miércoles, 13 de abril de 2016
José Martí y sus “apuntes de viajes”
martes, 8 de diciembre de 2015
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños: ¿hacia la emancipación definitiva?
Por: Salim Lamrani
Centro de Estudios Martianos
Introducción
En diciembre de 2011, bajo el liderazgo del presidente venezolano Hugo Chávez, nació la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que agrupa los 33 países del continente, con la excepción de Estados Unidos y Canadá. El objetivo, claramente expresado, era emanciparse de la coacción de la Organización de Estados Americanos, “Ministerio de las Colonias de Estados Unidos”, para retomar la famosa expresión del canciller cubano Raúl Roa, entidad históricamente bajo la influencia de Washington y desprestigiada por su alineamiento recurrente con la política del poderoso vecino.
lunes, 28 de septiembre de 2015
Salim Lamrani: "Los cubanos seguirán siendo los autores de su modelo económico" Salim Lamrani, Tarik Bouafia
1 - En tu nuevo libro que se va a publicar este mes (septiembre del 2015) y cuyo título es : « Cuba, palabra a la defensa », haces preguntas a diez personalidades relacionadas con Cuba, por ejemplo Eusebio Leal o también Alfredo Guevara. Tras el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales entre Cuba y Estados Unidos ¿cuál es la opinión general en cuanto al porvenir de la Revolución cubana, de sus instituciones, su modelo social y las reformas económicas anunciadas ? ¿ Es de temer en adelante una forma de imperialismo económico y cultural de Estados Unidos en contra de Cuba ?
Salim Lamrani : Cuba siempre declaró estar dispuesta a normalizar sus relaciones con Estados Unidos con la condición de que éstas se funden en tres principios fundamentales : igualdad soberana, reciprocidad y no-ingerencia en los asuntos interiores. Conviene recordar que, en el conflicto entre La Habana y Washington, la hostilidad es unilateral. Estados Unidos es quien impone sanciones económicas obsoletas, crueles, sin eficacia y que martirizan al pueblo cubano desde 1960. Estados Unidos es quien invadió militarmente a Cuba en abril del 1961. Estados Unidos es quien amenazó a Cuba con una desintegración nuclear en octubre del 1962. Estados Unidos es quien financia una oposición interna, en Cuba, para conseguir un cambio de régimen. Estados Unidos es quien emite programas de radio y de televisión ilegales y subversivos en dirección a Cuba y con la meta de destabilizar la sociedad. Por fin, Estados Unidos es quien lleva a cabo una guerra política, diplomática y mediática contra Cuba.
Por su parte, Cuba nunca agredió a Estados Unidos en toda su historia. Al contrario ; ya en 1959, Fidel Castro expresó su voluntad de tener relaciones cordiales y pacíficas con Washington. A modo de respuesta, Estados Unidos le aplicó a Cuba una política de una brutalidad extrema.
martes, 1 de septiembre de 2015
Entrevista a Salim Lamrani sobre su nuevo libro Cuba, parole a la defense!
martes, 4 de agosto de 2015
25 verdades del economista Thomas Piketty sobre la deuda griega
lunes, 11 de mayo de 2015
Visita histórica del presidente #francés a #Cuba
Por: Salim Lamrani
Al Mayadeen
François Hollande realiza una visita a Cuba para reforzar las relaciones entre ambos países.
El 11 de mayo 2015, precisamente un mes después del encuentro histórico entre Barack Obama y Raúl Castro en la Cumbre de las Américas en Panamá, François Hollande realiza una visita oficial a Cuba, convirtiéndose en el primer presidente francés que viajará a la isla. Aprovechando un contexto internacional favorable con el acercamiento operado por Washington y La Habana desde el 17 de diciembre de 2014, así como el proceso de normalización entre la Unión Europea y Cuba desde febrero de 2014, París refuerza sus lazos con la mayor de las Antillas.
Una visita minuciosamente preparada
Varios viajes oficiales precedieron a esta visita histórica. En un primer tiempo, el 12 de abril de 2014, Laurent Fabius, ministro francés de Relaciones Exteriores, realizó una estancia en Cuba donde lo recibió el presidente Raúl Castro.[1] Se trataba entonces de la primera visita del jefe de la diplomacia francesa desde el viaje de Claude Cheysson en agosto de 1983.[2] Con esta iniciativa oficial, París ratificó el fracaso de la política de sanciones de Bruselas, que aplica la Posición Común a la Isla desde 1996.
lunes, 30 de marzo de 2015
Fidel Castro, arquitecto de la soberanía nacional de #Cuba
Por: Salim Lamrani
Al Mayadeen
El líder revolucionario ha realizado el sueño del Apóstol y Héroe Nacional José Martí de una Cuba independiente y ha devuelto su dignidad al pueblo de la Isla.
El triunfo de la Revolución en Cuba el 1 de enero de 1959 engendró la más importante transformación social de la historia de América Latina. Al derrocar el orden y las estructuras establecidas, Fidel Castro puso en tela de juicio el poder de la oligarquía batistiana y de los conglomerados de dinero y ubicó al ser humano en el centro del nuevo proyecto de sociedad dedicando los recursos nacionales al pueblo.
La principal conquista de la Revolución cubana es la independencia y la soberanía tan anheladas por el pueblo cubano desde el siglo XIX y por las cuales José Martí sacrificó su vida en 1895. Al poner fin a más de 70 años de dominio de Estados Unidos sobre la Isla, Fidel Castro devolvió a los cubanos su dignidad perdida durante la intervención estadounidense en la guerra de independencia de Cuba en 1898 y la ocupación militar que había transformado a la Isla en simple protectorado. El presidente John F. Kennedy no se equivocó: “Fidel Castro forma parte del legado de Bolívar. Deberíamos haber dado al fogoso y joven rebelde una bienvenida más calurosa en su hora de triunfo”[1].
Para entender la importancia simbólica de Fidel Castro en la historia de Cuba resulta necesario remontarse a principios del siglo XIX, en el momento en que la isla empezó a suscitar las apetencias del “vecino pujante y ambicioso”.[2] En efecto, Cuba es una de las más antiguas inquietudes de la política exterior de Estados Unidos. En 1805 Thomas Jefferson evocó la importancia de la isla enfatizando que su “posesión [era] necesaria para asegurar la defensa de la Luisiana y de la Florida pues [era] la llave del Golfo de México. Para Estados Unidos, la conquista sería fácil”.[3] En 1823 John Quincy Adams, entonces secretario de Estado y futuro presidente de Estados Unidos, aludió al tema de la anexión de Cuba, elaborando la famosa teoría de la “fruta madura”: “Cuba, separada por la fuerza de su propia conexión desnaturalizada con España e incapaz de sostenerse por ella misma, tendrá necesariamente que gravitar en torno a la Unión Norteamericana y sólo a ella”. [4] Así, durante el siglo XIX, Estados Unidos intentó comprar Cuba a España al menos seis veces.
