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viernes, 10 de julio de 2015

Actuar como debemos desde el #periodismo y la #comunicación



Más de 400 colegas participaron en esta videoconferencia. Intervinieron para los integrantes del Comité Nacional de la organización, el primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y Rolando Alfonso Borges, Jefe del Departamento ideológico del CC del Partido. (Imágenes)
Lilibet Enriquez Infante y Zenaida Ferrer
Fotos: Yoandry Avila
El IV Pleno del Comité Nacional de la Upec, por primera vez desde el IX Congreso con un carácter ampliado y mediante el sistema de videoconferencia, sesionó este jueves en la capital cubana, con la participación de más de 400 periodistas, dirigentes del Partido, directores de medios, blogueros, docentes, estudiantes de periodismo e invitados de todo el país, dedicado al 52 aniversario de nuestra organización.
 Antonio Moltó, presidente de la Upec, expresó que este Pleno es una convocatoria especial, que supera el número de participantes del Congreso. El espacio nos convoca a continuar pensando a Cuba y a los medios de comunicación, buscando el modo más oportuno para actuar como debemos desde el periodismo y la comunicación. Las ideas tienen que multiplicarse en el mejoramiento de la cultura comunicacional en el país.
La provechosa jornada se había iniciado con una intervención de Josefina Vidal, directora general de la Dirección General de Estados Unidos del Minrex,  acerca del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, un hecho de gran repercusión a nivel internacional.
HAY UN TALENTO EXTRAORDINARIO EN EL PAÍS
La doctora Rosa Miriam Elizalde, miembro de la presidencia de la Upec y editora del sitio web Cubadebate, informó los Resultados de la segunda Encuesta Nacional de Medios que contó con el apoyo de todas las delegaciones de la Upec en la Isla.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Continúa el secretismo en tiempos de cólera

 

Por: Dr. Nelson Páez del Amo

Después de leer el excelente artículo de Edmundo García con el título: “Los que querían una invasión a Cuba ahora quieren cólera”, en el que el periodista, residente en Miami desenmascara, con sólidos argumentos, la falacia, publicada en el Miami Herald y otros medios anticubanos de La Florida, sobre incontrolables epidemias en Cuba., me convenzo una vez más, que haga Cuba lo que haga, siempre van a ladrar los neoanexionistas , que no soportan su pujante existencia a pesar de tantos años de ininterrumpidos ataques e intentos por desprestigiarla ante el mundo.

Como médico estoy consciente de las fortalezas y deficiencias de nuestro sistema salud y estoy plenamente convencido de la efectividad de nuestro enfrentamiento contra disímiles enfermedades transmisibles que han azotado y azotan a nuestro país. No obstante, sigo siendo totalmente contrario a la práctica del secretismo en general y en particular a lo referente a la información sobre brotes epidémicos que han tenido lugar en el país y no se comentan en los medios de prensa como corresponde, temiendo a las campañas de nuestros enemigos. Si nuestro Presidente, el general de ejército Raúl Castro, tuvo la valentía política de señalar todas nuestras deficiencias y errores en una tribuna abierta, ¿que o quien le impide a la prensa mantener debidamente informados a su pueblo y al mundo sobre la situación sanitaria en nuestro archipiélago y las medidas que se toman para combatirlas? Veamos el siguiente informe de las autoridades sanitarias cubanas a la OPS, ignorado por los medios oficiales.

LA PRENSA Y EL SOCIALISMO EN CUBA (I)

Barata Por: Jorge Gómez Barata

La Revolución Rusa tuvo tres protagonistas: el Partido Bolchevique, la clase obrera y la prensa socialista. Iskra (chispa) y Pravda (verdad) fueron organizadores colectivos de la clase obrera y el pueblo, tribuna de los líderes, arietes en la confrontación con la contrarrevolución y los enemigos externos, eje de intensos debates, espacios para el esclarecimiento de problemas teóricos y prácticos y armas en el combate al oportunismo y a todo tipo de desviaciones. Sin ella la revolución no hubiera sido posible. En Cuba no ocurrió así.

En Rusia el desarrollo de la prensa del partido precedió al triunfo revolucionario (Iskra se fundó en 1900 y Pravda en 1912) y hubo momentos en que sus redacciones y el Comité Central eran el mismo equipo. La prensa, el partido y los soviets formaron una estructura de poder única.

El hecho de que Rusia transitara del zarismo al socialismo sin conocer la democracia liberal y por ende la prensa independiente, unido al estalinismo, el dogmatismo y el inmovilismo generaron un atraso político que anuló las virtudes de los órganos nacidos como parte del proceso revolucionario y que, producto de graves deformaciones, una vez muerto Lenin, fueron suplantados por falsos paradigmas, asumidos luego por el resto de los países socialistas.

martes, 16 de julio de 2013

Siete tesis sobre la prensa cubana

por RAUL GARCÉS

1. La prensa y el socialismo. ¿Alguien sabe cómo se construye el socialismo? Y por extensión, ¿sobre qué pilares debiera erigirse la prensa socialista? Lo mejor que tiene formularnos esas preguntas hoy es que, por lo menos, ya sabemos que no hay respuestas únicas y cerradas. El llamado socialismo real pretendió levantarse sobre “leyes objetivas”, normas aparentemente inviolables y manuales que presumían de preverlo todo.

