mes de junio una zona de demostración del servicio de televisión digital terrestre en La Habana, que permitirá realizar pruebas de transmisión de señales, así como su recepción en los hogares de los televidentes en condiciones reales.

Para la realización de la prueba se transmitirán señales de televisión en tecnología digital, utilizando la norma china Transmisión Digital Terrestre Multimedia o DTMB, por sus siglas en inglés.

Se distribuirán cajas decodificadoras —que permiten recibir y visualizar la señal digital en los televisores actuales—, en barrios seleccionados, con el fin de lograr una adecuada dispersión geográfica y diferentes condiciones de recepción dentro de toda el área de La Habana.

Por tratarse de una prueba, estos dispositivos se entregarán cobrando 7,35 pesos cubanos, por concepto de distribución y servicio técnico, sin cobrar el costo del equipo.

Las transmisiones actuales de señales de televisión que utilizan la tecnología analógica permanecerán sin afectaciones.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Nuestro Norte es Telesur

Nuestro Norte es TelesurPor: Gisselle Morales Rodríguez

Desde que accedo en vivo a Telesur y no a lo que algún especialista del ICRT considere “Lo mejor de Telesur”, estoy mucho más aliviada: ahora sé que el periodismo militante de izquierda no tiene que ser necesariamente monótono y consignista, sino que puede dárselas de atrevido, desenfadado, inmediato y, ante todo, transparente. Puede ser periodismo, no panfleto.

Que los medios de prensa cubanos caigan de bruces ante esa realidad me parece el saldo más beneficioso de los cambios anunciados por la televisión cubana; cambios que, salvo algún programa de reciente creación y la permuta de horario y de canal de otros, no han pasado de “mucho ruido y pocas nueces”.

La transmisión de Telesur, sin embargo, viene revelando al público cubano los más contemporáneos y menos ortopédicos modos de televisar las complejas circunstancias de América Latina y el mundo, lo cual si bien ha redundado en el aumento de las fuentes de información en la isla, también coloca a la televisión nacional frente a la disyuntiva de superar las décadas de estatismo o perder definitivamente la audiencia, ya bastante desperdigada por obra y gracia del DVD.

lunes, 21 de enero de 2013

La fuerza de la buena influencia: Telesur y lo que viene

Cuba ya ve Telesur

La cadena de noticias Telsur al fin entró en Cuba

Por: Alejandro Ulloa García

Cambiarán. No lo duden, la prensa y el pueblo cubano cambiarán. A partir de este domingo, Telesur dará a las pantallas cubanas la calidad de una televisora comprometida con el periodismo y la realidad del mundo y, sobre todo, del sur y desde el sur.

Pero, ¿por qué digo que cambiarán?, ¿acaso no somos accionistas de Telesur y contribuimos a su materialización todos los días?, ¿acaso no compartimos su visión? Sí y no, no y sí, más o menos… Ahora les digo mi opinión.

Somos uno de los países que forman parte activa de la Cadena Multiestatal Telesur, eso está claro. Incluso, su visión latinoamericanista y revolucionaria es uno de los principales fundamentos defendidos por Cuba desde la arena internacional y nacional con sobradas acciones: desde médicos hasta maestros, desde combatientes hasta trabajadores sociales han llegado a diferentes países para generar cambios para el bien de los pueblos.

Pero, el pollo del arroz con pollo no es ese: es que Telesur cubre, en el mismo momento que se suceden, acontecimientos que la prensa cubana tarda horas, e incluso días en valorar la forma de su divulgación; y, socialmente, da protagonismo a los pueblos que reclaman las cosas como se debe: a voz en cuello y sin tapujos –recordemos que en América Latina la desigualdad alcanza grandes proporciones y los pueblos dominan las formas de reclamar sus derechos, sean cuales sean.

Ahora, inserten esos modelos de periodismo y sociedades en convulsión en un país donde la prensa está burocratizada, o donde los escuetos y pequeños resúmenes internacionales de los noticieros apenas dan una visión parcializada y muchas veces parca –por la poca contrastación y el escaso tiempo del que disponen–, de la realidad internacional –en contraste a los “acontecimientos en pleno desarrollo” que cubre genialmente Telesur–; o donde el pueblo cubano, más allá de su acostumbrada crítica indiscriminada con lo que sea, carece de la espontaneidad necesaria, siquiera, para organizar actos en apoyo a los Cinco o por la salud de Chávez, si no median instituciones.

El encontronazo de realidades es brutal. Pero yo contento, porque puede ser el motor necesario para que una y otro –prensa y pueblo– se incorporen con valentía y fuerza suficientes al proceso de cambios políticos, económicos y sociales que realiza el Estado cubano con la dirigencia de Raúl Castro.