Durante la Primera Guerra de Independencia, de 1868 a 1878, los insurrectos cubanos, afligidos por profundas divisiones internas, fueron derrotados por el ejército español. Estados Unidos brindó su apoyo a España vendiéndole las armas más modernas y se opuso resueltamente a los independentistas, persiguiendo a los exilados cubanos que intentaban brindar su contribución a la lucha armada[5]. El 29 de octubre de 1872 el secretario de Estado Hamilton Fish hizo partícipe a Daniel Edgar Sickles, entonces embajador estadounidense en Madrid, de sus “augurios de éxito para España en la supresión de la revuelta”. Washington, opuesto a la independencia de Cuba, deseaba tomar posesión de la Isla.[6]
sábado, 8 de noviembre de 2014
Cumbre de las Américas: #Cuba plebiscitada, Estados Unidos aislado
Por: Salim Lamrani Opera Mundi
A pesar de las múltiples presiones de Estados Unidos, América Latina se niega a organizar la próxima Cumbre de las Américas sin la presencia de Cuba.
Por primera vez en su historia, la próxima Cumbre de las Américas que tendrá lugar en mayo de 2015 en Panamá podrá contar con la presencia de Cuba, víctima de ostracismo desde el triunfo de la Revolución en 1959 por parte de Estados Unidos con su expulsión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962. La Habana no pudo participar en las ediciones anteriores de 1994, 1998, 2001, 2005, 2009 y 2012. Este séptimo encuentro, que agrupa a los 34 países miembros de la OEA cada tres o cuatro años, sucede a la Cumbre de Cartagena, Colombia, de abril de 2012, donde virulentos debates enfrentaron a Estados Unidos (apoyado por Canadá) a los demás Estados, que no aceptaban la ausencia de Cuba. Las naciones del continente decidieron por unanimidad que no podían tener lugar más reuniones sin la presencia del Gobierno de La Habana, aislando así a Washington.
Durante décadas Cuba se encontró aislada por las presiones de la Casa Blanca. Así en 1962 todas las naciones, de Canadá a Argentina, rompieron las relaciones con La Habana, con la notable excepción de México. Hoy todos los países de América tienen relaciones diplomáticas y comerciales normales con Cuba, con la excepción de Estados Unidos.
miércoles, 5 de marzo de 2014
50 verdades sobre Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana
Opera Mundi
El presidente Hugo Chávez, quien falleció el 5 de marzo de 2013 de un cáncer a los 58 años, marcó para siempre la historia de Venezuela y de América Latina.
1. Jamás en la historia de América Latina, un líder político alcanzó una legitimidad democrática tan incontestable. Desde su llegada al poder en 1999, hubo 16 elecciones en Venezuela. Hugo Chávez ganó 15, de las cuales la última el 7 de octubre de 2012. Siempre derrotó a sus rivales con una diferencia de 10 a 20 puntos.
2. Todas las instancias internacionales, desde la Unión Europea hasta la Organización de Estados Americanos, pasando por la Unión de Naciones Suramericanas y el Centro Carter, se mostraron unánimes al reconocer la transparencia de los escrutinios.
3. James Carter, antiguo presidente de Estados Unidos, incluso declaró que el sistema electoral de Venezuela era “el mejor de mundo”.
4. La universalización del acceso a la educación instaurada en 1999 tuvo resultados excepcionales. Cerca de 1,5 millones de venezolanos aprendieron a leer y escribir gracias a la campaña de alfabetización denominada Misión Robinson I.
5. En diciembre de 2005, la UNESCO decretó que se había erradicado el analfabetismo en Venezuela.
6. El número de niños escolarizados pasó de 6 millones en 1998 a 13 millones en 2011 y la tasa de escolarización es ahora de 93,2%.
viernes, 21 de febrero de 2014
Detrás de estos estudiantes se esconde la oposición golpista
Salim Lamrani, Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos a quien entrevistamos sobre los acontecimientos en Venezuela, expresa a El Watan su opinión. Considera que Estados Unidos desempeña un papel clave en la desestabilización de Venezuela. Y que los estudiantes contestatarios no son representativos del mundo universitario.
-Según usted ¿cuál sería el peso real en términos de representatividad y de movilización de los estudiantes protestatarios?
SL: Las actuales manifestaciones en Venezuela son una reminiscencia preocupante de los acontecimientos de abril de 2002 que desembocaron en un golpe de Estado contra el Gobierno elegido democráticamente del presidente Hugo Chávez. Recordemos que en 2002, protestas similares organizadas por la derecha venezolana causaron varias víctimas tanto entre los partidarios del Gobierno como entre sus detractores. Sabemos lo que sucedió después: una parte del ejército en connivencia con los medios privados del país y la oposición radical rompieron el orden constitucional e impusieron una dictadura que afortunadamente sólo duró 48 horas gracias a la movilización masiva del pueblo.
No hay que esconder la cabeza: detrás de estos estudiantes –que están lejos de representar a todos los estudiantes del país– se oculta la oposición golpista y antidemocrática, apoyada política y financieramente por Estados Unidos. La oposición siempre se ha negado a aceptar la voluntad popular desde 1998. El objetivo es desestabilizar el país con el fin de justificar luego un golpe de fuerza. Dado que la derecha venezolana es incapaz desde 1998 de tomar el poder por la vía democrática, opta por la violencia.
-¿Hasta qué punto es legítima la aspiración democrática de la protesta de los estudiantes que se manifiestan en las calles de Caracas contra “la vida cara y la inseguridad”? ¿Acaso estamos frente a una nueva confrontación que opone la oposición liberal a los chavistas, acusados de “absolutismo” por los jóvenes?
jueves, 5 de diciembre de 2013
25 verdades para Yoani Sánchez sobre el papel de la mujer en Cuba
Durante una videoconferencia que organizó el Departamento de Estado de Estados Unidos el 29 de octubre de 2013, la famosa disidente cubana lamentó el papel “marginal” de la mujer en Cuba. Según Yoani Sánchez, la mujer cubana constituye “el último eslabón de una cadena de improductividades e ineficiencias”. He aquí algunas verdades al respecto que contradicen su punto de vista.