Al socialismo en el siglo XXI, en cambio, no le ha quedado más remedio que establecerse sobre la falta de certezas y proponerse, en consecuencia, construirlas colectivamente. La prensa socialista tiene el desafío de arropar con ideas la nueva época, interpretar creativamente el discurso político, alimentarlo con argumentos, demostraciones, ejemplos concretos y un permanente debate público.

Si lo anterior es válido para la experiencia latinoamericana, lo es también –y especialmente ahora– para Cuba. La dirección de laRevolución nos ha subido la parada con el rumbo de un socialismo próspero y sostenible. A pesar de los bloqueos y las adversidades de las últimas décadas, Cuba apuesta a una práctica socialista que sea fuente de felicidad, de vida digna, de realización personal y tranquilidad económica, de articulación entre el proyecto personal y las metas generales de la sociedad. Pero, ¿creemos acaso que esos significados se comprenden, procesan y comparten por igual en la cabeza de todos los cubanos? ¿Cómo haremos para comunicarlos eficientemente? ¿Cómo les daremos sentido y los convertiremos en hechos que se toquen, historias que se vivan, caminos que se intuyan?

¿Cuánta importancia tiene para la batalla política del país no solo trabajar el ámbito de la realidad, sino también el de las percepciones? ¿Cómo complementaremos, en suma, la actualización del modelo con una percepción renovada en torno a todo lo que se está actualizando?

2. La prensa y la realidad. Parte de la opinión pública nos acusa de mirar el mundo con el mismo catalejo de la canción de Buena Fe: somos eficientes en fotografiar lo que está lejos: lo investigamos, lo desmenuzamos, lo descomponemos frente a los ojos de las audiencias e incluso lo criticamos severamente. Lo que está cerca, sin embargo, suele abordarse con timidez, o con una abstracción infinita, o con estilo timorato, o con simplonerías. Por las razones que sean, hemos ido conformando un modelo de construcción de la realidad que contrapone el supuesto “infierno foráneo” al presunto “paraíso doméstico”. Hemos suplido, frecuentemente, el juicio razonado por la propaganda, la interpretación por las cifras, la noticia por los eventos, el argumento por el adjetivo, la riqueza de los procesos por la síntesis caricaturesca de sus resultados.
El problema anterior no es nuevo, pero se agudiza dentro de una sociedad cada vez más polifónica y con una alta cultura política. Es muy evidente el contraste entre nuestro tono monocorde y lo que pasa allá afuera. La distancia infinita entre una cuenta bancaria de 250 mil CUC y un salario de 250 pesos no es solo objetiva, sino también subjetiva y, entre ambos extremos, sobrevive un espectro amplísimo de modos de pensar y relacionarse con el país. Si el actual proceso de transformaciones ha entrado en un periodo de mayor complejidad, deberíamos asegurarnos de crear las condiciones para que la prensa y los periodistas contemos las historias con mayor complejidad: no solo las certezas, sino también las dudas; no solo las soluciones, sino también las contradicciones.
Claro que sería injusto de mi parte atribuirle únicamente a los periodistas –atribuirnos- la responsabilidad por estos pesares. El propio Presidente Raúl Castro, al criticar el triunfalismo, la estridencia, el formalismo y la falta de debate público en nuestra prensa para abordar la realidad, durante el VI Congreso del Partido, decía: “a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, la mayoría de las veces los periodistas no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión”. Aquí hay dos caminos: o resolvemos el problema entre todos de una vez o colapsarán la credibilidad y el poder persuasivo de los medios.

3. La prensa y la ley. Comprendo la expectativa que ha generado en el gremio –e incluso más allá de sus fronteras- la posibilidad de una ley de prensa. Ella dotaría de respaldo jurídico el desempeño profesional de los periodistas, reivindicaría a la información como derecho público y articularía de modo más orgánico las relaciones con las fuentes, entre otras ventajas. Pero, alerto, no será la solución de todos nuestros problemas. Varias orientaciones del Partido y el Buró Político precedentes, que, aun sin fuerza legal, tienen la fuerza moral de las instituciones que las originaron, han sido sometidas por las fuentes a la vieja práctica de “se acata, pero no se cumple”.

La necesidad de comunicar no puede imponerse únicamente por decreto, tiene que ser una fuerza natural, un movimiento, una demanda que le nazca a la sociedad de sus entrañas.

En lo que llegan las normativas jurídicas, algunas acciones prácticas podrían ir allanando el camino: ¿se imaginan que los ministerios del país ofrecieran sistemáticamente conferencias de prensa? ¿se imaginan que todas las instituciones públicas dispusieran de directivos, cuadros intermedios o funcionarios ojos de la opinión pública. Al menos, no en el siglo XXI. Ser profesionales pasa por disponer de las claves políticas, económicas y culturales para ver el mundo complejamente y luego representarlo con belleza, con una hondura que fluya de forma natural, como si la complejidad fuera invisible.

Es un camino que toma toda la vida, cuyo motor de arranque podría estar en las universidades y luego se va puliendo con el estilo, con la fuerza dlo mismo las consecuencias que las causas, porque un secretista no viene al mundo genéticamente mudo. Enmudece gradualmente, como resultado, a veces, de la desinformación, o la falta de preparación para enfrentar los medios, o la ignorancia, o los regaños, o la defensa enmascarada del beneficio personal, o lo que interpreta como su sentido de la responsabilidad.

4. La prensa y los cuadros. En las semanas precedentes hemos escuchado una y otra vez dos cifras inquietantes. Casi el 50% de nuestros cuadros de prensa no tienen formación periodística, y ese número supera el 60% en el caso de la radio cubana. Las cifras, más allá de que sean exactas o no, ilustran que el problema existe y nos ponen a las puertas de un dilema mayúsculo: ¿podríamos acometer los cambios sin el capital humano suficiente para conducirlos y encauzarlos? Y si un cuadro se equivoca, ¿vamos a corregir su error con más regulaciones excesivas y prácticas verticalistas en la dirección de la prensa? ¿No sería ese, acaso, un error mayor? ¿Cómo haremos para asegurarnos de que los cuadros de la prensa identifiquen, organicen y alineen una vanguardia periodística que marque el paso, abra la brecha, perfile el camino que debería seguir nuestro sistema de medios?

En esto, como en muchas otras cosas, Ernesto Che Guevara constituye un excelente punto de partida. Lo cito: “el denominador común es la claridad política. Esta no consiste en el apoyo incondicional a los postulados de la Revolución, sino en un apoyo razonado, en una gran capacidad de sacrifico y en una capacidad dialéctica de análisis que permita hacer continuos aportes, a todos los niveles, a la rica teoría y práctica de la Revolución. Estos compañeros deben seleccionarse de las masas, aplicando el principio único de que el mejor sobresalga y que al mejor se le den las mayores oportunidades de desarrollo”.

No voy a usurpar, en la discusión sobre este tema, el lugar que seguramente ocuparán valiosos colegas, incluso valiosos cuadros, de muchísima más autoridad que yo para abordarlo. Permítanme solo referirme a una verdad general, casi de perogrullo: un cuadro de la prensa requiere conocimientos de economía, política, ciencias sociales, pero necesita también de una fina intuición, de un sexto sentido, de una capacidad indefinible en palabras para ver el mundo, imaginarlo y proyectarlo a corto, mediano y largo plazo. Hablo de algo que nace de la vida y de la relación con la práctica, que se llama liderazgo.
Necesitamos aguzar el oído y afinar el olfato para dotar a la prensa de los mejores cuadros, comprometerlos con la tarea de dirigir, crearles las condiciones para que dirijan con valentía y soltura, fomentar que se conviertan en verdaderos agentes de cambio y no en poleas trasmisoras de las orientaciones de arriba.

5. La prensa y el consenso. A lo mejor han creído hasta aquí que estoy hablando de la prensa, pero en realidad estoy hablando del consenso revolucionario, que ha sostenido nuestra resistencia aún en las condiciones más adversas. ¿Cómo puede la prensa del siglo XXI contribuir a consolidar ese consenso? ¿De la misma manera que en el siglo XX? ¿Y si los jóvenes no leyeran los periódicos, o no escucharan la radio, serán la radio y los periódicos los mejores vehículos para articular en ellos el consenso? ¿Qué mecanismos tenemos a fin de inducir y fomentar el consenso a través de las redes sociales? ¿O de los celulares, los videojuegos, la música, el cine, las telenovelas, la producción simbólica de la sociedad?

Ya que somos marxistas, comprenderemos que los cambios económicos implican, al mismo tiempo, profundas transformaciones en la subjetividad social. No es posible que emerjan nuevas relaciones económicas, sin que emerja, en una cadena simultánea de acciones y reacciones, una nueva configuración de las relaciones sociales. Hablo de la tensión entre lo avanzado y lo retrógrado, lo rápido y lo lento, lo recto y lo zigzagueante, la vieja y la nueva mentalidad. O la prensa cubana se convierte en la plaza pública por excelencia para visibilizar, dar forma y alentar el consenso en torno al cambio de mentalidad, o asumiremos el costo de que parte de esos consensos se articulen progresivamente al margen de nuestros medios.

6. La prensa y la UPEC. Los periodistas nunca quedaremos bien con todo el mundo. Estamos a medio camino entre la opinión pública y las fuentes. Defender a una parte, casi siempre implica cuestionar la otra. Podríamos admitir incluso que nos califiquen como “profesionales incómodos” porque, en cierta medida, lo somos. De un lado, nuestro compromiso con la época y el proyecto político son irrenunciables. De otro, ese compromiso se realiza completamente si auscultamos la sociedad con sentido crítico, si le palpamos sus dolencias, si alertamos de los males más graves y ayudamos a sanarlos. Allí donde la sociedad enferme y no aparezca a tiempo el diagnóstico, será, entre otros factores, porque la prensa no ha jugado su papel.