1. Desde el triunfo de la Revolución en 1959, el Estado cubano ha hecho de la emancipación de la mujer una de sus prioridades, con la creación en agosto de 1960 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que fundó Vilma Espín, que cuenta hoy con más de 4 millones de miembros.
2. Antes de 1959, las mujeres sólo representaban el 12% de la población activa y recibían una remuneración sensiblemente inferior a la de los hombres por un empleo equivalente.
3. Hoy, por un mismo trabajo, la legislación cubana impone que el salario de la mujer sea exactamente igual al del hombre.
4. Cuba es el primer país del mundo en firmar la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, y el segundo en ratificarla.
5. De los 31 miembros del Consejo de Estado cubano, 13 son mujeres, o sea el 41,9%.
6. Hay 8 mujeres ministras sobre 34, o sea el 23,5%.
lunes, 18 de noviembre de 2013
Cómo limitan las embajadas occidentales los viajes de los cubanos
Viajar al exterior es un vía crucis para los cubanos. Pero no forzosamente por las razones que uno cree…
Como todos los pueblos, los cubanos aspiran a viajar y descubrir el mundo, sea como simple turista o para realizar un proyecto personal o profesional. Los obstáculos son numerosos cuando se procede de un país del Tercer Mundo, y aún más cuando uno viene de la isla del Caribe. Pero, contrariamente a lo que se podría pensar, no son sólo de orden financiero o político.
En efecto, incluso antes de la reforma migratoria que adoptó el gobierno de Raúl Castro en enero de 2013 que permite a los cubanos viajar sin autorización de las autoridades, la inmensa mayoría de las personas que solicitan este permiso recibían una respuesta positiva de La Habana. Así, entre el año 2000 y el 31 de agosto de 2012, de un total de 941.953 solicitudes, el 99,4% quedo satisfecho. Sólo el 0,6% de las personas no pudieron conseguir dicha autorización.
miércoles, 2 de octubre de 2013
El nuevo modelo cubano sigue siendo socialista
Opera Mundi
La actualización del modelo económico cubano suscita críticas y controversias. Para unos, Cuba abandonaría la vía del socialismo. En realidad, lejos de renunciar a su modelo de sociedad, la Isla preserva sus conquistas y perfecciona su funcionamiento.
Desde 2011 Cuba procede a la “actualización de su modelo económico”. El proyecto inicial, elaborado en noviembre de 2010, se sometió a un amplio debate popular (8 millones de participantes) que duró cerca de cinco meses hasta abril de 2011 y fue adoptado durante el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.[1]
Unos estiman que se trata de un regreso al capitalismo, a causa de la introducción de algunos mecanismos de mercado en la economía nacional. En realidad, el objetivo de los cubanos es perfeccionar su sistema para preservar las conquistas sociales, únicas en América Latina y el Tercer Mundo. Para ello, deben superar dos retos mayores: unos recursos naturales muy limitados y las sanciones que impone Estados Unidos desde 1960, que constituyen el principal obstáculo al desarrollo nacional. A ello conviene agregar las fallas propias del sistema, como la burocracia o la corrupción. El Presidente Raúl Castro fue claro al respecto: “La batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella dependen la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social”.[2]
viernes, 16 de agosto de 2013
50 verdades sobre Eduardo Chibás
Radio Miami
http://www.radio-miami.org/index.php/archivo/replica/518-50-verdades-sobre-eduardo-chibas
Principal figura política de la Cuba prerrevolucionaria, Eduardo Chibás, guía y fuente de inspiración de la juventud cubana de la época, fundador del Partido del Pueblo Cubano en el cual militó Fidel Castro, merece ocupar el puesto que le corresponde en la Historia.
1. Nacido el 15 de agosto de 1907 en Santiago de Cuba en el seno de una familia acomodada, Eduardo René Chibás y Rivas es el fundador del Partido del Pueblo Cubano o Partido Ortodoxo.
2. En su juventud, frecuenta el Colegio de los Jesuitas en Santiago de Cuba así como el Colegio de Belén, como lo haría Fidel Castro unos años después.
3. Con 17 años entra en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana.
4. En sus años universitarios, contribuye a las luchas contra la dictadura de Gerardo Machado (1925-1933) y se manifiesta el 17 de diciembre de 1925 para exigir la libertad de Julio Antonio Mella, fundador del Partido comunista de Cuba. Participa de modo solidario en su huelga de hambre.
5. En 1927, entonces miembro del Directorio Estudiantil Universitario (DEU), se opone a la prórroga de poderes del General Machado y es expulsado de la Universidad de La Habana.
6. Chibás paga su compromiso político a un precio alto. En agosto de 1931 es encarcelado y luego condenado a exilarse en 1932.
7. A la caída de Machado en agosto de 1933, regresa a Cuba y participa en la Revolución de septiembre de 1933.
8. Forma parte del Gobierno Revolucionario de Ramón Grau San Martín y desempeña un papel fundamental en la Comisión Ejecutiva. Liderado por Antonio Guiteras, el “Gobierno de los 100 días”, que empieza el 10 de septiembre de 1933, crea un Ministerio del Trabajo, establece la jornada laboral de 8 horas, elabora un sistema de pensiones y seguridad social para los obreros, legaliza los sindicatos, disminuye los precios de los productos de primera necesidad y decreta la autonomía universitaria.
lunes, 29 de julio de 2013
Las 25 verdades de Raúl Castro sobre Cuba
Opera Mundi
http://operamundi.uol.com.br/conteudo/opiniao/30158/25+verdades+de+raul+castro+sobre+cuba.shtml
Como de costumbre, el presidente cubano se mostró muy crítico durante su intervención el 7 de julio de 2013 ante el Parlamento cubano. Se afirma, otra vez, en su papel de primer disidente del país.