José Martí definió nuestro encargo social en muy pocas palabras: Permítanme recordarlas: “la prensa debe ser coqueta para seducir, catedrática para explicar, filósofa para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sana, elegante, oportuna, valiente en cada artículo. Debe verse la mano enguantada que lo escribe y los labios sin manchas que lo dictan. No hay cetro mejor que un buen periódico”.
¿Nos hemos detenido suficientemente en esa frase de Martí”. Reitero solo los adjetivos: coqueta, catedrática, filósofa, pilluelo, guerrero, útil, sana, elegante, oportuna, valiente”. A mi juicio, el mayor desafío que tendrá la UPEC, en medio de la complejidad de los próximos años, será pelear con uñas y dientes para consagrar en el periodismo cubano estas virtudes, que nadie nos va a regalar. Tenemos la ventaja de 8 congresos precedentes y decenas de documentos escritos con orientaciones claras en torno a lo que, entre todos, insisto, debiéramos hacer.

7. La prensa y la profesionalidad. No hablé de profesionalidad hasta ahora, pero ojalá nos hayamos dado cuenta de que, en realidad, lo estoy haciendo desde el principio. La profesionalidad, ciertamente, depende de nosotros mismos, pero depende también de un ambiente de libertad editorial y creativa que desate la posibilidad de ser profesionales. El periodismo no es un décalogo de reglas instrumentales para hablar o escribir bien frente a los ojos de la opinión pública. Al menos, no en el siglo XXI. Ser profesionales pasa por disponer de las claves políticas, económicas y culturales para ver el mundo complejamente y luego representarlo con belleza, con una hondura que fluya de forma natural, como si la complejidad fuera invisible.

Es un camino que toma toda la vida, cuyo motor de arranque podría estar en las universidades y luego se va puliendo con el estilo, con la fuerza de la opinión, con la osadía personal, la experimentación, la voluntad de riesgo, y también, por supuesto, con un contexto que permita equivocarse y sacar lecciones, porque el error, entre nosotros, no puede ser motivo de vergüenza.

Colegas:
Estamos llamados a dar un salto definitivo y eso, a mi juicio, es posible hoy como nunca antes: nuestro socialismo se actualiza con paso firme, hay conciencia de que la comunicación y el Periodismo también deben actualizarse; cientos de profesionales han salido de las aulas universitarias listos para dar la pelea, la UPEC cumple 50 años y este tiempo le ha servido no solo para mapear los problemas, sino para consolidar su autoridad moral en función de discutir las soluciones; y hemos llegado a un punto de madurez en la sociedad que nos permite ver las cosas como son -sin eufemismos ni medias tintas.

Lo que haya que hacer, de conjunto con el Partido, las fuentes, los investigadores, los medios, las universidades, los estudiantes de Periodismo y los periodistas, hagámoslo. Cualquier piedra en el camino será infinitamente menor que el precio a pagar por esperar otro medio siglo para tener una prensa que se parezca a nosotros mismos.
*Ponencia introductoria al debate del Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) el 13 de julio de 2013

Tomado del blog: CRÓNICAS DE CUBA

viernes, 12 de julio de 2013

Ni aldeanos, ni avestruces

Caricatura del héroe cubano Gerardo Hérnández, preso en Estados Unidos, enviada al anterior Congreso de la UPEC

Por: Iroel Sánchez

Caricatura del héroe cubano Gerardo Hérnández, preso en Estados Unidos, enviada al anterior Congreso de la UPEC

Hoy comienza el Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Como ha escrito el profesor Raúl Garcés, un modelo de prensa se haya en la encrucijada.

Las deficiencias de nuestros medios de comunicación y la necesidad de su transformación es un tema que aflora hoy en cualquier conversación sobre Cuba. En un diálogo con Félix Povedano, de Tercera Información, me interrogaron sobre el tema y expliqué: “es difícil que tú te encuentres un revolucionario cubano que esté feliz con el comportamiento de nuestros medios (…) porque nuestros medios de comunicación todavía no expresan toda la pluralidad de nuestra sociedad, no están acordes con el nivel de formación, cultural y educativo que ha alcanzado nuestra población y, desde luego, la percepción que hay es que tienen que reflejar los distintos puntos de vista de la población, deben ser más cercanos y críticos con nuestra realidad”.

Se acude también a los paradigmas históricos. María del Carmen Ramón, de CubaAhora, me preguntó “¿Cuánto cree que tienen la Cuba de hoy y el periodismo que se hace en nuestro país de Rubén?, y ¿cuánto nos falta?”, le respondí: “Su honestidad, su compromiso con los humildes, su antiimperialismo. Creo que nos falta su creatividad, su originalidad, en eso tenemos un camino por recorrer. Cuando vemos a Rubén y al propio Pablo de la Torriente Brau, nos damos cuenta de que son herejes, son iconoclastas. Yo creo que esa herejía tiene que estar en nuestro periodismo, la herejía de Fidel, de la Revolución cubana; nosotros tenemos que hacer compatible esa herejía revolucionaria con nuestro periodismo. Es muy difícil por las circunstancias en la que se desenvuelve, pero creo que no hay otro camino si queremos que perdure, sin hacer concesiones a los que nos piden concesiones. Sin embargo, yo sí creo que tenemos que representar mejor los intereses de nuestra gente, esos por los que vivió, se sacrificó y murió Rubén Martínez Villena. No podemos dar lugar a que tengan que buscar información fuera de nuestro periodismo”.

Tracey Eaton, periodista norteamericano, también ha incluido el tema en sus encuestas a  blogueros cubanos y esta fue mi respuesta: “Los revolucionarios, y es a lo que nos ha llamado nuestro Presidente en los últimos tiempos con mucha insistencia, tenemos el deber y el derecho de ser muy críticos con nuestra obra, es la única manera de hacer que sea mejor. Y es un error concederle el monopolio de la crítica al gobierno norteamericano. Yo creo que también mientras más críticos seamos, más profundos en esa crítica con nuestro proyecto, también lo defenderemos mejor.”

No creo haber aportado nada nuevo, son aspectos reiterados por muchos desde hace bastante tiempo. Lo nuevo aquí es la circunstancia. Por un lado la transformación del modelo económico en curso en la sociedad cubana; por otro, el minucioso inventario de problemas de raíz ética que acaba de realizar el Presidente Raúl Castro ante la Asamblea Nacional del Poder Popular colocan al periodismo cubano ante un gran desafío profesional que es también una oportunidad. Se trata, creo, de abordar a profundidad las causas de esas problemáticas y hacerlo de modo tal que contribuya a movilizar las enormes reservas morales del pueblo cubano con un lenguaje y una factura que comuniquen desde los datos y los hechos la urgencia de la participación popular en su enfrentamiento y reflejen, sin retórica ni triunfalismo, los métodos empleados para solucionarlos allí donde haya una victoria que mostrar.

No será posible donde haya un jefe que no vea en la prensa un instrumento para rendir cuentas al pueblo al que se debe y una vía para lograr que éste actúe con más conciencia, al estar mejor informado, ante los derroteros que enfrentamos. Ver al compañero Raúl y al Jefe de la Comisión de implementación de los Lineamientos Económicos y Sociales abordar en la Asamblea Nacional los más complejos problemas con transparencia y realismo debería convertirse en una guía de actuación de nuestros cuadros a todos los niveles.

Hoy, con la circulación de la información multiplicada por las nuevas tecnologías el argumento de no analizar nuestros problemas para no dar armas al enemigo se vuelve en contra nuestra. En los errores y vacíos de nuestra prensa viene a pescar el enemigo y mientras más profesionales, más efectivos. Como escribió Fernando Martínez Heredia sobre The New York Times:

"puede ser un vehículo mucho más eficaz que los medios de comunicación que hacen el trabajo sucio, si se trata de confundirnos, dividirnos, ponernos a pelear alrededor de nuestros males y deficiencias, y de sembrar desconfianza y cizaña entre nuestros amigos de la América Latina, el Caribe y los propios EE.UU."

"Por eso me preocupa que en la ampliación de los contratos en unas relaciones que crecen, ellos lleguen a incluir el tratamiento de nuestras cuestiones sociales en los medios del imperialismo. Estamos viviendo en Cuba un tiempo crucial de enfrentamiento cultural entre el socialismo y el capitalismo. Los que bregamos a favor de la victoria del socialismo estamos obligados a actuar acertadamente y a mostrar con claridad las cuestiones principales, porque, en tiempos como estos, esas cuestiones exigen claridad y determinación."

En esas condiciones nuestra torpeza -que tiende a tratar con métodos administrativos procesos que son en primer lugar ideológicos- puede alimentar heroísmos fatuos. Una joven periodista ha escrito que "lo que falta en nuestra prensa no es coraje para decir la verdad. Lo que nos falta es ética periodística, consciencia social, compromiso con la historia. Porque hoy cualquiera hace una catarsis, escribe par de líneas agresivas y se convierte en héroe o heroína. La censura se ha vuelto una distinción. Ser marginado, contrariado, excluido, incomprendido. Cualquiera puede hacerse de un nombre a golpe, o a mimos, de la censura."

Se puede escribir muy bien sin jamás haber dedicado una letra a la libertad de nuestros cinco hermanos injustamente condenados en Estados Unidos, abstenerse de aceptar invitaciones a Venezuela para no verse atrapado en la intensa lucha de clases que allí ocurre y estar siempre dispuesto a criticar el país donde vives en las páginas que te puedan abrir los grandes medios. Puede ser hasta un derecho, y muy respetable si no sientes reflejadas tus opiniones en lo que publica nuestra prensa, aunque sería un error reconocer a quien preserva así sus contratos con la industria mediática global autoridad para brindarnos lecciones de ética y periodismo.

Para evitar el triste final del "planeta de los avestruces" no podemos seguir "todos felices con la cabeza en el agujero", evadiendo problemas que gritan a nuestro alrededor y afectan la vida del pueblo pero el periodismo es investigación, mirada aguda y no la anécdota fútil y quejosa por lo que me puede haber sucedido a mi o a mi vecino.