1. Con la legalización del dólar en 1993 después de la grave crisis económica que golpeó Cuba tras el desmoronamiento del bloque soviético, se estableció un sistema de dualidad monetaria en el país. En 2002, además del peso cubano y del dólar, se introdujo el peso convertible (CUC) en la isla. De 2002 a 2004 circularon así tres monedas en Cuba hasta la desaparición del dólar en 2004. Ahora, el peso cubano convive con el peso convertible con una diferencia de valor de 1 a 24. Esta doble moneda es fuente de desigualdad en la nación en la medida en que la mayoría de los cubanos reciben su salario en pesos cubanos y no en CUC, reservados al sector turístico. Raúl Castro es consciente de esta realidad. Según él, “el fenómeno de la dualidad monetaria constituye uno de los obstáculos más importantes para el progreso de la nación”.
2. El presidente cubano es un acérrimo detractor de la indolencia e incompetencia que caracterizan a veces los cubanos y enfatiza “la necesidad de una lucha enérgica y sin tregua contra los malos hábitos y los errores que en las más diversas esferas cometen diariamente muchos ciudadanos, incluso militantes”.
3. La crisis económica que engendró el Periodo Especial que empezó en 1991 ha tenido un impacto sumamente negativo en los valores de la sociedad cubana, que es ahora menos solidaria y más egoísta. “Hemos percibido con dolor […] el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”.
4. Raúl Castro fustiga los robos recurrentes que se comenten contra el Estado, que se han vuelto la norma: “Una parte de la sociedad ha pasado a ver normal el robo al Estado”.
5. El presidente denuncia también “las construcciones ilegales, además en lugares indebidos” así como “la ocupación no autorizada de viviendas”.
6. El reino de la “impunidad” favorece “la comercialización ilícita de bienes y servicios” en Cuba y afecta ampliamente la economía nacional y los recursos del Estado.
7. Un importante número de funcionarios cubanos no cumple los horarios en los centros laborales por los cuales reciben un salario, lo que impacta negativamente en la productividad del país y afecta al buen funcionamiento de los servicios públicos.
8. “El hurto y sacrificio ilegal de ganado” es un fenómeno en plena expansión, así como “la captura de especies marinas en peligro de extinción”, “la tala de recursos forestales, incluyendo en el magnífico Jardín Botánico de La Habana”
9. “El acaparamiento de productos deficitarios y su reventa a precios superiores” se ha vuelta una actividad lucrativa en Cuba donde personas sin escrúpulos aprovechan las dificultades y vicisitudes cotidianas de la población para dedicarse a la especulación.
10. El desarrollo de juegos ilegales está en pleno auge en la isla e implica sumas consecuentes.
11. La corrupción es una realidad endémica en Cuba y numerosos funcionarios aceptan “sobornos y prebendas”.
12. Cierta categoría de la población se dedica al “asedio al turismo”, lo que puede representar un grave peligro para la economía del país que depende de este sector, el cual representa la tercera fuente de ingresos de la nación.
13. Raúl Castro lamenta las violaciones del “deber ciudadano” y los atentados contra la vida en comunidad. Fustiga el escándalo diurno y nocturno, el hecho de marcar paredes o botar desechos en la vía, el consumo de alcohol en lugares públicos y conducir vehículos en estado de embriaguez, así como la destrucción de bienes públicos, hechos cada vez más recurrentes en la sociedad.
14. Las violaciones de las reglas elementales de la higiene, como la cría de cerdos en plena ciudad, ponen en peligro la salud de la población.
15. El fraude en el pago del pasaje en el transporte público también es un fenómeno preocupante, al cual se agrega el robo de los ingresos de la venta de pasajes por los propios “trabajadores del sector”.
16. A pesar de medio siglo de Revolución y la elaboración de un sistema social basado en la solidaridad y la ayuda a los más vulnerables, el presidente cubano constata que “se ignoran las más elementales normas de caballerosidad y respeto hacia los ancianos, mujeres embarazadas, madres con niños pequeños e impedidos físicos”.
17. Lo más grave según él es que “todo esto sucede ante nuestras narices, sin concitar la repulsa y el enfrentamiento ciudadanos”.
18. La educación es uno de los grandes logros del proceso revolucionario cubano y uno de los pilares de la cohesión social. No obstante, este sector no está exento de críticas. Raúl Castro denuncia la implicación de algunos maestros y familiares en casos de fraude académico, con consecuencias nefastas para la sociedad. “Es sabido que el hogar y la escuela conforman el sagrado binomio de la formación del individuo en función de la sociedad y estos actos representan ya no solo un perjuicio social, sino graves grietas de carácter familiar y escolar […]. La familia y la escuela deben inculcar a los niños el respeto a las reglas de la sociedad”.
19. Raúl Castro admite que aunque se hayan privilegiado la prevención y el trabajo político para resolver los problemas más que la fuerza coercitiva de la ley, conviene “reconocer que no siempre ha resultado suficiente”.
20. El presidente cubano reconoce que la plaga de la “corrupción administrativa” toca a los cuadros e incluso a algunos altos dirigentes.
21. “Hemos retrocedido en cultura y civismo ciudadanos”, enfatiza Raúl Castro.
22. “Tengo la amarga sensación de que somos una sociedad cada vez más instruida, pero no necesariamente más culta”.
23. El presidente cubano fustiga “la falta de exigencia, de orden y disciplina”, “la ausencia de sistematicidad en el trabajo a los diferentes niveles de dirección y la falta de respeto, en primer lugar por las entidades estatales de la institucionalidad vigente”.
24. ¿Cómo es posible exigir entonces que la población respete las reglas vigentes si el mismo Estado no respeta la ley?, pregunta Raúl Castro.
25. Como de costumbre, Raúl Castro se mostró directo, incisivo e implacable con los miembros de su propio gobierno: “Al propio tiempo, los dirigentes desde las instancias nacionales, hasta la base, deben abandonar la pasividad y la inercia en su conducta; deben dejar de mirar al otro lado, cuando el problema está aquí, para no verlo”.
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.
http://monthlyreview.org/press/books/pb3409/
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel
lunes, 22 de julio de 2013
“Los cubanos están dispuestos a normalizar las relaciones con Estados Unidos pero siempre hemos rechazado el diálogo”
Conversaciones con Wayne S. Smith (1/2)
Último embajador de Estados Unidos en Cuba
Salim Lamrani
Opera Mundi
Wayne S. Smith es el último diplomático estadounidense en ejercer en Cuba con el rango de embajador. Sin relaciones diplomáticas desde su ruptura unilateral con La Habana el 3 de enero de 1961, Washington siempre se ha negado a normalizar sus relaciones con Cuba, a pesar del fin de la Guerra Fría y la opinión unánime de la comunidad internacional.