A raíz del anterior Congreso de la UPEC, Fidel escribió a los participantes: "La verdad en nuestros tiempos navega por mares tempestuosos, donde los medios de divulgación masiva están en manos de los que amenazan la supervivencia humana con sus inmensos recursos económicos, tecnológicos y militares. ¡Ese es el desafío de los periodistas cubanos!". A pesar de ello resulta muy peligroso que de tanto malinformar sobre los acontecimientos internacionales fomentemos un rechazo a la política en amplios sectores, especialmente jóvenes, y terminemos alimentando en ellos -al decir de Martí- el "aldeano vanidoso" que cree que "el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos" justo cuando más agresivos son los aparatos ideológicos del imperialismo.

Ni aldeanos, ni avestruces. "Desde el punto de vista revolucionario, no importan las discrepancias; lo que importa es la honestidad con que se opine", escribió Fidel hace cinco años a los periodistas cubanos y Raúl ha venido reiterando -desde el análisis popular  de su discurso el 26 de julio de 2007 en Camagüey- la misma idea porque los retos que Cuba asume requieren movilizar la inteligencia, el esfuerzo y el compromiso de cada cubano y para ello hay pocos  instrumentos como el buen periodismo. De transformar métodos de trabajo, estructuras y sistemas de dirección para que la honestidad revolucionaria pueda triunfar sobre la mediocridad y el burocratismo que en otros lugares enterraron el socialismo,  se tratará en estos días.  (Publicado en CubAhora)

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La prensa en Cuba se mueve

por JORGE LEGAÑOA ALONSO

Acusada de inmovilismo, oficialista, lejana de la realidad del cubano, la prensa nacional vuelve al colimador de muchos en la víspera del congreso de la organización que agrupa a los profesionales del sector, la Unión de Periodistas de Cuba.

Lo que debiera ser momento de recuento de los últimos años de trabajo y concertación de futuro, está siendo utilizado para abrir fuego –sin misericordia– contra los medios de comunicación masiva y sus hacedores.

No pretendo tapar el sol con un dedo. Mucho se ha hablado de las problemáticas de los medios de comunicación masiva y de las articulaciones de este con “el poder”, pero no me enfoco ahora a allí. Me voy en esta ocasión al comentario que pulula: hueco, sin argumentos, tecnicista, pesimista en extremo, que habla del apocalipsis y propone poco.

He rastreado en la web algunas palabras en la búsqueda de una oración. “Estás buscando un Kamikaze”, se sonríe alguien al enterarse en qué ando. Por ejemplo, una y otra vez criticamos a Granma, el órgano del Comité Central del Partido, pero jamás aparece en esos artículos una propuesta o al menos el enlace de un buen material escrito –a manera de sugerencia– para que sea publicado y ese diario “mejore” sus contenidos.

La oración que busco en los “analistas profundos” es sencilla: “Quiero transformar el Granma de todo el pueblo”. Y acto seguido la propuesta nada mágica o burócrata y que muy bien vendría:

“Lista de los ‘kamikazes’ que se proponen de voluntarios para llenar las redacciones del Yate.

1.-Perenzejo Pérez.

2.-

3.-

4.-

Y si la distancia o los compromisos fueran muchos, al menos saber que un ejército de gente quiere contribuir a cambiar el reflejo de nuestra Cuba en el periódico de mayor circulación del país.

Me quito el sombrero todos los días ante los que “hacen”: periodistas, fotorreporteros, camarógrafos, personal de apoyo y directivos, que en las condiciones de una sociedad compleja que se ha transformado en los últimos años por la tozudez de un gobierno, el estadounidense, con su bloqueo a una Isla que no renuncia a crear aquí el Socialismo que nadie ha alcanzado en plenitud.

Fui de los niños que han vivido las bondades de la salud y la educación, pero también las penurias de nuestro proyecto socialista, que subsistió al periodo especial gracias a los mil inventos de la familia; de los que miraba las pizzas con resquemor ante la posibilidad de un queso- condón derretido, los de las piernas medio arqueadas de tanto pedal en bicicleta, y que también vio menguar las páginas del diario que llegaba a casa o sus hojas asemejarse más a un papiro antiguo que al diario de la mañana, pero ese fue el periódico, el noticiero de la televisión y la radio a la que muchos se aferraron con la esperanza de que saldríamos adelante y aquí estamos.

Es cierto, tenemos mucho que transformar, pero hablo de “tenemos” y me pregunto, ¿dónde están las otras manos? Mientras, anhelo que mi nombre –lo pongo como el primero en esa lista de los “kamikazes”– no sea el único entre los que están dispuestos, mañana mismo, a revolucionar todo en los medios de comunicación masiva en cualquier lugar de Cuba. Y si la cosa es de navegar, pues en el yate, cuál mejor que ese que trajo la sonrisa a este país.

Llega el 9no Congreso de la UPEC y no soy de los que les gusta hablar y punto, sino comprometerse, trabajar, proponer… Esa última cualidad que aprendí en Juventud Rebelde: Soñar, proponer e investigar. Ahí está el meollo del asunto.

Mediaciones más, autorregulaciones menos, o si lo preferimos –para no andar de refinado y por las ramas– censuras o autocensuras, dejemos lo fútil y vanidoso de pretender una prensa químicamente pura –ya lo dijo Nicolás Guillén que no existe nada puro– y asumamos el reto de lidiar con lo que hoy nos lastra.