Este diplomático de profesión, Doctor de la Universidad de George Washington y profesor asociado de la Universidad Johns Hopkins, es también director del “Programa Cuba” del Centro para la Política Internacional. Se le considera el mejor especialista estadounidense de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
Smith integró el Departamento de Estado en 1957 y ejerció en la Unión Soviética, Argentina y Cuba. Presente en la embajada estadounidense de La Habana durante el movimiento insurreccional cubano que dirigió el Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro, Smith asistió a la caída del dictador Fulgencio Batista. Tras la ruptura de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el Presidente John F. Kennedy lo nombró secretario ejecutivo de su Grupo de Trabajo sobre América Latina.
De 1979 a 1982, Smith estuvo a la cabeza de la Sección de Intereses Norteamericanos en Cuba y se distinguió por su política de diálogo y de acercamiento con La Habana bajo el gobierno de James Carter. En 1982, debido a un profundo desacuerdo con la nueva política de la Casa Blanca que elaboró el Presidente Ronald Reagan hacia Cuba, abandonó definitivamente el Departamento de Estado.
Partidario de una normalización de las relaciones con Cuba, Smith aborda en estas conversaciones su experiencia de diplomático en La Habana y la política de Estados Unidos durante los primeros años de la Revolución. Evoca también el acercamiento que inició James Carter con Fidel Castro. Este diálogo termina con una reflexión sobre la actual política de Estados Unidos bajo la administración Obama.
Salim Lamrani: Señor Embajador, ¿a cuándo se remonta su primera experiencia de diplomático en Cuba?
Wayne S. Smith: Mi primera experiencia de diplomático se remonta a agosto de 1958, en plena guerra revolucionaria de los insurrectos de Fidel Castro contra el régimen dictatorial de Fulgencio Batista. En realidad, mi nombramiento a la embajada de Estados Unidos en La Habana se debía más la casualidad que a una elección pensada. Tras dejar el ejército –era un marine–, deseaba integrar el mundo de la diplomacia, ¡con una especialidad en… chino! Luego me fui a estudiar en México y redacté una memoria de Máster que comparaba dos instrumentos de política exterior destinados a proteger zonas de influencias: la Doctrina Monroe en el continente americano y la de la Cortina de Hierro en Europa.
Regresé a Washington en noviembre de 1956, unos días antes del desembarco en Cuba de Fidel Castro con sus 81 guerrilleros procedentes de México, el 2 de diciembre de 1956. Integré la Oficina de Inteligencia y me pidieron que trabajara sobre Cuba. Mi papel consistía en averiguar si había alguna relación entre el Movimiento 26 de Julio (M 26-7) de Castro y los comunistas. No había encontrado absolutamente nada. No había ninguna conexión. Al contrario, el partido comunista cubano no apreciaba mucho a Castro. Había mucha desconfianza hacia él y prefería mantener sus distancias. El acercamiento entre el Partido Socialista Popular –así se llamaba el partido comunista de la época– y el M 26-7 ocurriría más tarde.
Luego integré el servicio de las Relaciones Exteriores. Me transfirieron inmediatamente a La Habana.
SL: ¿Cuál era su punto de vista en aquella época sobre el conflicto que oponía a Fidel Castro y Fulgencio Batista?
WSS: Tras pasar unas semanas en el servicio consular, integré el servicio político de la embajada y estaba encargado de analizar la situación interna. Desde aquella fecha hasta hoy sólo me he ocupado de Cuba. En 1958 estaba convencido de que Castro y sus partidarios tenían grandes posibilidades de conseguir la victoria y que su gobierno sería mucho mejor que el de Batista.
Apoyamos a Batista durante años, incluso durante la guerra insurreccional pues éramos conscientes de que Castro haría una verdadera revolución no sólo en Cuba, sino también en el resto del continente. Había declarado que transformaría los Andes en la Sierra Maestra –macizo montañoso donde se desarrolló la guerrilla del M 26-7– de América Latina. Por supuesto, ello significaba que se opondría a la política de Estados Unidos y reduciría nuestra influencia en el continente, favoreciendo la llegada al poder de gobiernos que se emanciparían de nuestra influencia. Por consiguiente, desde el inicio, nuestra actitud hacia Castro fue hostil.
SL: ¿En qué momento tomó Estados Unidos la decisión de derrocar al gobierno de Fidel Castro?
WSS: Enicho a mi esposa Roxy que me iba a perder el tren de la historia pues me encontraba en aquella época en Buenos Aires, como responsable de la sección política de la embajada de Estados Unidos. Pero, afortunadamente, recibí inmediatamente un cable que me invitaba a regresar urgentemente a Washington para participar en los primeros intercambios con los cubanos, que tuvieron lugar en Nueva York. Los primeros encuentros se celebraron en el modesto hotel Roosevelt, y prosiguieron en el lujoso hotel Plaza. Nueo, llegamos a la conclusión de que no era posible llegar a un acuerdo con Cuba, particularmente por el discurso sumamente hostil de Castro y el apoyo popular del cual disponía. El Presidente Eisenhower tomó entonces la decisión de derrocar a Castro. A partir de ahí empezaron las acciones destinadas a acabar con él.
SL: Pero ya había actos terroristas contra Cuba desde finales de 1959. Aviones procedentes de la Florida ya bombardeaban Cuba.
WSS: Sí, pero no se trataba de nuestros aviones. Los exilados organizaban esas operaciones. ¿Los apoyaba la CIA? Probablemente. Pero no se trataba de una acción oficial del gobierno de Estados Unidos. En cambio, a partir de marzo de 1960, las acciones que se llevaron contra Cuba formaban parte de un programa oficial destinado a derrocar el poder en La Habana.
SL: No obstante, al triunfo de la Revolución en enero de 1959, todavía no había relaciones con la Unión Soviética.
WSS: Hasta la ruptura de las relaciones en enero de 1961, no había vínculos sólidos entre Castro y la Unión Soviética. Por cierto hubo la visita del diplomático Anastasio Mikoyan a Cuba en 1969, pero no había entonces una relación especial entre Moscú y La Habana.
Diría incluso que el acercamiento se hizo definitivamente la víspera de la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961. Castro estaba al tanto de todos los preparativos y sabía a ciencia cierta que sólo era una cuestión de tiempo. No obstante, no pensaba que sólo mandaríamos a unos miles de exilados. Estaba convencido de que varias divisiones de marines seguirían al primer desembarco, lo que no fue el caso.
Del lado de Miami, algunos agentes de la CIA de segunda categoría estaban convencidos de que la invasión sería un paseo y que se derrocaría fácilmente a Castro, como fue el caso en Guatemala en 1954 contra Arbenz. En América Central, el desembarco se hizo por tierra, y en Cuba se haría por mar, pero el resultado sería el mismo, pensaban. La CIA estaba convencida de que los cubanos depondrían las armas y no lucharían. La Agencia incluso pensaba que la población nos recibiría con los brazos abiertos.
SL: Usted estaba en función en Cuba en aquella época. ¿Lo solicitaron para que expresara su opinión sobre la operación?
WSS: Ni siquiera estábamos al tanto de los preparativos. Yo trabajaba en la sección política de la embajada y éramos los más preparados para evaluar la situación interna. Pero nunca nos informaron del menor proyecto. Nadie sabía nada en la embajada.
SL: ¿Qué habría respondido si le hubieran preguntado su punto de vista sobre la operación?
WSS: Habría explicado claramente que sería un fracaso. Un desembarco de unos miles de hombres en Bahía de Cochinos no tenía absolutamente la menor posibilidad de éxito, sobre todo en aquella zona.
SL: ¿Por qué?
WSS: El gobierno de Castro gozaba de un apoyo popular enorme en Cuba, y aún más en aquella región. Aquella zona había sufrido bastante del subdesarrollo y Castro había viajado allí con variosstras relaciones iban mejorando día a día [risas].
SL: ¿Cuáles eran los temas debatidos?
WSS: Al inicio, hablamos de algunos temas secundarios. Luego decidimos ir más lejos y establecer secciones de intereses en La Habana y en Washington que nos permitirían tener una representación diplomática en el país. Teníamos muchos desacuerdos, pero cómo podíamos solucionarlos si no teníamos la posibilidad de hablar de ello, de ahí la importancia de tener diplomáticos en ambas capitales. Nos representaba Suiza en Cuba, Checoslovaquia a Cuba en Washington, pero había temas que no deseábamos abordar a través de otro gobierno.
Después, los cubanos nos invitaron a La Habana y finalizamos el acuerdo sobre la apertura de secciones en la capital cubana.
SL: El Presidente Carter lo nombró a la cabeza de la Sección de Intereses Norteamericanos en La Habana (SINA) en 1979, con el rango de embajador.
WSS: Me nombró al cargo en junio de 1979 y debo decir que la experiencia fue muy fructífera. Hubo varios avances. Delimitamos las fronteras marítimas. Aliviamos el embargo pues permitimos que las filiales estadounidenses ubicadas en el exterior comerciaran con Cuba. Los diplomáticos cubanos y estadounidenses pudieron viajar por todo el país, lo que no era el caso antes. Autorizamos de nuevo los vuelos directos y los exilados pudieron regresar a la isla por primera vez desde el triunfo de la Revolución.
En una palabra, nos encontrábamos en un proceso de normalización completa de nuestras relaciones.
SL: Lamentablemente, James Carter perdió la elección frente a Ronald Reagan en 1981.
WSS: Reagan nombró secretario de Estado a Hall Haig. Éste había declarado que quería hacer de Cuba un “aparcamiento”, lo que indicaba claramente que la política de acercamiento y de diálogo que inició Carter se acabaría enseguida.
El gobierno mexicano había organizado un encuentro secreto entre Haig y el vicepresidente cubano de la época Carlos Rafael Rodríguez. El vicepresidente indicó a Haig que Cuba estaba dispuesta a poner término al envío de armas a las guerrillas de América Central. Cuba esperaba así proseguir el diálogo con Estados Unidos.
SL: ¿Cuál fue la respuesta de Haig?
WSS: Haig rechazó la oferta declarando que Washington no estaba interesado en el diálogo sino en la acción. En realidad Estados Unidos no deseaba de ninguna manera normalizar las relaciones con Cuba.
Dos meses más tarde, el gobierno de La Habana me informó de que Cuba había parado todo suministro de armas con destino a América Central. Los cubanos esperaban así que pudiéramos retomar el diálogo. Transmití la información al Departamento de Estado y pregunté si disponíamos de pruebas que contradijeran la declaración de las autoridades cubanas sobre las armas. Si no era el caso, sugerí que sería bueno retomar el diálogo pues había muchos temas que resolver. Tuve que mandar varistras relaciones iban mejorando día a día [risas].
SL: ¿Cuáles eran los temas debatidos?
WSS: Al inicio, hablamos de algunos temas secundarios. Luego decidimos ir más lejos y establecer secciones de intereses en La Habana y en Washington que nos permitirían tener una representación diplomática en el país. Teníamos muchos desacuerdos, pero cómo podíamos solucionarlos si no teníamos la posibilidad de hablar de ello, de ahí la importancia de tener diplomáticos en ambas capitales. Nos representaba Suiza en Cuba, Checoslovaquia a Cuba en Washington, pero había temas que no deseábamos abordar a través de otro gobierno.
Después, los cubanos nos invitaron a La Habana y finalizamos el acuerdo sobre la apertura de secciones en la capital cubana.
SL: El Presidente Carter lo nombró a la cabeza de la Sección de Intereses Norteamericanos en La Habana (SINA) en 1979, con el rango de embajador.
WSS: Me nombró al cargo en junio de 1979 y debo decir que la experiencia fue muy fructífera. Hubo varios avances. Delimitamos las fronteras marítimas. Aliviamos el embargo pues permitimos que las filiales estadounidenses ubicadas en el exterior comerciaran con Cuba. Los diplomáticos cubanos y estadounidenses pudieron viajar por todo el país, lo que no era el caso antes. Autorizamos de nuevo los vuelos directos y los exilados pudieron regresar a la isla por primera vez desde el triunfo de la Revolución.
En una palabra, nos encontrábamos en un proceso de normalización completa de nuestras relaciones.
SL: Lamentablemente, James Carter perdió la elección frente a Ronald Reagan en 1981.
WSS: Reagan nombró secretario de Estado a Hall Haig. Éste había declarado que quería hacer de Cuba un “aparcamiento”, lo que indicaba claramente que la política de acercamiento y de diálogo que inició Carter se acabaría enseguida.
El gobierno mexicano había organizado un encuentro secreto entre Haig y el vicepresidente cubano de la época Carlos Rafael Rodríguez. El vicepresidente indicó a Haig que Cuba estaba dispuesta a poner término al envío de armas a las guerrillas de América Central. Cuba esperaba así proseguir el diálogo con Estados Unidos.