Lo más importante es enfrentar junto al pueblo lo corrupto de la sociedad –caiga quien caiga– y comencemos a hacer periodismo con el corazón bien en la izquierda, la sangre roja y los oídos en la tierra.

Hace algunos días escuchaba al presidente Raúl referirse a todo cuanto lastra la sociedad. Me cuestiono, ¿acaso la prensa que hacemos no es el reflejo de la sociedad que tenemos? Se puede debatir mucho en torno a eso.

No son pocas las regulaciones jurídicas que existen para el trabajo de la prensa, desde la propia Constitución hasta las reiteradas indicaciones partidistas. ¿Son suficientes? Quizás no, pero sí aisladas. ¿Qué ha pasado con esas normas? Algunos entes comprometidos con hacerlas cumplir, las ignoran olímpicamente. ¿No sucede lo mismo en una parte de la sociedad?

Una Ley de Prensa estoy seguro llegará, pero ahora mismo creo que no es lo fundamental. Fenómenos mil veces dichos siguen frenando la prensa que el pueblo está pidiendo y no es precisamente por la falta de una regulación jurídica, sino de cabezas duras –y también a veces huecas– que desde la comodidad de su aire acondicionado empapelan el mundo y no tienen los oídos cerca de los inquietos. La palabra de orden es SERVIR al pueblo. ¿Se olvidó ese concepto?

Urge que el país entero gane en cultura de comunicación, no solo la prensa, sino dentro de las propias instituciones, el gobierno, el Estado. En la medida que todos los actores –no son pocos– sientan la necesidad de COMUNICAR algo, la sociedad se irá transformando y la prensa –en su concepto más amplio: escrita, radial, televisiva o los digitales– logrará parecerse más a su gente que a la utopía individual de país.

Hace apenas unos días vi como un trabajo escrito por una bloguera –entiéndase los que escriben en una plataforma digital con una política editorial y visión muy personal– migraba de su plataforma a las páginas impresas de Granma. Según me contaron, los teléfonos no dejaron de sonar en todo el día pidiendo conocer a la muchacha valiente y a los que se unieron para defender sus derechos ante un conductor indolente.

No es solo una campanada, llegó el momento de la verdadera y decisiva transformación de nuestros medios de comunicación masiva. Tengo fe en ello; viene caminando. Contrario a lo que algunos piensan la prensa se está moviendo y no es solo cuestión de congresos.

miércoles, 10 de julio de 2013

Comunidad Blogosfera Cuba: nueva articulación de blogueros cubanos

Comunidad Blogosfera Cuba: nueva articulación de blogueros cubanos

Por Alejandro Ulloa García

Contar la realidad de la isla ya no es el único objetivo de un extenso grupo de blogueros cubanos. Desde este domingo 7 de julio de 2013, la consolidación y definición de la “Comunidad Blogosfera Cuba” penetra en la realidad nacional como una nueva forma de participación social.

Mientras en el Palacio de las Convenciones la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) realizaba sus primeras sesiones ordinarias, al mismo tiempo, durante tres días, el Centro Dr. Martin Luther King Jr. acogió a más de cuarenta blogueros de diferentes provincias en busca de concertar esfuerzos e intereses en “la visión compartida de una Cuba mejor”.

Más allá de las bitácoras, opiniones y agendas personales de sus integrantes, Blogosfera Cuba pretende articular espacios y acciones, dentro y fuera de las redes, donde el debate y la constante participación generen nuevos y mejorados contenidos de cara a la red así como el necesario impacto social.

El acceso a internet de un sector de la población, con mayoría de periodistas, hace que hoy los vacíos de la prensa cubana, las necesidades de expresión fuera de los límites tradicionales y la urgencia de agendas públicas más acordes a la realidad sean algunas de las marcas fundamentales de quienes asumen un blog.

Acorde a ello, las profesoras Elaine Díaz y Rosa Míriam Elizalde compartieron en sus talleres las nuevas formas de socialización que internet ha posibilitado en Cuba y cómo ello puede influir en la generación de una sociedad con otros códigos de funcionamiento y circulación de la información a través de nuevas redes de interacción.

A su vez, varias personalidades acompañaron este fin de semana a los blogueros en sus talleres y discusiones: René González, Ricardo Alarcón de Quesada, Edmundo García, y el actor español Willy Toledo intercambiaron visiones, preguntas y respuestas sobre la realidad cubana y las particularidades de bloguear en Cuba.

Sin embargo, y más allá de chistes de “evento de primer nivel”, el encuentro del fin de semana reunió a amigos que han escalado el Pico Turquino, que han visitado la Ciénaga de Zapata y organizado eventos como el TwittHab como el 2.0.

No es casualidad entonces que la amistad que los une provenga de proyectos compartidos de nación y que, como política principal de Blogosfera Cuba busquen la inclusión de la mayor cantidad de blogueros cubanos –dentro y fuera de Cuba– en un espacio plural, diverso, respetuoso de las individualidades, pero con intereses colectivos bien definidos.

Blogosfera Cuba tiene presencia en la mayor parte de las redes sociales y tecnológicamente sirve como una autopista de entrada a los diferentes blogs que han solicitado su inclusión.