SL: ¿Cuál fue la respuesta de Haig?
WSS: Haig rechazó la oferta declarando que Washington no estaba interesado en el diálogo sino en la acción. En realidad Estados Unidos no deseaba de ninguna manera normalizar las relaciones con Cuba.
Dos meses más tarde, el gobierno de La Habana me informó de que Cuba había parado todo suministro de armas con destino a América Central. Los cubanos esperaban así que pudiéramos retomar el diálogo. Transmití la información al Departamento de Estado y pregunté si disponíamos de pruebas que contradijeran la declaración de las autoridades cubanas sobre las armas. Si no era el caso, sugerí que sería bueno retomar el diálogo pues había muchos temas que resolver. Tuve que mandar varios cables y tuve que esperar varios meses antes de recibir una respuesta de Washington.
SL: ¿Cuál fue esa respuesta?
WSS: El Departamento de Estado me informó de que no disponía de ninguna prueba que contradijera la declaración de los cubanos respecto al suministro de armas a América Latina. Pero en el mismo correo, se me informaba de que la Casa Blanca no tenía ningún interés en proseguir el diálogo con Cuba.
Entonces insistí en la necesidad de mantener un contacto con las autoridades cubanas explicando que era nuestro interés proseguir las conversaciones, sin éxito.
Poco tiempo después, el Departamento de Estado publicó una declaración acusando a Cuba de mantener los suministros de armas con destino a América Central y que Castro había rechazado nuestras propuestas de negociación. ¡Era una mentira total y estaba bien informado para saberlo! Los cubanos estaban dispuestos a debatir nuestros numerosos desacuerdos y era nuestro interés hacerlo.
A partir de ahí, decidí poner término a mi misión diplomática en La Habana, pues no podía seguir trabajando en esas condiciones. Y sobre todo no podía seguir representando al gobierno de Reagan. Pedí entonces que me relevaran de mi cargo en 1982 y puse término a mi carrera de diplomático.
SL: Estaba en desacuerdo con la política hostil de la administración Reagan.
WSS: No sólo estaba en desacuerdo sino que sobre todo no podía soportar las mentiras que emitía el Departamento de Estado. Era simplemente inaceptable. Los cubanos estaban dispuestos a normalizar las relaciones con Estados Unidos pero siempre hemos rechazado el diálogo. No sólo nos negamos a dialogar sino que además mentimos al respecto, acusándolos de oponerse a un acercamiento bilateral entre ambas naciones.
SL: ¿Qué hizo después?
WSS: Justo después de abandonar el servicio de relaciones exteriores, hice el juramento –que quizás nunca debí hacer– de que dedicaría el resto de mi tiempo a hacer que nuestros dos países puedan tener finalmente relaciones normales.
Sigue:
2/2: “Nuestra política hacia Cuba, vestigio de la Guerra Fría, es a la vez obsoleta y contraproducente”
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.
http://monthlyreview.org/press/books/pb3409/
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel
lunes, 8 de julio de 2013
Las mentiras de Francia sobre el caso Evo Morales/Edward Snowden
Opera Mundi
Tras una orden de Washington, varios países europeos, entre ellos Francia, cerraron su espacio aéreo al avión del Presidente de Bolivia, Evo Morales, desatando una grave crisis diplomática entre Europa y América Latina.
Al prohibir al avión presidencial de Evo Morales sobrevolar su territorio en la noche del 2 al 3 de julio de 2013, Francia desató una grave crisis internacional con Bolivia. España, Italia y Portugal también fueron culpables del mismo acto de hostilidad hacia el país suramericano. Todos, sin excepción, siguieron las órdenes de Washington, que pensaba erróneamente que su exagente Edward Snowden se encontraba a bordo del avión.
Toda América Latina, desde Chile hasta Cuba, de todas las tendencias políticas, condenó este acto, inaudito desde el final de la Segunda Guerra Mundial. París fue culpable de una gravísima violación del Derecho Internacional al atentar contra la inmunidad diplomática absoluta de la cual goza todo jefe de Estado. Bolivia acudió inmediatamente a las instancias internacionales para denunciar esta agresión ilegal.
Las explicaciones que proporcionó el Ministerio francés de Relaciones Exteriores son poco convincentes. El Quai d’Orsay “lamentó el contratiempo ocasionado al Presidente Morales por el retraso en la confirmación de la autorización del sobrevuelo del territorio por el avión del presidente”. Ahora bien, Bolivia pidió y consiguió la autorización de cruzar el espacio aéreo francés el 27 de junio de 2013, es decir seis días antes del incidente. Así, Francia sabía desde hacía casi una semana que el avión presidencial boliviano cruzaría el territorio nacional.
Cuestionado al respecto, el Presidente francés François Hollande no proporcionó más esclarecimientos. “En cuanto me enteré de que era el avión del presidente boliviano, autoricé inmediatamente el sobrevuelo”. Otra vez, estas palabras son inexactas ya que se había dado la autorización de cruzar el espacio aéreo una semana antes del grave incidente que obligó a Evo Morales a aterrizar de emergencia en Austria y hacer una escala de 13 horas allí.
En realidad, Francia mostró una embarazosa sumisión hacia Estados Unidos y se comportó no como una gran nación soberana e independiente sino como una república bananera dócil y obediente. París no vaciló un solo instante en violar el Derecho Internacional, cometer un acto sumamente hostil hacia un país aliado y poner en peligro la vida de un presidente democráticamente elegido, con el objetivo de acatar una orden de Washington. Así, el gobierno socialista francés prestó ayuda a la administración Obama en sus intentos de arrestar a Edward Snowden, quien reveló que los servicios de inteligencia estadounidenses espiaban a… Europa y Francia.
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.
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miércoles, 3 de julio de 2013
25 verdades sobre el caso Evo Morales/Edward Snowden
Opera Mundi
El caso Edward Snowden estuvo al origen de un grave incidente diplomático entre Bolivia y varios países europeos. Tras una orden de Washington, Francia, Italia, España y Portugal le prohibieron al avión presidencial de Evo Morales sobrevolar su territorio.
1. Tras un viaje oficial a Rusia para asistir a una cumbre de países productores de gas, el Presidente Evo Morales tomó su avión para regresar a Bolivia.
2. Estados Unidos, pensando que Edward Snowden, ex agente de la CIA y de la NSA autor de las revelaciones sobre las operaciones de espionaje de su país se encontraba en el avión presidencial, ordenó a cuatro países europeos, Francia, Italia, España y Portugal, que le prohibiera el sobrevuelo de su espacio aéreo a Evo Morales.
3. París cumplió inmediatamente la orden procedente de Washington y canceló la autorización de sobrevuelo de su territorio que había otorgado a Bolivia el 27 de julio de 2013, mientras que el avión presidencial se encontraba a apenas unos kilómetros de las fronteras francesas.
4. Así, París puso en peligro la vida del Presidente boliviano, el cual tuvo que aterrizar en emergencia en Austria, por falta de combustible.
5. Desde 1945, ninguna nación del mundo ha impedido a un avión presidencial sobrevolar su territorio.
6. París, además de desatar una crisis de una extrema gravedad, violó el derecho internacional y la inmunidad diplomática absoluta del cual goza todo Jefe de Estado.
7. El gobierno socialista de François Hollande atentó gravemente al prestigio de la nación. Francia aparece ante los ojos del mundo como un país servil y dócil que no vacila un solo instante en obedecer a las órdenes de Washington, contra sus propios intereses.
8. Al tomar semejante decisión, Hollande desprestigió la voz de Francia en la escena internacional.
9. París también se vuelve objeto de risa en el mundo entero. Las revelaciones hechas por Edward Snowden permitieron descubrir que Estados Unidos espiaba a varios países de la Unión Europea, entre los cuales Francia. Tras esas revelaciones, François Hollande pidió pública y firmemente a Washington que parar esos actos hostiles. No obstante, en entresijos, el Palacio del Elysée siguió fielmente las órdenes de la Casa Blanca.
10. Tras descubrir que se trataba de una información falsa y que Snowden no se encontraba en el avión, París decidió anular la prohibición.
11. Italia, España y Portugal también siguieron las órdenes de Washington y prohibieron a Evo Morales el sobrevuelo de su territorio, antes de cambiar de opinión tras enterarse de que la información no era verídica y permitir al Presidente boliviano seguir su ruta.
12. Antes de ello, España hasta exigió revisar el avión presidencial en violación de todas las normas legales internacionales. “Esto es un chantaje; no lo vamos a permitir por una cuestión de dignidad. Vamos a esperar todo el tiempo necesario”, replicó la Presidencia boliviano. “No soy un criminal”, declaró Evo Morales.
13. Bolivia denunció un atentado contra su soberanía y contra la inmunidad de su presidente. “Se trata de una instrucción del gobierno de Estados Unidos”, según La Paz.
14. América Latina condenó unánimemente la actitud de Francia, España, Italia y Portugal.
15. La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) convocó en urgencia una reunión extraordinaria tras este escándalo internacional y expresó su “indignación” mediante la voz de su Secretario General Ali Rodríguez.
16. Venezuela y Ecuador condenaron “la ofensa” y “el atentado” contra el Presidente Evo Morales.
17. El Presidente Nicolás Maduro de Venezuela condenó “una agresión grosera, brutal, inadecuada y no civilizada”.
18. El Presidente ecuatoriano Rafael Correa expresó su indignación: “¡Nuestra América no puede tolerar tanto abuso!”
19. Nicaragua denunció una “acción criminal y bárbara”.
20. La Habana fustigó “acto inadmisible, infundado y arbitrario que ofende a toda la América Latina y el Caribe”.
21. La Presidenta argentina Cristina Fernández expresó su consternación: “Definitivamente están todos locos. Jefe de Estado y su avión tiene inmunidad total. No puede ser este grado de impunidad”.
22. Mediante la voz de su Secretario General José Miguel Insulza, la Organización de Estados Americanos (OEA) condenó la decisión de los países europeos: “No existe circunstancia alguna para cometer tales acciones en detrimento del presidente de Bolivia. Los países involucrados deben dar una explicación de las razones por las cuales tomaron esta decisión, particularmente porque ello puso en riesgo la vida del primer mandatario de un País Miembro de la OEA”.
23. La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) denunció “una flagrante discriminación y amenaza a la inmunidad diplomática de un Jefe de Estado”.
24. En vez de otorgar el asilo político a la persona que le permitió descubrir que era víctima de espionaje hostil, Europa, particularmente Francia, no vacila en crear una grave crisis diplomática con el objetivo de entregar a Edward Snowden a Estados Unidos.
25. Este caso ilustra que si la Unión Europea es una potencia económica, es un enano político y diplomático incapaz de adoptar una postura independiente hacia Estados Unidos.
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.
http://monthlyreview.org/press/books/pb3409/
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel
miércoles, 12 de junio de 2013
Cuba, Estados Unidos y la lucha contra el terrorismo
Por: Salim Lamrani
Opera Mundi
www.cubano1erplano.com
lunes, 6 de mayo de 2013
Las Damas de Blanco y las sanciones contra Cuba
Opera Mundi
Berta Soler, representante del grupo de oposición “Las Damas de Blanco”, exige el mantenimiento de las sanciones económicas contra Cuba.
Durante su gira en Estados Unidos en abril de 2013, la disidente Berta Soler, que dirige el grupo de las Damas de Blanco, se pronunció públicamente a favor del mantenimiento de las sanciones económicas contra Cuba. Durante su alocución en el Congreso, hizo partícipe de su oposición a un cambio de política por parte de Washington: “Respeto las opiniones de todo el mundo, pero la mía, la de las Damas de Blanco, es que no se levante el embargo”.[1]
Las sanciones, vigentes desde 1960, afectan a las categorías más vulnerables de la sociedad, a saber las mujeres, los ancianos y los niños, sin afectar a los dirigentes de la nación. Por ello, la inmensa mayoría de la comunidad internacional se opone a lo que considera un anacronismo de la Guerra Fría, a la vez cruel e ineficaz. En 2012, por vigésima primera vez consecutiva, 188 naciones de las 192 de la Asamblea general de las Naciones Unidas condenaron el estado de sitio contra la población cubana.
Para justificar su posición, Soler explicó que compartía la política de hostilidad de Estados Unidos hacia Cuba, agregando que era indispensable para derrocar al gobierno cubano. “Nuestro objetivo es asfixiar al gobierno cubano”, precisó. También subrayó que para ella “el embargo [era] un pretexto”, y culpó las autoridades de la isla de las dificultades económicas.