Al finalizar una de las tardes de debates, las palabras del reverendo Raúl Suárez, Director del Centro Dr. Martin Luther King Jr. y diputado a la ANPP, conmovieron a todos cuando brindó incondicionalmente su ayuda y la de la institución que dirige porque “en esencia, luchamos por lo mismo, por construir en nuestra patria una sociedad cada vez más justa y cada vez más humana”.

En los próximos meses, Blogosfera Cuba tiene planificado ya su próximo encuentro “de guerrilla” y pretende unir y construir sobre las bases que acordaron seguir este fin de semana.

Los blogueros reunidos en el CMLK / Foto: Claudio Peláez Sord

viernes, 7 de junio de 2013

Mis sospechas sobre Granma

Nuevos internautas cubanos

por Alejandro Ulloa García

La cobertura de este suceso en Granma deja mucho que desear, ¿o cuestionar?

Cuando salgo de la red y aterrizo en el periódico Granma, normalmente una molestia me descompensa el pulso –para no decir otras cosas. Pero lo de estos días ha sido el colmo. Si quieren esconder información, está bien; si no quieren llamar a las cosas por su nombre, igual me da: ya el pueblo les está pasando la cuenta hace rato; pero con lo ocurrido recientemente con internet sobrepasa ya todos los límites: ¡viola los principios básicos del periodismo!

El pasado lunes 27 de mayo “circuló” la noticia de que –como dice mi amigo Alejo– “la American Telephone Company (ETECSA, por sus siglas en español)” ampliaría el acceso a internet  para cubanos “con la activación de 118 salas navegación” en el país que comenzarían a funcionar este martes 4 de junio.

Granma, ni una palabra.

El martes 28, por el estilo: el tema brillaba por su ausencia. Pero que se retrasen en dar una noticia es algo bastante común: es Granma, a fin de cuentas.

La prensa y los periodistas

Por: alejo3399
Un buen amigo me dice que me sumo yo al nuevo deporte nacional de Cuba, que es criticar a los periodistas, y entonces creo imprescindible entrar en el asunto porque, básicamente, me ha picado esa apreciación. Según la mía, nunca se juzgó en este blog el papel individual que desempeñan los periodistas cubanos en el estado actual de cosas asociadas a la prensa. Y no lo he hecho porque no me creo con ese derecho, que sí tendría, en cierta medida, si permaneciera dentro del potaje.

Hablando en buen cubano diría también que los periodistas que trabajan en los medios fueron, son y serán mi gente, mis socios, y que no me da mi reverendísima gana hablar mal de ellos. Pero que no los juzgue no significa que no tenga criterio sobre lo que hacen o dejan de hacer, sí lo tengo, solo que lo humano, humano es, y humanamente debe tratarse.

La prensa, en cambio, no es cosa humana. A la prensa entonces y siempre ejerciendo mi simple derecho de consumidor, no sentando cátedras de nada sí la critico, y por lo claro, eludiendo el bosque y las tangentes. He dicho de ella (entre muchas otras cosas seguro) que es aburridísima, irresponsable, huérfana de periodismo, facilista, despersonalizada, pretenciosa, repleta de los vicios más viejos del oficio, falta de ética, e irrespetuosa del ciudadano que quiere y merece saber más y saber mejor de lo que pasa en su país y en el mundo. Todo esto lo firmaría yo de nuevo en cualquier momento, aunque puesto así, de bloque en un solo párrafo, suene muy duro y sobredimensionado…

jueves, 6 de junio de 2013

Razones para una Ley de Medios

ley de medios-cubaPor: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)

Si hay algo peor que un pueblo desinformado es un pueblo mal informado. Hace poco vimos los resultados de esto cuando en Venezuela algunas personas propagaron la noticia de que en los Centros de Diagnósticos Integrales (CDI) los médicos cubanos estaban escondiendo urnas electorales para materializar un supuesto fraude. Otros publicaron fotos antiguas diciendo que mostraban cómo se quemaban las boletas electorales para evitar el recuento. Los resultados los conocemos todos: varios CDI fueron atacados por grupos violentos y más de 10 personas fueron asesinadas en las calles.

Por todos son conocidas las limitaciones de nuestra prensa para informar al pueblo –la prensa, no los periodistas- y sobran los ejemplos de los temas que dejamos de tratar o los que tratamos a medias sin que existan razones para ello. No descubro el agua tibia si digo que eso solo se resolverá cuando se brinde toda la información y no solo las que son importantes según el juicio de los que deciden. Debemos ser eternos inconformes en este tema pero tener muy claro que no debemos buscar certificaciones de buena conducta desde fuera sino satisfacciones y reconocimientos desde dentro.

Hace unos días publiqué un post sobre la apertura de la Internet en Cuba y mencioné que “a mi juicio se impone una Ley de Medios en Cuba” lo que provocó críticas en ciertos medios, lo que no es para nada una sorpresa pues ellos aplican en su trabajo la misma metodología que los que antes mencionaba en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y otras naciones que “casualmente” no son del agrado del gobierno de los Estados Unidos.